Hoy existe un interés cada vez mayor por el tema de los ángeles. La Iglesia durante algunas décadas ha descuidado su enseñanza lo que ha llevado a abrir espacios a interpretaciones ajenas al cristianismo, en particular a la New Age. Esta corriente los presenta como entidades energéticas, etapas de evolución o fuerzas intermediarias que responden más al deseo humano de trascendencia que a la verdad revelada.
En la raíz, se identifica un problema antropológico y teológico: la reducción del ser humano a mera materia bajo el paradigma cientificista. La ciencia, absolutizada como único criterio de verdad, termina dejando al hombre sin horizonte: un ser azaroso, producto de un cosmos indiferente. Esta visión lleva a un vacío existencial que, como reacción, empuja a buscar respuestas espirituales en filosofías orientales, especialmente el budismo, por su compatibilidad con la “nada” científica, aunque suavizada como disolución en el “todo”.
Los ángeles, entonces, en la mentalidad New Age, aparecen como puentes imaginarios entre lo material y lo inmaterial, sin relación con la enseñanza bíblica. El autor subraya que esta deformación no es nueva: ya en tiempos apostólicos, san Pablo debió enfrentar concepciones cósmicas pobladas de fuerzas espirituales que desviaban del verdadero señorío de Cristo.
Algo es evidente, el ser humano no soporta vivir reducido a la materia. En su corazón late un deseo de infinito que ni la ciencia ni la técnica pueden colmar. Esto explica el auge de corrientes espiritualistas, aunque muchas veces superficiales. La hermenéutica aquí nos recuerda que, incluso en una sociedad secularizada, la nostalgia de lo divino permanece.
Cuando la Iglesia calla o descuida la enseñanza sobre realidades espirituales, otros ocupan el espacio con fábulas, supersticiones y sincretismos. La moda de los ángeles en clave New Age revela esta laguna catequética. El reto hermenéutico para la Iglesia hoy es recuperar el lenguaje bíblico y teológico sobre los ángeles, no como adornos piadosos, sino como parte del misterio de la creación y de la economía de la salvación.
La cultura contemporánea fabrica “puentes” desde la materia al espíritu basados en la subjetividad incontrolada de la mente. Esto resuena con nuestra época: experiencias, terapias y espiritualidades “a la carta” que prometen trascendencia sin conversión, ni relación con Dios. La hermenéutica pastoral debe advertir que todo puente que no conduzca a Cristo termina en evasión o en autoengaño.
Una reflexión teológica profunda, nos muestra cómo las desviaciones actuales respecto a los ángeles no son nuevas, sino reapariciones de antiguas tentaciones de llenar el cosmos de fuerzas autónomas. La hermenéutica nos recuerda que el hambre espiritual del hombre contemporáneo es legítima, pero solo encuentra verdad y plenitud en Cristo. La tarea de la Iglesia es no abandonar estos temas, sino iluminarlos desde la Revelación, mostrando que los ángeles no son fantasías de evasión, sino testigos de la grandeza del Dios vivo, que ha puesto a su Hijo como Cabeza de todo lo creado.
Padre Pacho



Completamente de acuerdo con su planteamiento.