lunes, marzo 30, 2026

CARTA DE FLAVIO JOSEFO (PRIMERA PARTE)

OpiniónÉTICACARTA DE FLAVIO JOSEFO (PRIMERA PARTE)

En el umbral de la Semana Santa, cuando la Iglesia revive los acontecimientos centrales de la fe cristiana, emerge un testimonio que nos invita a contemplar a Jesús no solo desde la fe, sino también desde la historia. Se trata de una narración atribuida a un testigo que, desde Roma, escribe a sus compatriotas sobre un hombre que marcó profundamente el destino de Israel y del mundo: Jesús de Nazaret.

¡Saludos, mis hermanos! Les escribo desde Roma, donde los rumores y relatos de nuestra tierra han llegado con fuerza. Mucho se habla sobre Jesús de Nazaret, aquel que, como sabéis, caminó entre nosotros hace algunas décadas. Deseo compartir con vosotros no sólo lo que he oído de diversas fuentes, sino lo que vi y testimonié acerca de este hombre que tantos consideran un profeta, otros un maestro y algunos hasta el Mesías prometido. Jesús era un hombre de apariencia simple, pero su presencia era cautivadora.

En las calles y sinagogas, Él hablaba con una autoridad que no era común entre nuestros maestros. Sus discursos estaban cargados de sabiduría, y muchos decían que enseñaba con la claridad y el poder de los antiguos profetas. Recuerdo haber escuchado su voz fuerte y serena, diciendo palabras que tocaban el corazón de los sencillos y desafiaban a los eruditos. Las multitudes lo seguían, sedientas por esperanza y curación. Su fama se esparció por toda Galilea, y muchos eran atraídos por los relatos de sus milagros. Ciegos que recuperaban la visión, cojos que volvían a andar, leprosos purificados y hasta muertos que, según dicen, fueron devueltos a la vida. Sé que muchos de nosotros, fariseos y saduceos, lo miramos con desconfianza, pues Él desafiaba las tradiciones y confrontaba abiertamente la hipocresía de algunos de nuestros líderes. No obstante, no puedo negar que el pueblo lo amaba.

 Él hablaba de un reino de Dios que no era de este mundo, de un Padre que acogía a todos e invitaba a los pecadores al arrepentimiento y la reconciliación. Durante la fiesta de Pascua, la agitación creció. Yo estaba en Jerusalén cuando oí sobre su entrada triunfante en la ciudad montado en un burro, mientras las multitudes lo aclamaban como hijo de David, el Mesías. Aquello provocó un furor en los sacerdotes y líderes del templo, que temían la creciente influencia de aquel hombre. Algunos esperaban que liderara una revuelta contra los romanos, pero Jesús parecía más interesado en transformar el corazón del hombre que en gobernar por la espada. Poco después, oí la traición de uno de sus propios discípulos, Judas, y cómo fue arrestado, llevado al juicio del Sanedrín y entregado a Poncio Pilatos. La acusación, blasfemia y agitación política.

 Supe que fue azotado, ridiculizado y finalmente condenado a la crucifixión, el castigo más vergonzoso reservado a los criminales. Muchos de nosotros pensamos que con su muerte su mensaje desaparecería, pero, como bien sabéis, no fue eso lo que ocurrió. Después de su ejecución, surgieron rumores y testimonios de que Jesús había resucitado de entre los muertos. Algunos dicen que vieron el sepulcro vacío, otros afirman que lo vieron y hablaron con él. Hay quienes aseguran que ascendió a los cielos ante los ojos de sus seguidores.

La verdad, mis hermanos, es que sus discípulos, aquellos hombres y mujeres sencillos, pescadores y recaudadores de impuestos, se convirtieron en líderes valientes, anunciando sus palabras con fervor y sin temor. Roma, como siempre, es un centro de rumores y especulaciones. Muchos hablan de los que siguen a este Jesús como si fueran sectas peligrosas, pero veo que, a pesar de las persecuciones y prisiones, ellos permanecen firmes. Parece que algo en ellos los impulsa a continuar, incluso ante la muerte. Debéis saber que no escribo para juzgar ni para apoyar, sino únicamente para relatar lo que veo y escucho. Continuara…

Padre Pacho

3 COMENTARIOS

  1. Lastima, que ni en aquel tiempo , ni en este se defiende esa forma de lucha por mostrar el reino de Dios, ni de entender que el habita entre nosotros.
    Seguimos siendo ciegos de corazón y de entendimiento.
    Que el Señor nos ilumine.

  2. Excelente relato de una forma amena y convincente que nos acerca aún más a JESÚS – señor de señores – Todopoderoso – eterno y absolutamente sencillo como ha de ser nuestra vida.

  3. Buen día Padre Francisco.

    Todo lo de Jesús es hermoso, convincente y es deber de todo cristiano escucha y practicar su mensaje porque está lleno de vida pero todo esto también está cargado de dolor, tribulación, persecución y muerte, ambivalencia propia de este estilo de vida al que somos invitados seguir más no obligados, ya que el libre albedrío prima en este mensaje.

    La lucha de los contrarios es la radiografía de la realidad humana y el ganador es aquel que más alimentemos por eso la fe del cristiano es bastante exigente.

    Feliz día Padre Francisco.

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