Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadOTILIA, LA POETISA DEL TRIUNFO  

OTILIA, LA POETISA DEL TRIUNFO  

 

El Triunfo es un barrio de Pereira localizado en el tramo urbano del río Otún. Este barrio, como muchos de los asentamientos humanos a la orilla del río Otún, nació por iniciativa de un grupo de familias de muy bajos recursos que en 1972 invadieron estos terrenos, para tener un lugar donde construir sus viviendas.

 

Más adelante, los terrenos fueron donados por su propietario y así, en forma progresiva, los habitantes fueron construyendo un asentamiento que hoy se encuentra muy consolidado, con vías de acceso e internas pavimentadas, servicios públicos e infraestructura para servicios sociales básicos.

 

El 1986, cuando la CARDER llegó al Triunfo con su “plan de Ordenamiento del tramo urbano del río Otún”, se encontró con una comunidad entusiasta y deseosa de trabajar por el mejoramiento de su hábitat. Pero, especialmente, se destacó un grupo de mujeres que se convirtieron en el motor principal de las actividades y proyectos que ejecutamos en este barrio.

 

Pero hay que decir, que en este grupo de mujeres sobresalió OTILIA, una mujer de 84 años, que fue una de las fundadoras. Ella participó, con sus hijos y por sus hijos, en la invasión de los terrenos y luchó, hombro a hombro con sus vecinos, para construir y sacar adelante su querido barrio. Otilia, a sus 84 años, aún seguía trabajando por su barrio y además, escribía poemas, con los que acompañaba y consagraba los principales momentos de su historia.

 

Porque ella, además de ser una líder barrial, era una mujer POETA o poetisa, como la quieran llamar. Hacía poesía, por amor, por instinto, porque le nacía y lo sentía. De su cabeza y su corazón salían poemas que escribía con lápices que le regalaban y sobre cualquier superficie que le permitiera escribir, llámese papel o lo que fuera, porque no tenía dinero para comprar cuadernos. Con una letra difícil de entender, pues no pudo ir a la escuela, llenaba de poesías los papeles que me mostró, cuando llegué a trabajar a su barrio con la CARDER, en 1986.

 

 

 

Un día, que estábamos conversando sobre su vida, me dijo: “Yo solo estudié cuatro meses, aprendí a conocer las letras, como usted ve, lo que yo escribo son garabatos que no los entiende nadie, pero no le hace, yo los entiendo, y cuando se me proporcione el modo de que alguien me los pase a máquina, pues ya todo el mundo los podrá leer”. Esas palabras me bastaron para tomar la decisión de pasar a máquina todos sus poemas, y grande fue su felicidad cuando se los entregué en hojas blancas tamaño carta, limpiecitas, sin una arruga.

 

 

Adicionalmente, la CARDER, por ser un caso representativo de la participación de las mujeres en los procesos de recuperación barrial, decidió publicar su historia y sus poemas. El libro fue presentado en la CARDER, con asistencia del personal y de la misma Otilia, que no cabía en si del orgullo y la felicidad. Se leyeron algunos poemas y ella recibió muchos aplausos. Posteriormente, la presentamos como candidata a la “Mujer del Año” de Comfamiliar. Fue seleccionada y llevada a Bogotá, donde recibió merecidos reconocimientos.

 

 

Otilia me contó muchas historias de su vida, las que recuperé y escribí a modo de una pequeña biografía, que fue incluida en el libro de poemas. De esas historias seleccioné algunas frases que me parecieron significativas para compartir con los lectores, y que se reproducen a continuación, tal y como ella me las relató:

 

Los comienzos: “Yo nací en Pereira en 1904… no sé que día… Mis padres fueron fundadores de Pereira. Ellos fueron de los primeros que vinieron a cultivar lotes de tierra que en esa época no los vendían, cada uno podía llegar y cultivar un lotecito de tierra y sembrar raíces… la tierra no tenía dueño y el que iba llegando iba organizando su ranchito en el monte y empezaba a abrir lote para cultivar…

 

Si usted llegaba a vivir aquí, vecina de mi madre, por ejemplo, ella lo primero que hacía era madrugar a saludarla y llevarle una gallina y un gallo, “Tenga pa’que  haga cría”. Entonces se sabía que a todo el que llegaba, había que darle con qué empezar…

 

Mi padre hacía esteras de ínea, que cultivaba en una laguna, en donde es hoy el Libaré, donde está la fábrica de hilos Cadena. Era una laguna en la montaña y él cultivaba y hacia las esteras que vendía en la plaza de mercado los sábados. Mi madre lavaba oro en el río Otún… El oro se vendía en el centro…

 

Los hermanos: Nosotros fuimos once hermanos, pero de los once no quedamos sino tres, porque los otros murieron pequeños…

 

Los estudios: Yo estudié solo cuatro meses, en una escuela de la señora Gertrudis Mejía. El tablero era la puerta, nos sentábamos en el suelo y el pupitre era el baulito o una banquita, lo que hubiera por ahí…

 

La muerte de los padres: Dejé de estudiar porque murió mi madre y mi padre también. Murieron en el mismo mes, un mes antes murió mi padre de desinterés, y al mes, murió mi madre, ella murió de cambio de edad, a los 45 años…

 

Yo quedé en poder del hermano casado, tenía once años. Empecé a trabajar a los once años, a vender lo que hacía la mujer de mi hermano, vendía rellenas, arepas, vendía con una batea puesta en la cabeza, por eso yo cargo en la cabeza medio mundo, porque desde niña esa fue la herramienta que me dejaron, la cabeza, pa’que cargara ahí… Después ella murió y me quedé con el hermano que era arriero. Yo me mantenía andando con él, llevando ganado de una parte a otra, tenía 12 años…

 

El matrimonio: Después, mi hermano se colocó en una hacienda de mayordomo, yo era la sirvienta de los peones… A la edad de 15 años se enamoró de mi un señor, un arador, porque en esa época la única herramienta que se conocía era el arado, con dos bueyes… y ese hombre se casó conmigo…

 

Me casé a la edad de 16 años y fui madre de 16 hijos. Nos volvimos a trabajar a la hacienda, yo hacía de comer a 15 hombres, lavaba ropa, remendaba, mi marido hacia los contratos y alimentaba al personal… El murió, afortunadamente

 

Los hijos: ¡Más buena pa’ tener hijos! Cada año tenía uno y salía para la casa de mis suegros y a los ocho días volvía él por mí, para seguir en el trabajo de la hacienda

 

Éramos tan de buenas que los hijos se morían apenas nacían, me quedaron cinco vivos de los 16. Yo tenía el niño y guardaba la ropa hasta los tres días que ya me podía parar para dentrar a lavarlo en una quebrada o en un charco que hubiera por ahí, porque no había acueducto, ni luz, ni carreteras, no era sino monte por todas partes… Cuando el marido murió, yo quedé a cargo de los hijos.

 

Yo no me acuerdo cuantos años me duró el matrimonio, me mantenía tan aburrida, que yo ni cuenta llevaba cuánto era un año, solamente sabía porque iba a tener un hijo cada año…”

 

Vida de gitana: A mí lo que me gusta es andar, eso ha sido una tradición mía, porque de niña aprendí a ser arriera… Andaba de pueblo en pueblo, trabajando en lo que resultara, hasta que me volví a Pereira…

 

De Cali me volví pa’ Pereira, y ahí fue que empezamos a preparar las reuniones para la invasión que hoy se llama barrio El Triunfo. Los primeros comenzamos a darle la noticia a otros amigos pobres que no tenían a donde vivir. Yo me enteré porque una amiga me dijo que había una invasión, que podíamos conseguir a donde hacer un rancho… conseguimos 300 familias, donde invadimos no nos metimos hasta que no había 300 familias…”

 

Empezamos con convites, cortando cañabrava a la orilla del río, porque eso era un rastrojo, de ahí sacamos la madera pa’cer los ranchos. Un domingo le hacíamos casa a uno, al otro domingo le hacíamos casa al otro. Hicimos una caseta comunal de cañabrava, pa’cer los festivales cada ocho días. Allí poníamos la fritanga y recolectábamos fondos pa’ comprar madera pa’cer otra casita y así… fuimos haciendo el barrio”.

 

Otilia afirmaba que su vida fue muy dura y triste, lo que no le impedía escribir poemas, de los que se sentía muy orgullosa. Escribía sobre cosas que pasaban en su vida, en su barrio, en su familia, en la ciudad y hasta los sucesos del país que le llamaban la atención. Terminaré esta reseña compartiendo con los lectores algunos párrafos de sus poemas:

 

LO QUE NACE CON NOSOTROS

 

No tengo preparación

por nacer con la pobreza

y hoy dice mi corazón

lo que tengo en mi cabeza

 

Cuando me siento a escribir

a mi mente llegan cosas

que yo no las aprendí

y a veces suenan hermosas

 

Eso de la Universidad,

yo jamás la conocí

porque la fatalidad

vivió muy cerca de mí.

 

Cuando yo empecé a firmar

llenándome de alegría

jamás llegué a imaginar

que aprendiera poesía.

 

Pero en mi mente anidaba

el deseo de aprender

con anhelo practicaba

lo que les puedo ofrecer.

 

OTILIA GARCÍA (q.e.p.d)

 

 

 

 

 

 

 

HISTORIA DEL BARRIO EL TRIUNFO

 

Era una noche de amargura llena

cuando dormir a mis hijos contemplaba

terminaba del día la faena

pero a mi corazón la pena torturaba

 

De pronto me llamaron a la puerta

enjugando mis lágrimas fui a abrir

era una amiga que, con voz incierta,

me decía: ¡Vamos a invadir!

 

Cogí un machete y salí corriendo

siguiendo a la persona que me guiaba

llegamos donde estaban invadiendo

y en mujer de coraje me tornaba

 

La luz que iluminaba un nuevo día

trajo mis hijos a mi alrededor

y la que antes sentía cobardía

por sus hijos llenóse de valor…

 

Un pobre rancho de ramas construimos

La lluvia y el lodo nos cubría

Los niños decían ya vinimos

A acompañarte, valiente madre mía

 

Pasó ese día y todos trabajamos

Con el anhelo de tener un techo

Con coraje y con valor luchamos

Mujeres y hombres sin tener derecho

 

(Continúa)

 

OTILIA GARCÍA (q.e.p.d)

13 COMENTARIOS

  1. Ya conocí la historia de doña Otilia, una mujer berraca que con esfuerzo, levantó a la familia.
    no creo que yo sea un poeta pero ésta señora con su ignorancia hizo mucho más que un político en su gobernanza.

  2. Que historia tan bonita…es un orgullo para ti haberla conocido y hablar con ella…son mujeres con mucho dolor y con muchas ganas de salir adelante…espero que donde esté pueda seguir escribiendo…

  3. Consuelo, conmovedora narración.
    Magistral relato consignando los primeros pasos de nuestra entidad, la CARDER.
    Ni que decir los bellos poemas de esa Lidereza ancestral pereirana.
    Gracias por compartir.
    👏🏾👏🏾👏🏾

  4. Consuelo, la felicito por escribir ésta historia de vida muy triste que enseña a valorar más lo que tenemos. Hermoso escrito. Gracias por compartir!

  5. Muy valiosa historia, es indiscutible y me encanta que resaltes, aquellas frases tan poco convencionales que hablan de filosofía de vida tan particular de Otilia, que nacen de una vida de tanta lucha y dolor por la exclusión de que son víctimas millones de personas en estos países y en el nuestro particularmente. El arte, la poesía, redime muchas personas de tanta injusticia y desigualdad. Importante historia Consuelo.

  6. Buen día Doña Consuelo. Sus escritos son tan frescos, tan agradables y espontáneos.

    Muy sensibles los poemas y desconocía la existencia de la señora pero una grande para escribir poemas.

    La poesía es la inspiración del amor y la sensibilidad por la vida. Los poemas son la máxima expresión del ser humano en la dimensión romántica.

    Feliz día Doña Consuelo.

  7. Maravillosa y conmovedora columna. Son historias de inmenso valor personal , que hacen parte de la historia de pereira , en especial de los procesos de ocupación de la ciudad de mediado y finales del siglo xx.
    Gracias Consuelo por rescatar del olvido a Otilia, mujer valerosa, emprendedora y POETA

    • Muchas gracias Francisco por tu comentario. Estoy de acuerdo contigo, es muy importante rescatar estas historias tan valiosas!

  8. Muchas gracias James por tu comentario. Es muy cierto, dura realidad la que enfrentan muchas mujeres en nuestro país, pero lo más hermoso es que en medio de tanta dureza, pueda nacer la poesía!!

  9. Una historia muy sentida de la compleja realidad de la mujer colombiana, que de manera literaria describes con belleza y sentimiento calando las fibras de los lectores.

    Una poetisa rescatada por otra mujer poeta, que con su buena pluma visibiliza vidas profundas, que resultan siendo muy importantes para las nuevas generaciones.

    Historias para no repetirse y otras para emular, como la rutina y decisión de escribir que es un compromiso con el alma. ¡Felicitaciones Consuelo!

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