El Catastro Multipropósito es uno de los instrumentos más importantes con que cuentan los municipios de Colombia para el ordenamiento territorial. Sin embargo, hoy se encuentra satanizado y rechazado por los usuarios. Desde la arista del usuario, son varios los argumentos para estar disgustados frente a las políticas catastrales.
Empecemos por aceptar que el Catastro Multipropósito es un servicio público, que hace las veces de regulador de valores prediales, catastrales y comerciales. Determina el destino económico de los predios, sus tasas, su extensión física y sobre todo la seguridad jurídica de los predios, para darle seguridad y confianza a propietarios, compradores y vendedores. Es decir, es un instrumento de ordenamiento jurídico.
Desafortunadamente el Catastro Multipropósito no es visto con buenos ojos por los usuarios. Estos que son reduccionistas, toda la atención e interés la miran a través de la lupa del valor catastral y del valor predial. Muestran su inconformidad por el alza de estos valores; y cuando reclaman ante el gestor catastral, las respuestas duran entre dos y tres años, causando grandes pérdidas económicas a propietarios, negocios inmobiliarios y constructores.
Este es quizás el palo en la rueda de los municipios colombianos donde se ha implementado la actualización catastral, con buenos propósitos para que los municipios tengan un mejor recaudo fiscal por el incremento en los valores prediales, pero en muchos casos, con incrementos desproporcionados en los avalúos catastrales. Estos exagerados avalúos catastrales, llegan a estar muy por encima de los valores comerciales de los predios. Al presentarse esta situación dispar entre el valor catastral y el valor comercial, se paran los trámites inmobiliarios a la espera de que se corrija en catastro este error, lo que no sucede antes de un año.
En este periplo de protocolos y procesos catastrales, caso aparte merece el constructor, cuando acude al catastro para que le asignen fichas catastrales a las nuevas unidades producto del desenglobe y del PH. Esto es, verdaderamente, un
viacrucis donde el constructor pierde mucho tiempo y mucha plata. Incluso, no son pocas las ocasiones en que los compradores se retiran del proyecto al ver que las escrituras no se expiden en los tiempos señalados en los contratos de compraventa, ocasionando pérdidas de clientes. Ni catastro, ni los municipios, parecen tener muy claro estos perjuicios para con los constructores y demás usuarios.
No obstante, el Catastro Multipropósito está bien concebido. La falla empieza en su implementación, cuando la actualización catastral no se realiza en consenso con las capacidades económicas de los propietarios, lo que origina un alza desmedida en los valores a pagar por predial. Para corregir, hay que empezar por reconocer que hay errores y que estos deben ser corregidos, sin ocultarlos, buscando soluciones que hagan del Catastro Multipropósito, una verdadera herramienta de ordenamiento físico, jurídico, económico y social para los municipios colombianos. No solo se trata de recaudar sino de prestar un servicio oportuno y eficiente. Si no se corrige el catastro, en vez de ser un instrumento de desarrollo, se está convirtiendo en un obstáculo para el progreso del municipio.
JAIRO ARANGO GAVIRIA
Julio 2026


