martes, marzo 3, 2026

FILOSOFEMA.  El sofisma del Diálogo

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Nuevamente, amigo Zaratustra, es el discurrir de los cadáveres producto de la guerra entre quienes ostentan el poder gubernamental y el poder subversivo lo que, en vez de hacernos sentir tristeza por la muerte de soldados y sediciosos, nos induce a sufrir de manera estoica la gimnasia de pensar.

No hay nada más doloroso, a decir de Estanislao, el filósofo de Aburrá, que dedicarnos a la reflexión profunda sobre las causas de una situación determinada, como lo es el conflicto entre dichas partes. Por más que este torturante ejercicio nos acerque a la verdad, ésta, como todas las verdades de este mundo, estará mediada por el relativismo.

¿Crees amigo Zaratustra que, como lo dice el mandatario de hablar lento y eses prolongadas, la paz en nuestro suelo ellos la lograrán mediante un diálogo o una simple conversación, sin la mayéutica aplicada por el antiguo filósofo de espalda ancha?

El fenómeno no es el estado de violencia que por momentos asuela nuestra nación, sino la inconciencia humana para solucionarlo. Cometer actos de violencia por parte de uno y otro bando, es apenas el método para diezmar fuerzas, pero la causa última es el poder ser y éste, como ya lo planteamos en anterior exposición de ideas, es connatural al ser humano.

Empecemos por aceptar Zaratustra que la oposición de contrarios planteada por El Oscuro es causa de existencia de todas las cosas, incluyendo la del ser humano. Existes Zaratustra porque en tu ente corpóreo yacen en oposición armónica agentes infecciosos y agentes defensores. Tu buena salud, es decir la paz, deviene de ese equilibrio entre dichos agentes.

A la luz de lo anterior hemos de deducir que lo más real es la guerra y que la paz es producto de aquella.

He aquí una razón de ser no entendida en tiempos presentes, mas sí en los pasados. Si haces un recorrido por la Historia obtendrás la impresión de que ningún conflicto armado ha sido resuelto por medio del diálogo. Los acuerdos logrados mediante su utilización se han dado cuando ya hay un vencido y un vencedor o cuando uno de estos se muestra débil ante su oponente o cuando uno de ellos percibe hacer de su rendición una estrategia para lograr el objetivo original.

Debemos entender por diálogo lo que Buber denomina “encuentro” pues es en esta instancia natural, y no en un mundo cosificado como el actual, donde se justifica la existencia de todas las cosas. Cualquier cosa existe porque ella es en sí misma el encuentro de otras cosas. Una célula es porque es el encuentro de átomos y, un átomo es, porque es el encuentro de electrones y neutrones y así sucesivamente.

No se trata de una nueva teoría. Ya los griegos habían definido el amor como la armonía entre dos o más cosas, afines o no en sus características. A la luz de Buber, la armonía daría lugar al encuentro haciendo posible la paz.

En nuestro caso doméstico existe un conflicto porque no hay armonía entre un estado de cosas que han dado en llamar legal y otro en desacuerdo con lo establecido. El diálogo, como medio para dirimir esta disputa ha sido inútil, pues cada contrincante ve al otro como un ente al que debe manipular y vencer en el campo del razonamiento y de las condiciones, ya que ninguno de los dos ha podido lograr dominio en la batalla física.

¿Sería posible Zaratustra dialogar y a la vez irnos a las manos, dotado cada bando con armas y artefactos bélicos, es decir, diálogo y guerra al mismo tiempo, o sería posible hacer paz y llegar a acuerdos resignando procederes, distintos en uno y en otro, unos relacionados con tráfico de drogas, secuestros y asaltos a cuarteles, otros relacionados con hurto de dineros públicos, defraudación del erario y enriquecimiento ilícito, pero todos propios de la corrupción humana?

A mi parecer no, porque el diálogo propuesto por el hombre venido del Sinú, por quienes lo han antecedido en el solio de Bolívar y por los llamados subversivos, se basa en el aparente interés general de beneficiar la nación, pero su objetivo particular es el poder.

De ahí que para las partes en conflicto resulte provechoso difundir, como verdad absoluta, el enunciado de que la solución más acertada para terminar con esta guerra es dialogar. Pero esta es una verdad aparente, un sofisma que, tal si fuera un dogma religioso, es difundido con ahínco por quienes fungen de manera engañosa como políticos probos, proveyendo para sí la voluntad de sus gobernados.

URIEL HURTADO MANRIQUE

3 COMENTARIOS

  1. Gran escrito.

    Cese al fuego sin reconstrucción del tejido social hace imposible el fin del conflicto armado porque en este momento hay muchas personas que sólo saben dar plomo y es bien pago.

    Un país sin oportunidades es un país con oportunidades para la guerra y el bandidaje.

    Tejido social reconstruido, empleo bien pago y políticos honestos es una utopía no tan utópica para Colombia. Si esto se da en 20 años nos hablamos Don Uriel.

    En la medida que comencemos lo que se gane por un lado debilitará lo malo por el otro lado de manera paulatina. En 20 años nos hablamos Don Uriel si esto se da en mi utopía no tan utópica je je je.

    Muchas gracias.

  2. Gran escrito.

    Cese al fuego sin reconstrucción del tejido social hace imposible el fin del conflicto armado porque en este momento lo único que saben muchos y bien pago es dar plomo.

    Un país sin oportunidades es un país con oportunidades para la guerra y el bandidaje.

    Tejido social reconstruido, empleo bien pago y políticos honestos es una utopía no tan utópica para Colombia. Si esto se da en 20 años nos hablamos Don Uriel.

    En la medida que comencemos lo que se gane por un lado debilitará lo malo por el otro lado de manera paulatina. En 20 años nos hablamos Don Uriel si esto se da en mi utopía no tan utópica je je je.

    Muchas gracias.

  3. Más allá de la encomiable calidad literaria del articulo, es aterradoramente realista la postura equilibrada entre los intereses encontrados en extremas bipolaridades porque evidentemente se trata de encontrar nuevos rumbos para una conciencia social, tal vez un utopía mayor que pretender resolver los conflictos exclusivamente a partir del diálogo. Bien, amigo Uriel

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