La historia de la humanidad es testigo evidente de la peligrosa combinación de estos elementos, una mezcla que conduce a algunos de los momentos más oscuros de la civilización. Es fácil recordar a Hitler, que constituye un ejemplo que combina con exactitud los componentes citados. Las masas se postraron ante su peligroso verbo: era el salvador, el mesías, era la respuesta que, en aquel momento histórico deseaban escuchar millones de alemanes.
A pesar de las fatídicas evidencias de sus acciones criminales, con algunos ingredientes adobados por el tiempo, hoy parece repetirse la historia. La mentira repetida, acompañada de mensajes contenidos que exacerban el miedo y el terror; el mesianismo egocéntrico; el narcisismo compulsivo; la amenaza; el insulto; la demonización del adversario; y el discurso que incita a la violencia, así como a la desaparición o destrucción del oponente o de la instituciones – reducción en más del 40% del estado- son algunas de las características que personajes como Trump, Milei, Bukele y Abelardo exhiben en sus discursos y acciones.
Bukele es una referencia cercana. Bajo un mensaje centrado en la persecución del crimen, ha impulsado también la persecución de la prensa libre – igual que sus congéneres citados –; posteriormente interviene el Congreso y termina haciéndose reelegir, debilitando principios constitucionales. Sin embargo, su aprobación supera el 80%. Esta combinación de factores enumerados responde a condiciones emocionales presentes en amplios sectores de la ciudadanía. “El encantador de masas no necesita ser honesto; necesita ser necesario.”
Es el cuento de una narrativa de un héroe enfrentado a políticos y partidos corruptos, construida desde el populismo o desde la derecha recalcitrante: el líder intocable, la glorificación sagrada, la personificación del mesías por encima de la ideas.
Pero la camándula también es parte de la narrativa mesiánica. Citar a Dios, no garantiza que la idea sea sana y correcta y, como se ha señalado “antes de justificar cualquier decisión en nombre de Dios, deberíamos preguntarnos si las acciones, palabras y el carácter de la persona que se apoya representan los valores que se predican”. Eso de darse golpes en el pecho, asistir a la eucaristía, y rezar el rosario, pero luego seguir a un mesías que predica y actúa de manera completamente contaría a esos valores expresados en la oración, constituye una muestra de cómo las emociones primitivas pueden imponerse sobre las decisiones racionales.
Al utilizar palabras como “imbéciles” o verbos como “destripar”, “erradicar”, “desaparecer”, así como expresiones ofensivas contra las mujeres y los periodistas; sumados a sus comentarios sobre el sexo, su preferencia por clientes ligados al narcotráfico y su cambio permanentes de posición, que se transforman según la conveniencia y la ocasión, son un indicio de una personalidad que la humanidad ya ha conocido y cuyos resultados han sido nefastos. Son comportamientos que sugieren rasgos con rasgos profundamente preocupantes. Trump, su principal referente y admirador, constituye una muestra clara de ello.
Harold Salazar A
CAMÁNDULA, NARCICISMO, MIEDO Y LOS PSICÓPATAS
La historia de la humanidad es testigo evidente de la peligrosa combinación de estos elementos, una mezcla que conduce a algunos de los momentos más oscuros de la civilización. Es fácil recordar a Hitler, que constituye un ejemplo que combina con exactitud los componentes citados. Las masas se postraron ante su peligroso verbo: era el salvador, el mesías, era la respuesta que, en aquel momento histórico deseaban escuchar millones de alemanes.
A pesar de las fatídicas evidencias de sus acciones criminales, con algunos ingredientes adobados por el tiempo, hoy parece repetirse la historia. La mentira repetida, acompañada de mensajes contenidos que exacerban el miedo y el terror; el mesianismo egocéntrico; el narcisismo compulsivo; la amenaza; el insulto; la demonización del adversario; y el discurso que incita a la violencia, así como a la desaparición o destrucción del oponente o de la instituciones – reducción en más del 40% del estado- son algunas de las características que personajes como Trump, Milei, Bukele y Abelardo exhiben en sus discursos y acciones.
Bukele es una referencia cercana. Bajo un mensaje centrado en la persecución del crimen, ha impulsado también la persecución de la prensa libre – igual que sus congéneres citados –; posteriormente interviene el Congreso y termina haciéndose reelegir, debilitando principios constitucionales. Sin embargo, su aprobación supera el 80%. Esta combinación de factores enumerados responde a condiciones emocionales presentes en amplios sectores de la ciudadanía. “El encantador de masas no necesita ser honesto; necesita ser necesario.”
Es el cuento de una narrativa de un héroe enfrentado a políticos y partidos corruptos, construida desde el populismo o desde la derecha recalcitrante: el líder intocable, la glorificación sagrada, la personificación del mesías por encima de la ideas.
Pero la camándula también es parte de la narrativa mesiánica. Citar a Dios, no garantiza que la idea sea sana y correcta y, como se ha señalado “antes de justificar cualquier decisión en nombre de Dios, deberíamos preguntarnos si las acciones, palabras y el carácter de la persona que se apoya representan los valores que se predican”. Eso de darse golpes en el pecho, asistir a la eucaristía, y rezar el rosario, pero luego seguir a un mesías que predica y actúa de manera completamente contaría a esos valores expresados en la oración, constituye una muestra de cómo las emociones primitivas pueden imponerse sobre las decisiones racionales.
Al utilizar palabras como “imbéciles” o verbos como “destripar”, “erradicar”, “desaparecer”, así como expresiones ofensivas contra las mujeres y los periodistas; sumados a sus comentarios sobre el sexo, su preferencia por clientes ligados al narcotráfico y su cambio permanentes de posición, que se transforman según la conveniencia y la ocasión, son un indicio de una personalidad que la humanidad ya ha conocido y cuyos resultados han sido nefastos. Son comportamientos que sugieren rasgos con rasgos profundamente preocupantes. Trump, su principal referente y admirador, constituye una muestra clara de ello.
Harold Salazar A



Harold, excelente su disertación alrededor del mesianismo. Increíble que aún haya gente creyendo en “salvadores”.
El Papa y recientemente la Conferencia Episcopal de Colombia, alertaron a propósito del uso de ese término en la campaña de la derecha.
El único Salvador es Dios, no crean en mesías, no apoyamos salvadores, tengan miedo de los que se dicen llamar así…
Es igual con el uso de símbolos patrios… la gente cree que si no apoyan eso, no son creyentes o no son patriotas. Ignorancia pura.
Aún no hemos aprendido nada como nación y si logran asestar el golpe final, de poner por encima de los derechos de las mayorías a un títere de la mafia y un fascista reconocido, muy seguramente no saldremos nunca de eso… perderemos para siempre nuestra soberanía y nuestra dignidad.
Esperemos que hayan más personas como usted, que sepan identificar estos líderes falsos y de verdad elijan a quien verdaderamente represente sus intereses.
Buen día Don Harold. Gran y muy pertinente escrito.
La ignorancia de las masas la conocen muy bien los encantadores de serpientes y vende humos.
Cabe destacar que este gobierno no es comunista sino progresista y si el presidente Gustavo Petro militó en la guerrilla fue en una época donde este grupo luchó por el bienestar del pueblo y la toma del palacio de justicia era para apoderarse de los archivos en los cuales estaba la evidencia del abuso del ejército y darlo a conocer al mundo, igualmente, el grupo guerrillero estaba en el primer piso y el incendio comenzó en el sotano. Actualmente tiene otros ideales estos grupos al margen de la ley, a partir del gobierno de Andrés Pastrana la guerrilla se deforma en sus pensamientos.
Lo preocupante del pueblo Colombiano es no exigir respeto y elegancia en los discursos ya que se volvió de moda satanizar y el ser vulgar con el mismo hacia el contrincante y de propuestas viables cero al cociente.
Queda la juventud que en esta primera vuelta se hizo la desentendida con su deber por estar enrumbados. Una ausencia de rumba es de una sola noche, una mala elección es de por vida y con consecuencias fatales.
Feliz día.