jueves, febrero 5, 2026

TÍTERE O ARQUITECTO

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Si alguien quisiera controlarte, ¿cómo lo haría? No con cadenas visibles, ni con muros que te impidan moverte. No haría falta encerrarte en una prisión física. Bastaría con algo más sutil y efectivo: enseñarte a dudar de tu propio criterio. Hacerte creer que la felicidad depende de lo que pasa afuera, no de lo que ocurre dentro de ti.

 

Piénsalo. ¿Cuándo fue la última vez que sentiste alegría sin una razón externa? ¿O que te sentiste en paz sin esperar la aprobación de alguien? Desde niños, nos enseñan que nuestras emociones deben responder al entorno. «No llores, mira qué bonito el día», «Qué orgullo, sacaste la mejor nota», «Si te grita, grita más fuerte». Así, nuestra brújula interna se va apagando y, sin darnos cuenta, dejamos que el mundo dicte cómo nos sentimos.

 

Sadhguru lo dice claro: «Lo único que se interpone entre tú y tu bienestar es un simple hecho: has permitido que tus pensamientos y emociones reciban instrucciones del exterior en lugar de tu interior.»

 

Estamos en una era donde las emociones se manejan con señales, avisos y restricciones impuestas desde afuera. Si las redes sociales dicen que un tema es importante, lo sentimos como urgente. Si el noticiero repite una crisis, vivimos en angustia. Si alguien nos ignora en un chat, sentimos que valemos menos.  Mejor dicho, la era de las mentes secuestradas.

 

Pero la verdad es otra: nada de eso tiene poder sobre ti a menos que se lo concedas. 

 

Imagínate que tu mente es un jardín. Cada noticia, comentario o expectativa externa es una semilla que alguien más lanza. Si no eliges cuáles permites crecer, un día despertarás rodeado de malas hierbas emocionales.   Lo peor es que pensarás y creerás que ese caos eres tú.

 

Volver a Ti.  Siempre será mi consigna en las columnas:  Volver a Ti.  Si de verdad quieres recuperar el control, hay que hacer algo radical: dejar de reaccionar automáticamente y empezar a elegir conscientemente.  Desprográmate.

 

1.       Corta los hilos invisibles. Antes de dejarte llevar por una emoción, pregúntate: ¿Esto lo siento yo o alguien me enseñó a sentirlo así?

2.       Hazle huelga a la validación externa. No esperes que el mundo te diga si estás bien.  Decide que lo estás, y punto.

3.       No puedes escuchar tu voz interna si estás saturado de estímulos externos. Crea momentos de silencio real, aísla el ruido.

4.       En un mundo que se alimenta de tu ansiedad, estar en paz es el mayor acto de libertad.  Haz de tu bienestar un acto de rebeldía.

 

El bienestar no es algo que te «pase». Es algo que decides. No es un resultado, es un punto de partida. Pero solo cuando tomas la decisión de ser el dueño de tu mente y no su prisionero. 

 

Así que hoy, sin esperar que el clima, la economía o la opinión de otros cambien, hazte una pregunta: ¿Quién está dando las instrucciones en mi vida: el mundo o yo?

 

MÁS en https://emocionyespirituorg.blogspot.com/

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