jueves, febrero 5, 2026

FILOSOFEMA. DE CAÍN A MIGUEL

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De Caín a Miguel

Ha sido muy coincidente, amigo Zaratustra, toparnos en esta plaza por donde llevan el cadáver de aquel joven apolíneo, muerto a causa de intereses y propósitos oscuros. Este hecho nos ocupa en ejercer el ocio de pensar sobre estos condenables y, a la vez, naturales actos del ser humano.

Condenable porque contradice un principio ético y religioso cual es el de no matar y, natural, porque dicho comportamiento es innato a la esencia humana. Por lo primero, la muerte causada al joven apolíneo es injusta y, por lo segundo, es comprensible.

No entender esta dualidad es lo que nos lleva a quedarnos sólo en el dolor por lo ocurrido, sin acertar en el tratamiento del problema. No hay nada más oculto que la verdad, pues no hay nada más idéntico a la misma que su causa última y ésta es ajena a la razón del hombre. Siempre la busca donde intuye que no la va a encontrar.

Has visto que los obituarios, el plañir de campanas y las condolencias expresadas por sus deudos, los allegados a las víctimas, los poderosos, los influyentes, los que la sociedad distingue como pensadores y los medios que comunican, alejan al hombre de la verdad, de la causa última de su sufrimiento.

Es cierto amigo Zaratustra que la muerte de Dios, anunciada por ti en una plaza como ésta, se debió a que los valores morales y principios inspirados por aquél, en los cuales el hombre fundamentó su esperanza de salvarse, éste los negó en su actuación cotidiana, cayendo en el nihilismo y en la sinrazón para existir.

Aunque existe una moral que deviene de una esencia suprema, con base en la cual el hombre debe practicar el buen vivir y ser merecedor a disfrutar en el reino de Natura, es decir de Dios, siempre le hemos visto extraviado de su fe, perdido en la búsqueda de aquel modelo de humanidad que se pregona desde los altares y santuarios eclesiásticos.

El ser humano es violento por naturaleza, es la única especie que se depreda a sí misma en su proceso de equilibrio sociológico o selección natural. Los individuos que la componen tienen una inclinación, también innata, al logro de poder, utilizando el medio de la violencia en sus distintas formas.

Hemos pues de aceptar que la función social del hombre, la de existir en sociedad, está regida por una relación de poder, siendo su principal animadora la ambición. Aunque ambos, ambición y poder, son condenados por la moral religiosa y por la ética terrenal, están inscritos de manera indeleble en la naturaleza humana.

Esta ha sido la constante de su tragedia, escenificada en el discurrir de su historia con episodios que van desde el fratricidio contra Abel, pasando por la crucifixión de Jesús de Nazaret y llegando al exterminio en masa de inocentes aldeanos para hacerlos pasar por sediciosos.

Tratar de definir como inhumano lo que es humano, llamando a lo natural antinatural, confunde al hombre al momento de ocuparse en resolver las contradicciones que lo agobian.

Hemos de concluir entonces Zaratustra que la muerte de aquel joven, descendiente de vecinos a los lares de Caín, confirma el mítico significado del castigo que a éste le fue impuesto, consistente en errar eternamente y sin descanso por la tierra. No es Caín quien vaga de manera indefinida por el mundo, sino el espíritu de la violencia habitando sin cesar en la naturaleza humana, siempre armada con una quijada de burro.

 

1 COMENTARIO

  1. Don Uriel: Tras la lectura del texto me he sentido animado a escribirle unas palabras en relación a su escrito, pues me suscita un alto interés el poder intuir aquella muerte dios que proclamaba Zaratustra como la muerte o disolución de la tan ansiada verdad metafísica universal y universalizable que a finales de la modernidad se nos ha desvanecido. Cómo poder justificar la idiosincrasia inherente al ser humano que le inclina al uso de la violencia para la consecución de ciertos fines sin atender a cuestiones de esencialidad humana le vuelve un ña tarea harto complicada.
    Sea pues, le emplazo a conversar un rato sobre este y otros asuntos en poco más de dos semanas.
    Atentamente Antonio (Toni) M M
    PD. Un placer leerle desde España

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