Nos sirve mucho, con el ánimo de reducir el impacto negativo del ego, el recordamos constantemente que ya no estamos dirigiendo y ejecutando el espectáculo y humildemente diciéndonos muchas veces cada día «hágase tu voluntad». Entonces estaremos en mucho menos peligro de emociones tales como: miedo, ira, preocupación, autocompasión, y de decisiones equivocadas. En una sola frase: Nos hacemos mucho más eficientes.
No nos cansamos tan fácilmente, porque no estamos quemando la energía tontamente como lo hicimos cuando intentábamos arreglar la vida para pretender adaptarla a nosotros. La vida es tal y como es y no como uno cree que sea. De ahí que ayuda mucho el aceptar la vida en los términos de la vida, quitándonos de tajo expectativas fantasiosas e irreales, y poniendo por consiguiente nuestras pisadas en el aquí y el ahora.
Cuando nos ubicamos en el presente y permanecemos centrados en la realidad estaremos construyendo un solido edificio de paz y serenidad, poniendo de esta manera en nuestro horizonte los mejores objetivos de humildad y aceptación, que muchos beneficios traerán, tanto para nosotros, así como para los que nos rodean.



Respetado Columnista:
Sensible, razonable, inquietante, el tema que expone.
El Doctor Anestesiólogo, Oscar Jaramillo Robledo, Ex director Científico del S.E.S, Hospital de Caldas, en una de sus tertulias dijo:.
» Son las crisis permanentes de todo nivel que mantenemos en sentido de urgencia, estamos en hipercrisis.»
Y el Papa Francisco :
» Vivir supone ensuciarse los pies, por los caminos polvorientos de la vida.»
Y Aristóteles:
» Considero más valiente al que conquista sus deseos, que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura, es la victoria sobre uno mismo «