Una letra que no existe cambia la pronunciación y delata un error que se repite hasta en los púlpitos, los estrados judiciales y los medios de comunicación.
Hay errores que sorprenden por su frecuencia y por la autoridad de quienes los cometen. Uno de ellos es pronunciar cónyuge como “cónyugue”, con el sonido gue, como si la palabra llevara una u después de la g. Lo preocupante no es que alguien se equivoque alguna vez, sino que la incorrección se repita con tanta seguridad, incluso entre clérigos, abogados y comunicadores que deberían cuidar el uso del idioma.
La inmensa mayoría de estos profesionales incurren –aun viendo la palabra bien escrita–en el error de leerla como si tuviera esa intrusa u.
La costumbre, por extendida que esté, no convierte un error de pronunciación en una forma correcta.
La palabra cónyuge procede del latín coniux, coniugis, sustantivo que significa ‘esposo’ o ‘esposa’. Está relacionada con el verbo coniungere (‘unir’), formado por con- e iungere (‘juntar, unir’), y con iugum (‘yugo’). Tal vez la confusión se genere por la idea de unión ‘conyugal’.
El Diccionario del castellano del siglo XV en la Corona de Aragón, de la Universidad de Barcelona, registra cónyuge en documentación de 1402 y recoge testimonios históricos anteriores a 1500. Estos datos documentan su uso en el español medieval.
Español: cónyuge
Catalán: cònjuge
Italiano: coniuge
Portugués: cônjuge
Aunque la escritura es semejante, la pronunciación de la g varía de una lengua a otra. En español, la g seguida de e representa el mismo sonido que la j de aprendizaje y linaje: una consonante fricativa velar sorda.
La regla es clara; el error, evidente. La pronunciación normativa es <conyuje>, no <conyugue>. La FundéuRAE, según el Diccionario panhispánico de dudas de la RAE y la ASALE, respalda esta pronunciación.
Añadir una u inexistente no es una variante insulsa: cambia el sonido de la palabra y revela desconocimiento de una regla elemental de la ortografía española.
Si clérigos, ministros religiosos, abogados, escritores y periodistas aspiran a ser referentes para los demás, también deben serlo en el buen uso del idioma.
¡Basta de añadirle a cónyuge una u que no tiene! La palabra correcta es cónyuge; lo demás es un error que no deberíamos seguir propagando.
Colofón
Quienes ven el matrimonio como una guerra quizás estén más inclinados a pronunciar “cónyugue” que cónyuge: ¡hasta en el lenguaje confunden la unión con la confrontación!
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* Periodista y corrector de estilo
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