jueves, abril 23, 2026

PUENTES INVISIBLES DE LA LENGUA

OpiniónEducaciónPUENTES INVISIBLES DE LA LENGUA

“Los idiomas no solo están hechos de palabras. Son modos de ver el mundo. Son llaves para civilizaciones.”

                                                                                 R. F. Kuang

Al aproximarse el Día Internacional del Idioma, decido destacar algunos aspectos dignos de consideración como el uso que se le da al mismo, puesto que, hemos permitido la invasión de términos o expresiones que no tienen nada que ver con lo que realmente se quiere manifestar.

Sin embargo, hay que reconocer que gran parte de este fenómeno tiene una cuota de responsabilidad grande y está a cargo de los adultos (padres de familia), ya que le han delegado la enseñanza de la lengua materna a las instituciones educativas y en el peor de los casos, a sus cuidadores en casa. Hoy, papá y mamá deben salir a trabajar para sostener una familia, lo que no es censurable por supuesto, pero, le están restando tiempo a lo que se debe impartir y de manera adecuada en los primeros años de vida.

La primera manifestación del lenguaje en los niños se da al nacer con el llanto, es más, ellos son depositarios de todos los estímulos presentes durante la gestación como complemento a dicho aprendizaje, lo cual es importante. Dicho esto, añado que, en esa aprehensión del lenguaje los primeros maestros somos los padres, la escuela es un apoyo generoso para lograrlo.

En la adquisición del lenguaje se conjugan muchos elementos: estimulación permanente, establecer comunicación con el niño de manera clara, sin el uso de abreviaciones, el recortar palabras o usar expresiones a media lengua. Él es una esponja que absorbe lo que le brinda el ambiente y replica. De otro lado, asegurarse de que lo que se le mencione, llegue de forma adecuada, ya que el oído es pieza fundamental en dicho proceso.

Otra circunstancia a la que se exponen los chicos en la adquisición del mismo (escritura o lectura), es el cómo reciben el mensaje que se les está brindando. Por ejemplo, si hay que repetirles una instrucción, puede ser que estén manifestando problemas auditivos que luego se revierten en la oralidad, en cuyo caso, la escuela no tiene la capacidad de detectarlo y puede considerar que es apatía para hablar o leer en público, lo que sumaría otro ingrediente: el sicológico, ya que se expone al escarnio de sus compañeros. Es un campanazo.  Ahí se deberá acudir al logopeda.

Sabemos que existe un mundo de posibilidades como las rondas infantiles, las canciones de cuna y los trabalenguas, creadas para desarrollar habilidades, para prevenir situaciones que ameriten atención profesional lo que demanda tiempo para el logro de este propósito, aunque el reguetón sea la fórmula que se use actualmente.

En ese orden de ideas y pensando en formar personas con capacidad crítica, que sepan argumentar, analizar, comunicarse con libertad, se dispone de herramientas fáciles y con resultados excepcionales: Narrar historias, es la manera más limpia para desarrollar en los infantes, “niños productores de textos”, aquí los adultos tomarán nota de sus narraciones dejándolas plasmadas en el cuento, producto de la imaginación infantil. Luego, compartirlo será motivante.

Lo mencionado anteriormente se realiza cuando todavía no sabe escribir, pero, tiene la máxima expresión del lenguaje: su creatividad. Cultivarla será el trayecto más fácil para lograr que adquiera hábitos lectores y por qué no, desarrollar amor por el texto escrito. Ahí florecerán los primeros vestigios de grandes escritores.

La experiencia en estos ámbitos me ha mostrado la importancia de acompañar dichos procesos. Puedo certificar que, si compartimos espacios de lectura comprensiva con los niños, por más difícil o tediosa que les parezca, terminará siendo de su agrado. Esto lo comprobé el domingo disfrutando de la compañía de un chico de 10 años, quien por obligación debía cumplir con la lectura de un libro voluminoso, en cuyo ejercicio también debía encontrar unas pistas a resolver. Un viaje fantástico por muchos países, su título llamó mi atención: “Se Busca a Los Compas”. La historia lo dejó exhausto, puesto que devorar 150 páginas en tres o cuatro horas, no es fácil; sin embargo, comentaba que iba a buscar otro, es decir, propósito alcanzado. Estoy segura de que el aprendizaje a través de recorrer estos países (México, España, Australia, Francia, Corea del Sur, Argentina, Colombia), entre otros, lo conservará en su memoria.

A su lado, observé que el ejercicio no lo realizaba bien, puesto que trasponía términos o eliminaba algunos, lo que me invitaba a detenerme para que fuese consciente de lo que tenía frente a sus ojos, además para que su lectura cobrara comprensión. Se está generando una dislexia que, si no se trabaja desde ya, puede ser la piedra en el zapato, teniendo en cuenta que esta dificultad se detecta a los cuatro años de edad.

Ahora, bien, si con el acompañamiento y la atención en casa logramos desarrollar todas estas habilidades, habremos cumplido. Pero, ¿qué sucede con los jóvenes que no contaron con este apoyo o que no aceptan dicho acompañamiento? Ya conocemos la respuesta, su vocabulario es pobre, no tendrán un tema objeto de conversación, y si necesitan manifestarse en forma escrita, el problema se agudiza. No han comprendido lo importante que es usarlo correctamente. Incluso, en pruebas sicotécnicas, algunas empresas acuden a ejercicios de redacción, ejercicios de puntuación u ortografía en general.

Es prudente enfatizar en la lectura, pero en la que brinda herramientas para poder sostener un diálogo con cualquier persona, comunicar impresiones, elaborar documentos que la vida diaria exige, defender los derechos fundamentales, exponer ideas frente a un público, incluso para el desplazamiento de un sitio a otro desconocido, en fin…Es hora de rendir tributo a nuestra lengua y la mejor forma es, haciendo uso adecuado de ella, en lo que hablamos, cómo lo expresamos, la prosodia usada, siendo corteses, pero ante todo no desfigurando lo que es bello por excelencia. Lograrlo, un propósito.

 Mi recomendación: “Un libro, la mejor compañía”

“Cuando aprendes un idioma, no solo aprendes a hablar y escribir en un nuevo idioma. También aprendes a ser abierto de mente, liberal, tolerante, amable y considerado hacia toda la humanidad.”

                                                                     Mouloud Benzadi

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