LA PRIMERA SEÑAL DE TELECAFÉ:  UN PARTO QUE LOS “MILENIALS” NI SE IMAGINAN

OpiniónCrónicasLA PRIMERA SEÑAL DE TELECAFÉ:  UN PARTO QUE LOS “MILENIALS” NI SE IMAGINAN

Por LUIS FERNANDO CARDONA G.

El 17 de octubre de 1992, cuando en las pantallas de los televisores de Caldas, Quindío y Risaralda salió al aire por primera vez la señal de Telecafé, a quienes hicimos parte de la naciente empresa nos tocó vivir lo más parecido a un parto. 

Tanto que el gerente, Fabián Arboleda Salazar, sólo esperó el alumbramiento de ese “hijo” para renunciar.  El estrés había menguado su salud y no le dejó otra opción.

La historia comenzó en febrero de 1991, pero sus antecedentes se remontan a 1985, con la erupción del volcán Nevado del Ruiz, que dejó al desnudo la necesidad de un medio de comunicación que integrara la región para prevenir nuevas tragedias y unificar acciones frente a contingencias mayores.

Corría el año de 1990. Las rivalidades entre pereiranos y manizaleños, que se hacían evidentes a la salida de fútbol entre el Deportivo Pereira y el Once Caldas, hacían impensable una empresa que los uniera; mucho menos un medio de carácter público que cumpliera los preceptos de Informar, Formar y Entretener para todo el “viejo Caldas”.

Pero la idea del canal se agitaba en las dos capitales, los pereiranos desarrollaron estudios técnicos que proponían radiar la señal desde la terraza de la Unidad Administrativa El Lago.  Y en Manizales, los caldenses constituyeron sociedad promotora y hasta hicieron simulacros de transmisión a nivel local.   Incluso gestionaron con la entonces ministra de Comunicaciones Nohemí Sanín, una licencia para el canal.

El proyecto chocó con la lógica centralista del gobierno bogotano hasta la llegada de César Gaviria a la cima del poder.  Fue desde los ministerios de Hacienda y de Interior, en la administración de Virgilio Barco, que Gaviria logró poner de acuerdo a los gobernadores de Caldas y Risaralda.  (El de Calas era su primo y Risaralda es su tierra natal).  Quindío se sumaría en el camino.               

La gerencia le fue encomendada al pereirano Fabián Arboleda Salazar, quien inicialmente escogió para acompañarlo al ingeniero electrónico Luis Orlando Aristizábal como jefe técnico y al periodista Luis Fernando Cardona (quien esto escribe) como jefe de Prensa.

El canal tenía domicilio en Manizales, porque así lo había determinado el azar, cuando dos gobernadores lanzaron una moneda al aire para escoger sede administrativa y procedencia del representante legal.

En Colombia sólo había dos canales de televisión, las programadoras eran privadas, pero por concesión ya que la señal seguía siendo del estado, los programas en vivo se transmitían desde los estudios de Inravisión y los noticieros tenían corresponsales para darle «contentillo» a la provincia, pero las noticias de las regiones poco trascendían.

Los milenials no se lo imaginan

Los nacidos en este siglo, que no saben vivir sin un celular (Android y iPhone),  que registran cada ocurrencia por sus redes sociales y que cuentan con su propio canal en Facebook o YouTube,  no alcanzan a imaginarse siquiera lo difícil que era transmitir “en vivo y en directo” en los años noventa.

Telecafé nació como el niño Dios, «entre pobres y humildes pajas».  Funcionaba con una red de transmisión que llevaba la señal desde el alto El Nudo en Pereira hasta el cerro Gualí en Manizales, un transmisor prestado por Inravisión que radiaban escasos 100 kilovatios, la señal mostraba fantasmas (es decir un canal montado sobre otro), y el operador de televisión por cable poco ayudaba para mejorarla.   Aún así, la teleaudiencia local tenía un gran sentido de pertenencia.

Era un canal de televisión que solo contaba con una cámara de estudio, su sede estaba ubicada en la carrera 24 con calle 19 de Manizales, era una casa vieja, de escaleras de manera levantadizas, el estudio en un pequeño garaje contiguo a las instalaciones de Telecom.

Como la prioridad inicial era el montaje de la red de transmisión, la producción se hacía por encargo a empresas locales que contaban con cámaras, trípodes y luces propias.

Cada equipo de reportería requería tres personas, una cámara de televisión era un aparato enorme que se cargaba al hombro, las luces, los trípodes y la casetera los llevaba una segunda persona y el tercero era el periodista. Todos se movían en automóvil alquilado.

Ese fue el caso de Uno A Televisión en Pereira de Arpidio Escobar y Centracafi en Manizales, de la Federación Nacional de Cafeteros.

En esas condiciones inició Telecafé su emisión por vez primera el 17 de octubre de 1992 desde el teatro Los Fundadores de Manizales con una programación en vivo que incluyó piezas culturales de los tres departamentos:   La Coral Brhams, la Sinfónica de Pereira y  la danza de los macheteros de Armenia.

Allí se proyectó en formato de Noticiero un especial sobre la cultura y el desarrollo socio económico de los tres departamentos, presentado por la quindiana Judith Sarmiento, la risaraldense Paola Charry Ángel y el caldense César Augusto Londoño.

La parrilla inicial contenía programas infantiles como Mi Bella Genio, Hechizada y Los Picapiedra, Informativos de diez minutos de duración, el seriado local “Familia Jaramillo a la Orden” de la realizadora quindiana Samaria Márquez, “Videos a la Carta” y “Telemanía”, de producción propia, este último durante más de cinco años presentado por este servidor; eventos deportivos nacionales e internacionales en vivo y en directo y una buena dosis de enlatados.

Tres años más tarde vendría la primera licitación pública, que dio origen a las programadoras locales y con ellas a la industria televisiva, que ha llevado varios talentos de la región a los canales nacionales, entre ellos Felipe Arias y Ricardo Orrego, que llegaron a ser grandes figuras en RCN y Caracol televisión.

Hoy, 34 años después Telecafé cuenta con tecnología de punta y talentos de gran carisma y profesionalismo, que anualmente compiten por los premios India Catalina a la par que conquista altos niveles de audiencia. 

Pero aún tiene un largo camino por recorrer para competir con los poderosos canales de la televisión privada. Debe superar las naturales limitaciones presupuestales, los egos y manipulaciones de los políticos de turno y el fantasma de la corrupción, que siempre están al acecho.

Haber hecho parte de esta historia es para mi uno de los mayores orgullos.   En esa casa vieja transcurrieron años maravillosos donde obtuve incontables aprendizajes y construí amistades que aún conservo.  A todos ellos, les digo con nostalgia y alegría en esta celebración:” Feliz cumpleaños Telecafé”.

En próximas entregas les contaré algunas anécdotas de los granitos de arena aportados en lo construcción de este aporte a la cultura y la integración regional. Con mucho amor, hasta entonces.

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