En un mundo que cambia a una velocidad sorprendente, donde las presiones cotidianas parecen superar nuestra capacidad de respuesta, muchas personas sienten que “no dan más” o que la vida les queda grande. Sin embargo, desde la Psicología sabemos que existe una fuerza profundamente humana que puede ayudarnos a enfrentar incluso los momentos más difíciles: la resiliencia. Este concepto se refiere a la capacidad psicológica de adaptarnos de manera positiva a la adversidad. No consiste en evitar el dolor, negar lo que sentimos o fingir fortaleza, sino en un proceso dinámico mediante el cual la mente aprende a reorganizarse, a encontrar nuevos caminos y a recuperar el equilibrio después de una experiencia difícil. La neurociencia demuestra que el cerebro humano posee una enorme plasticidad, lo que significa que no estamos determinados por nuestra genética ni por nuestra historia personal. Cada persona, más allá de su pasado, tiene la capacidad de aprender nuevas formas de pensar, reaccionar y relacionarse con lo que le sucede. Por eso afirmamos que la resiliencia no es un privilegio, sino un potencial universal que todos podemos desarrollar.
Aunque algunas personas parecen más resilientes que otras, esta diferencia no es definitiva: es entrenable. Así como un músculo se fortalece con el ejercicio, nuestras redes neuronales se robustecen cuando practicamos hábitos que promueven la regulación emocional, la introspección y la búsqueda de sentido. Esta idea se conecta con un concepto que a veces puede parecer abstracto, pero que es profundamente real: el poder interior. Este no es un recurso místico ni mágico, sino una capacidad concreta que todos los seres humanos tenemos para influir en nuestra propia vida. No podemos controlar todo lo que ocurre fuera de nosotros, pero sí podemos aprender a gestionar lo que ocurre dentro: nuestras emociones, pensamientos, decisiones y actitudes. Despertar este poder interior implica práctica, constancia y la disposición honesta de mirar hacia adentro. Existen caminos sencillos y profundamente transformadores que permiten activar ese potencial. Uno de ellos es el autoanálisis, que consiste en observar nuestras emociones y patrones de conducta, preguntarnos por qué reaccionamos de cierta manera, cuáles son nuestras creencias y qué podríamos hacer de forma diferente. Este ejercicio, realizado mediante escritura reflexiva, diálogo terapéutico o momentos de silencio, fortalece la autoconciencia y nos permite tomar decisiones más coherentes.
Otro camino es la meditación, una práctica estudiada ampliamente por la Psiquiatría. Meditar, incluso por pocos minutos al día, modifica circuitos neuronales asociados al estrés y a la regulación emocional. Entrenar la mente para regresar al presente, reduce la reactividad y nos ayuda a pensar con mayor claridad. De manera complementaria, la oración o las prácticas espirituales —sin importar la tradición religiosa— han demostrado ser factores protectores para la salud mental. Cuando despertamos nuestro poder interior, desarrollamos una visión más amplia de nosotros mismos; dejamos de percibir los obstáculos como muros infranqueables, y empezamos a verlos como desafíos transformadores. www.urielescobar.com.co



Buen día Don Uriel. Gran escrito.
Las herramientas y estrategias existen para dar respuesta a esto tipo de situaciones y cargas agobiantes que superan nuestra capacidad de respuesta.
Es importante reconocer que en muchas situaciones no nos podemos auto medicar y el saber a donde y a quien dirigirnos es fundamental ante este tipo de realidades .
Cabe destacar que la victimización y el auto afligirse es otra realidad en este mundo actual.
El agobio, la auto victimización y la mentira son realidades a tratar en esta actualidad.
Feliz día.
Si, es muy importante buscar en nuestro interior las fortalezas que nos permitan enfrentar y adaptarnos a los cambios tan acelerados que están ocurriendo en las épocas actuales. Son cambios tan rápidos que nos cuesta aceptarlos, pero hemos de valernos de esas prácticas para enfrentarlos y superarlos.
Muy valioso el saber que contamos con ese poder interior para transformar nuestras vidas y lograr la calma emocional y espiritual. En verdad aprender a controlar o más bien a gestionar las emociones y las conductas que tenemos en el día, a través del autoanálisis, es una herramienta que debemos utilizar.
Si. Tenemos un poder que podemos desplegar y lo mejor: no tenemos que comprarlo, no produce efectos secundarios y siempre está a nuestra disposición. El único requisito que se requiere es: práctica, práctica y práctica. Gracias. Un saludo cordial
Gracias por sus sabias enseñanzas
A ti, Mil gracias por dedicar tiempo a leer el artículo. Saludos