CUANDO EL MIEDO TOCÓ A MI PUERTA

OpiniónCUANDO EL MIEDO TOCÓ A MI PUERTA

Con asombro podemos observar cómo transcurre un día y otro, y otro más. Ya entramos en el mes once, y casi podemos contabilizar lo poco que queda para que sean tres meses desde que el miedo tocó a nuestras puertas. No se puede desconocer que, desde ese 10 de agosto del presente año, cuando la tierra rugió bajo nuestros pies, y se dio inicio a un inimaginable suceso de ver derrumbado todo el artificio arquitectónico de una ciudad llamada Pereira, el miedo tocó a nuestras casas, a nuestras vidas, al silencioso pero implacable transcurso del tiempo que denominamos existencia terrena.

Hace cuatro o cinco meses, tuvimos el gusto de conocer a una dama escritora, periodista y conferencista colombiana, radicada en los Estados Unidos, que visitó a Pereira para darnos a conocer una obra escrita por ella, en relación a lo que es alcanzar a entender qué es el temor o el miedo cuando toca a nuestra casa, comprendiendo esto a lo que compele a la salud, el hogar, las finanzas, estatus emocional, social y espiritual. Su libro se llama CUANDO EL MIEDO TOCÓ A MI CASA, el cual revela una vida con pérdida de fe y la esperanza parece lejana.

Esta autora tomó este tema a raíz de la pandemia que afectó al planeta en su totalidad, y narra una serie de experiencias emocionales mezcladas con la frágil vida espiritual que el hombre maneja cualquiera que sea condición.

Hoy  yo he tomado este título para plantear cómo después de este estremecimiento sufrido que ha impactado a todos los moradores pereiranos y sus vecinos, el miedo pareciera que se reviste con otra cara, y esa cara es de estupefacción, incredulidad e indolencia frente a lo queda de ver caer no solo casa, edificios, sino la estructura humana y material de una casa de tan solo 163 años no cumplidos en ese momento cuando ocurre el sismo; es verdad que ha habido una solidaridad sin precedentes a todo nivel, que el gobierno y todo su equipo nacional, regional y municipal han realizado  ingentes esfuerzos por socorrer a todos los afectados y los bienes perdidos,  que hay inconformidad de igual manera entre las gentes, cuando con un criterio inmaduro, demasiado falaz, se inundan las redes sociales, los medios de comunicación y los pasillos de cualquier lugar, de un montón de cavilaciones, indagaciones de doble sentido y otros muchos comentarios que para nada ayudan a mejorar la situación que se atraviesa.

Para esta mujer periodista conceptual, es una falta de sensatez todo aquello que se hable sin base firme y segura de que no se habla con verdad, mas no con franqueza, porque ambas cosas son bien distantes la una de la otra. Es una clara muestra que lo que se habla no es más que desaciertos, producto del miedo que tocó a nuestras vidas y que está haciendo su obra desconfigurativa de que no tenemos un haber espiritual rico en una fe que debe ser tomada como sexto sentido del hombre, porque al no tenerla es que se recuerda cómo hemos olvidado nuestra condición de ser seres humanos creados por alguien superior a nuestros pensamientos y raciocinios, y que no es precisamente religión o creencia o ideología alguna, y tendemos a desdorar de todo lo bueno que puede hacerse, aun en medio de la tragedia. El sufrimiento y la pena que hemos estado padeciendo tiene un solo nombre: DESCONOCIMIENTO. ¿de qué o de quién?

Hemos faltado al orden natural de las leyes físicas, químicas y comunitarias, pretendiendo ser mejores que los demás, cuando nos hemos mentido en todo lo que respecta a ser coherentes con el estilo de vida que debe llevarse en los ambientes propios de una vida ciudadana. Unos a otros hemos sido incorrectos en nuestra manera de tratarnos, entendernos y respetarnos. Las leyes que deben ser rector para la existencia diaria, cada día son vilipendiadas, manipuladas por almas carentes de sentido humanitario y sin temor alguno de QUIÉN es la Deidad absoluta que nos ha permitido estar debajo de este sol.

Moralista, fanática intransigente me pueden decir, pero lo cierto es que 70 y algo mas que llevo sobre mis hombros, me han enseñado a mirar mas allá de mi nariz y alcanzar a comprender que todos estamos mirando por un prisma muy pequeño, la razón de ser y estar vivos en medio de los destrozos que deja una tierra que está cansada de ser maltratada, que el peso de todas nuestras acciones y desmanes que pesan como si fueran  pequeños meteoros que en cantidad azotan la atmosfera, producto de la incoherencia mental de quienes nos consideramos muy tiesos y muy majos, porque tenemos títulos universitarios de todo género, dinero y riquezas, poder político, militar y de armas que no han traído un solo minuto de paz y tranquilidad a ninguno de nosotros.

Miedo hay que tenerle al miedo, decían los antiguos mayores, para decir que no eran cobardes ante nada ni ante nadie.

Pero miedo si ha tocado a nuestras puertas, amigos lectores de estos artículos, quienes nos han permitido expresar nuestros conceptos y opiniones.

Miedo si hay, porque a pesar de estar de LUTO Y DUELO, no hemos despertado conciencia limpia de qué nos pasa y porqué seguimos actuando de la forma grotesca que se siente en medio de toda conversación, toda accionar, de todo respiro por lograr que el siguiente respiro fuese mejor.

Muy duro el escribir de este modo, pero la VERDAD SE IMPONE. Nos falta temor de Dios en nuestros corazones, y no es religiosidad, es escarbar en lo profundo del alma de cada quien, porque mi Pereira, su Pereira, nuestra Pereira, le falta el toque sobrenatural de creer en un GRAN YO SOY TAL Y COMO ES EL, y no como nosotros creemos que es.

Este ego que habita en cada uno de nosotros está gimiendo por conocer qué es y quién es EL. Hagámosle caso y veremos genuinos resultados para el bienestar de ustedes y de mi misma. No desechemos esta oportunidad que aún está en nuestras manos, de ver y tener en el futuro una ciudad en pie, después de haber sido “recogida con cucharita”.

Gracias por tolerar estas líneas y los invito a analizarlas con cabeza fría y corazón abierto a todo lo que es digno, bueno y saludable para nuestras vidas.

Cordialmente Amparo Bustamante Osorio.

Una ciudadana más.

1 COMENTARIO

  1. Muy interesante y profundo y con una gran invitación desde la fe porque es Dios quien tiene el control aunque creamos y digamos algo diferente.
    Y también oportunidad de cuidar el planeta y ayudar desde las mínimas acciones para obtener grandes consecuencias

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