Angie Rodríguez, quien fuera hasta febrero de este año la mano derecha del presidente Petro como directora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre), aseguró el pasado miércoles 21 de octubre que no se retractará de las denuncias y declaraciones que públicamente ha venido dando y en las que de forma categórica afirma, que en la Casa de Nariño hubo un “juego por el poder y el dinero que los encegueció”. Entre otros muchos y gravísimos señalamientos, mencionó a Wilmar de Jesús Mejía, exdirector de inteligencia estratégica de la Dirección Nacional de Inteligencia y luego exdirector de la Unidad de Información y Análisis Financiero (Uiaf), como supuesto enlace con disidencias del Estado Mayor de Bloques y Frentes, al mando de alias Calarcá. Señaló igualmente que en octubre 22 y 24 de 2025, hace un año, en un hotel de Valledupar se concretó una reunión entre antiguos jefes paramilitares como Salvatore Mancuso, Rodrigo Tovar Pupo (Jorge 40) y Carlos Mario Jiménez alias Macaco, para evaluar el proceso de justicia y paz a 20 años de su creación, reunión en la que ella estuvo como delegada del presidente Petro, en compañía del ministro del Interior de ese entonces, Armando Benedetti. Aseguró que, en esa reunión, funcionarios del gobierno presionaron a los excomandantes para que declararan en contra de figuras de la oposición como Álvaro Uribe, Abelardo De la Espriella y Germán Vargas Lleras, ya fallecido, para ser utilizadas con fines electorales. Aseguró, igualmente, que antes de los consejos de ministros, Petro se encerraba en el baño privado a consumir tussi (droga sintética, producto de mezcla peligrosa de químicos como ketamina, éxtasis, metanfetamina o cafeína), hechos que denunció ante la Fiscalía y la Comisión de Acusaciones de la Cámara, al tiempo que la Procuraduría informó del inicio de las indagaciones disciplinarias correspondientes. Es de esperarse que, ante las gravísimas denuncias presentadas, nunca jamás vividas en nuestra historia republicana, los organismos competentes cumplan con sus obligados deberes y el país finalmente sepa con certeza en manos de qué criminales estuvo la república durante ese doloroso y lamentable cuatrienio. La denunciante exdirectora del Dapre, se refiere también a Verónica Alcocer, de quien dice llevaba droga a Venezuela en aviones de la Fuerza Aérea y se regresaba con millones de dólares en compañía del catalán Manel Grau, atribuyéndole a la expareja presidencial un “pacto de silencio” para beneficiarse el uno del otro. Eso explicaría el escabroso asunto de las “mariposas amarillas”, una supuesta red de prostitución en la Casa de Nariño, en la que se intercambiaban favores sexuales a cambio de poder. Es indispensable que la Fiscalía y la Procuraduría actúen sin vacilaciones y con total independencia, para esclarecer todo lo sucedido y dejar en claro que nadie está por encima de la ley, pues hechos como estos erosionan la credibilidad en las instituciones, en un país hastiado de tanta corrupción y saqueo del erario público. Bien sabido tenemos que nuestra clase política, no de ahora sino de tiempo atrás, es una dirigencia corrupta, razón para que esta asqueante podredumbre que se ha venido destapando del anterior gobierno, nos lleve a rechazar sin titubeos todo asomo de indelicado proceder, no permitiendo a futuro que nuestro voto contribuya a elegir a uno tan solo de estos depredadores del fisco, que bien conocemos.
Alberto Zuluaga Trujillo. Alzutru45@hotmail.com


