Por Claudia Esperanza Castaño Montoya
Estaba en un café. A pesar de que parecía muy tranquila, tomando un latte, y mis ojos, como otras veces, estaban fijos en algún punto invisible de la calle, mi mente, por el contrario, era un motor que nunca se apagaba. Estaba cansada de vivir no en el martes, sino en el viernes venidero, en el próximo mes (la factura) y en el año pasado (el error que cometí). Me di cuenta que no estaba viviendo; estaba perpetuamente ensayando la catástrofe.
Si la ansiedad fuera un árbol, serían sus ramas agitándose sin control al viento. La pregunta que la psicología y la espiritualidad responden juntas es: ¿dónde echamos raíces para que ese viento, aunque sople, no nos derribe?
El patrón que seguimos siempre es pensar que la solución está en cortar las ramas (dejar de pensar). La verdadera calma viene de fortalecer lo que está bajo tierra: nuestra vida espiritual.
Cuando hablamos de espiritualidad como un escudo contra el pánico, no hablamos de ir a un templo (en algunas ocasiones ha servido un montón). Hablamos de encontrarle un sentido firme a este instante. La espiritualidad es el acto profundo de anclar nuestra conciencia en algo inamovible.
Esta Raíz Interior, sin embargo, no es un concepto pasivo. Trabaja para usted, para todos, de maneras concretas. Enfoquémonos en tres:
La Sabiduría del Horizonte
La ansiedad es intrínsecamente miope: solo puede ver el metro cuadrado de problema que tiene enfrente. La práctica espiritual, por el contrario, nos da el horizonte. Nos enseña que la vida tiene ciclos, que las tormentas pasan, y que su yo de hoy no tiene que pagar las deudas del yo de ayer. Esto se llama Trascendencia; la capacidad de elevarnos por encima del drama diario y ver el patrón completo.
Cuando sienta que el problema es del tamaño de una montaña, haga el ejercicio más simple: desplácese mentalmente seis meses en el futuro y pregúntese qué queda de esta preocupación. El simple cambio de perspectiva le roba poder al miedo.
La Certeza del Suelo Bajo tus Pies
La mente ansiosa salta entre el pasado y el futuro, pero la raíz siempre está en el presente. Si queremos romper el ciclo de preocupación, debemos forzar nuestro ser a volver a la única verdad innegable: está aquí y ahora, y está seguro.
Una técnica fundamental que usan los terapeutas para el enraizamiento (grounding) es tan sencilla como respirar y nombrar cinco cosas que ve a su alrededor. Sienta el peso de su cuerpo en la silla. Oiga el ruido que viene de la calle. Traer los sentidos a este instante desactiva la alarma de peligro que nuestro cerebro ha encendido. Esta es su práctica espiritual diaria: honrar el presente.
El Coraje de Soltar
El control es una ilusión. La ansiedad es la lucha desesperada por gestionar cada variable de un universo que es fundamentalmente caótico. La espiritualidad nos ofrece el antídoto: Confianza Radical. Es una entrega consciente que nos dice: «He hecho mi parte, y ahora lo que no me toca a mí lo entrego al proceso, a Dios o al universo».
Este acto no es pasividad; es inteligencia emocional. Significa que ya no gasta su valiosa energía en rumiar lo que ya pasó, sino que la invierte en las acciones que sí puede ejecutar hoy. Soltar el control del resultado es el mayor acto de fe en usted mismo y en la vida.
La vida seguirá soplando vientos, pero cuando su espíritu echa raíces, usted no se dobla. Se vuelve más fuerte, más firme y, sobre todo, profundamente tranquilo.
CLAUDIA ESPERANZA CASTAÑO MONTOYA
Líder
EmociónyEspíritu Mass Media es la expresión multimedia
de la misión de conexión Emocional y Espiritual de la Fundación Ok Futuro
Pereira, Calle 18 No 5-27, 1101; Nit: 816006005-4



Un artículo muy útil para calmar la ansiedad. Muchas gracias!
Feliz tarde. Mil gracias por leerme. Un abrazo
Buenos días Doña Claudia. Excelente escrito y como anillo al dedo hoy que me desperté con preocupaciones y una decepción.
Gran columna y me gustó esa parte que dice el soltar los resultados ya que el resultado fue y es de nosotros darle una mirada crítica y que no se vuelva a repetir y si se repite afrontarlo de otra manera.
Feliz día.
Gracias ISDAÈN. Es el genuino ACEPTAR. Así como hoy un texto es un aliento de vida, es una esperanza al ver de otra manera la misma situación, sus escritos están llenos de mensajes que dan claridad y perspectiva en situaciones complejas de nuestra sociedad. Un saludo especial y un abrazo grande 🤗
«Honrar el presente » me inquieta esta frase y su significado. Mueve las fibras de mi alma.
Me pregunto que dificil me ha resultado soltar el apego al pasado y el sin sentido de un futuro, sensaciones que no quisiera sentir y que marcan un presente tachonado de ansiedad. Pero también soy consecuente con migo y vivir un duelo es sanar en cada minuto en el que se vive.
Gracias por leerme y expresar. De niños vivimos siempre en presente. Jamás estábamos enfocados en los futuros a no ser que nos preguntaran que íbamos a ser cuando grandes ☺️. Y el pasado ? No nos inquieto, ni sabíamos. Estábamos viviendo al día el día. Una habilidad innata que fuimos perdiendo inconcientemente a medida que llenamos nuestro ser de elementos que nos separaron de la esencia, del ser que habita el presente. Es una habilidad que podemos recuperar de manera consciente. Es de entrenar en la cotidianidad. Y no nos aleja de los duelos, nos ayuda a reconocer la sombra y la luz, la noche y el día, la nada y el todo, la unidad y desde allí experimentar de manera diferente esta existencia