Parte 1 de dos
Martín Lutero, el gran traidor
Preámbulo
«Confianza pero no confiado» significa tener seguridad, fe o una actitud positiva hacia alguien o algo, pero sin caer en la ingenuidad, la excesiva despreocupación o la falta de previsión. Es un equilibrio entre creer (confianza) y mantener la prudencia o precaución (no ser confiado).
En El Arte de la Guerra de Sun Tzu, la máxima «confianza pero no confiado» (a menudo interpretada como «confiar en la preparación, no en la suerte» o «ser firme, no arrogante») significa mantener una fe inquebrantable en la propia capacidad y estrategia, mientras se desconfía activamente de la situación y del enemigo.
La Joyita de Martín Lutero
Martín Lutero padre del protestantismo traicionó a 100 mil campesinos quienes apoyaron sus ideas revolucionarias acerca de la libertad cristiana, teniendo como comienzo el año 1524 momento en el cual el campesinado se levanta contra la nobleza feudal inspirado en las ideas de Martín Lutero quienes confiados creyeron que él los apoyaría en la revuelta, pero fue todo lo contrario a lo esperado.
Tomás Muntzer, líder campesino Alemán, citaba permanentemente los escritos de Lutero para justificar su rebelión, redactando los “doce artículos” en los cuales se exigía justicia social, salarios dignos y el fin de la servidumbre, todo basado en principios bíblicos que el propio Martín Lutero profería en sus escritos y comentarios. Cuando la guerra estalló en 1525, el inspirador mostró su verdadero rostro, ya Martín Lutero escribió el panfleto más despiadado de su carrera contra las hordas asesinas y ladronas de los campesinos ya que a través de este documento reunió de manera secreta a los príncipes alemanes para que golpearan, apuñalaran y estrangularan a los rebeldes como perros rabiosos, directriz que fue seguida al pie de la letra, y cuenta la historia que en Franken Asen 5000 campesinos fueron ejecutados en un solo día y el conde Felipe DS llevó a cabo torturas públicas como lo había mencionado Lutero en su escrito, por otro lado, en Turingia, 8000 campesinos fueron decapitados mientras gritaban versículos bíblicos que habían aprendido de los sermones luteranos.
Cuando Muntzer fue capturado, el grado de tortura fue tal que lo hicieron renunciar a sus ideas y el 27 de mayo de 1525 fue ejecutado y Lutero celebró dicha ejecución llamándolo “profeta del diablo”. Las ideas de Lutero sustentadas en la igualdad de todos ante los ojos de Dios y que la biblia liberaría a los oprimidos, fueron tomadas por las multitudes para salir de la desesperación y construir un mundo mejor, pero vaya sorpresa, aquel líder inspirador para una causa justa y noble fue el peor verdugo jugando doble ya que mientras inspiraba a las masas para hacer valer sus derechos también alentó desde la fe y la religión a los príncipes para asesinar a través de todo tipo de tortura y de manera pública para sentar un precedente de terror, siendo todo ello acciones válidas para bendecir el genocidio de los humildes.
La traición de Martín Lutero
Los puntos clave de la traición de Martín Lutero fueron:
Contra las hordas asesinas: En 1525, escribió su polémico texto «Contra las hordas asesinas y ladronas de campesinos», donde justificaba la violencia y exhortaba a los nobles a «apuñalar, matar y estrangular» a los rebeldes.
Alianza con el poder: Lutero necesitaba el respaldo político y financiero de los príncipes alemanes para asegurar el éxito de la Reforma Protestante. Al alinearse con ellos, consolidó su propia seguridad y el control de la Iglesia por parte de las autoridades seculares (doctrina del príncipe como obispo).
Libertad cristiana vs. Servidumbre: Aunque inicialmente sus ideas sobre la «libertad cristiana» inspiraron a los campesinos, Lutero argumentó que esta libertad era espiritual y no política, distanciándose de la lucha social y económica de los campesinos.
Rechazo a la violencia: Lutero sostuvo que el trabajo era el deber de los campesinos y la paz el de los nobles, viendo la revuelta como una obra del demonio que rompía la paz social.
¿Por qué Martín Lutero traicionó entonces a los campesinos?
Martín Lutero se opuso a la revuelta campesina (1524-1525) y apoyó a los príncipes alemanes principalmente porque temía que la violencia social descarrilara la Reforma Protestante y destruyera el orden establecido. Consideraba la rebelión como una violación del mandato divino de obediencia a la autoridad secular y buscaba proteger su movimiento religioso, que dependía del apoyo político de la nobleza.
Razones clave de la postura de Lutero
Defensa del Orden y Autoridad: Aunque al principio reconoció la justicia de algunas demandas campesinas, Lutero condenó el uso de la violencia y la ruptura de la paz por parte de los rebeldes. Creía que el Evangelio no justificaba la insurrección política contra los gobernantes, quienes eran ordenados por Dios.
Dependencia de los Príncipes: El éxito de la Reforma dependía del financiamiento y la protección de los príncipes alemanes, quienes apoyaban la expropiación de tierras de la Iglesia Católica. Apoyar la revuelta significaba perder a sus aliados políticos.
Temor al Caos y la Teología Radical: Lutero temía que la rebelión trajera anarquía. En su escrito de 1525, «Contra las hordas asesinas y ladronas de campesinos», instó a los nobles a suprimir la revuelta violentamente, comparando a los campesinos rebeldes con perros rabiosos.
Distinción entre Libertad Espiritual y Terrenal: Lutero abogaba por la «libertad cristiana» en un sentido espiritual (libertad ante Dios), pero no en un sentido social o político, argumentando que los campesinos habían malinterpretado su doctrina.
¿Qué consiguió Lutero al traicionar a los campesinos?
Al ponerse del lado de los príncipes alemanes y condenar la revuelta campesina (1524-1525), Martín Lutero consolidó la supervivencia y el éxito de la Reforma Protestante, aunque a costa de su popularidad entre las clases bajas.
Entre lo que consiguió destacan:
Protección y Apoyo Político: Aseguró el respaldo de la nobleza y los príncipes alemanes, quienes eran fundamentales para protegerlo de la Iglesia Católica y del Emperador Carlos V.
Financiamiento de la Reforma: Al alinearse con el poder establecido, garantizó la viabilidad económica de sus iglesias y la estructura luterana.
Consolidación de la «Iglesia de Estado»: Se estableció el modelo donde los príncipes pasaron a controlar las iglesias locales, eligiendo pastores y gestionando bienes, lo que se conoce como la doctrina del «príncipe como obispo».
Represión del Movimiento Revolucionario: Apoyó la aniquilación de la rebelión campesina, la cual consideraba una obra del «demonio» y una amenaza al orden social y teológico que él proponía.
En resumen, Lutero sacrificó el apoyo popular de los campesinos —quienes se sentían respaldados por sus críticas iniciales a la autoridad— para asegurar la estructura política y financiera de su Reforma.
¿Qué precauciones debió haber tomado Tomás Muntzer?
Precauciones políticas: no confiar en la protección de los príncipes luteranos*
El error de Müntzer: Creyó que los príncipes que apoyaban a Lutero iban a apoyar también una revolución social.
Lo que debió hacer:
- Entender que Lutero predicaba obediencia a la autoridad. Para Lutero, Romanos 13 significaba que los gobernantes tienen la espada de Dios para mantener el orden.
- No pedirles a los príncipes que se unieran a la revuelta campesina. En su «Sermón ante los Príncipes» de 1524 les dijo que si no apoyaban al pueblo, el pueblo les quitaría la espada. Eso los convirtió en enemigos inmediatos.
- Precaución realista: Sabía que Lutero estaba bajo protección de Federico III el Sabio. Atacar a los príncipes era atacar la base de poder de Lutero, por lo cual, debió separarse antes y no usar el mismo circuito de protección
2. Precauciones teológicas: clarificar la ruptura antes
El error: Müntzer fue quien mantuvo la ambigüedad mucho tiempo. En 1521 aún escribía el Manifiesto de Praga atacando a la Iglesia romana, pero ya veía a Lutero «poco distanciado de los traficantes de indulgencias y traidores al espíritu».
Lo que debió hacer: Cortar públicamente antes.
En 1522 en Nordhausen se había presentado un debate donde sus diferencias con los luteranos quedaron claras. Para entonces, Lutero ya lo consideraba un «fanático», además, no debió usar el prestigio de Lutero para legitimarse.
3. Precauciones militares y de estrategia*
El error fatal: Liderar la revuelta campesina en 1524-1525 sin alianza con los príncipes y subestimando la respuesta militar.
Lo que debió hacer:
- No creer que el apocalipsis inminente sustituía la estrategia militar. Predicó que el fin del mundo era inmediato y que los «elegidos» ganarían. En Frankenhausen, 5,000 campesinos murieron y él fue capturado.
- Huir a tiempo. Después de ser expulsado de Allstedt y Mühlhausen, debió evitar volver y enfrentar al ejército principesco. En su carta desde prisión advirtió: «No deben sufrir derrotas como la de Frankenhausen».
- No dar a Lutero motivos para escribir «Contra las hordas de campesinos asesinos y ladrones». Lutero llamó a «herirlos, matarlos, apuñalarlos como a perros rabiosos». Una vez que Lutero se alineó con los príncipes, Müntzer perdió toda protección legal.
Lo anteriormente escrito se puede sintetizar de la siguiente manera:
1. Reconocer que Lutero defendía el orden principesco ya que usaba Romanos 13 para justificar obediencia a la autoridad –
2. Romper antes y formar base propia: Para 1522 ya había ruptura teológica clara Fue expulsado de ciudad en ciudad sin red de apoyo
3. No confrontar militarmente a los príncipes. Los príncipes tenían ejército y Lutero les dio justificación teológica y la derrota en Frankenhausen, captura y ejecución en 1525
4. Separar lo místico de lo político. Creía ser un nuevo Daniel con revelaciones directas Los príncipes lo vieron como agitador peligroso, no como reformador
Colofón
La ingenuidad en la guerra es letal, ya que minimiza amenazas, provoca liderazgos frágiles y facilita la manipulación de narrativas, lo que a menudo prolonga los conflictos y aumenta la pérdida de vidas. Creer falsamente en la buena voluntad de Martin Lutero por parte de todos sus seguidores y subestimar la brutalidad o pensar que la paz llegará sin estrategia conlleva riesgos inaceptables.
La historia enseña a través de la siguiente pregunta: ¿Mí socio gana más siendo leal a mí o traicionándome? En el transcurso del tiempo se ha utilizado el nombre de la fe para todo tipo de atropellos, atrocidades y en este caso de ingenuidades, lo cual constó la vida de cerca de 100 mil campesinos en Alemania y en este caso de su líder Tomás Muntzer.
Mención para el lector
Este texto no pretende ser un producto acabado o el final del camino. Es una invitación a la reflexión y el debate para la construcción colectiva ya que en “El Opinadero” cada lector es también un autor.
A partir de lo mencionado:
¿Confianza pero no confiado? Opine en el Opinadero.


