La pregunta con que inicio este escrito suena extraña si no se hace un contexto explicativo que aclare su sentido.
“Nuestro país ya no será woke”, afirmó Donald Trump durante su primer discurso ante el Congreso el 4 de marzo, después de enumerar algunas de las acciones que su gobierno ha promovido desde que asumió el poder a comienzos de este año. Entre ellas, nombró el retiro de EE.UU. del Acuerdo de París contra el cambio climático, la eliminación de programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) en entidades gubernamentales y la prohibición de la enseñanza de la teoría crítica de la raza (CTR por sus siglas en inglés) en colegios públicos. Para el presidente Trump, lo woke es un obstáculo para su proyecto de “Volver a América (Estados Unidos) grande otra vez”.
Algo similar sucedió con el argentino Javier Milei, quién durante su discurso en la última conferencia de Foro Económico Mundial en Davos, afirmó:” El gran yunque que aparece como denominador común en los países e instituciones que están fracasando es el virus mental de la ideología woke. Esta es la gran epidemia de nuestra época que debe ser curada. Es el cáncer que debe ser extirpado” Ambos son ejemplos de un discurso político que ha ido ganando popularidad en el mundo, pero que presenta inconsistencias en su definición, ya que se ha utilizado para agrupar causas sociales y políticas muy distintas entre sí. ¿Qué significa ser woke o, en su defecto, antiwoke? Para entenderlo, volvamos a Estados Unidos en la década de los 30” (“El Espectador”, Santiago Gómez Cubillos, El discurso “antiwoke” que promueve el gobierno de Donald Trump, domingo 16 de marzo de 2025, páginas 24 y 25).
Según artículo reseñado, el primer uso de la expresión stay woke está en el blues de 1938 “Scottsboro Boys” de Lead Belly, que habla sobre lo sucedido a nueve adolescentes negros falsamente acusados de violar a dos mujeres blancas en Alabama. “Desde entonces, woke (pasado simple del verbo to wake, que significa “despertar”) surgió como un término directamente relacionado con el Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos; significaba estar “despierto” ante la injusticia y la discriminación racial. Como lo explicó Wilson Castañeda, director de Caribe Afirmativo, “era un llamado a que los afroamericanos no naturalizaran la violencia física, verbal o simbólica contra su comunidad” (“El Espectador”, Santiago Gómez Cubillos, El discurso “antiwoke” que promueve el gobierno de Donald Trump, domingo 16 de marzo de 2025, páginas 24 y 25).
La variedad de temas que tocó Trump en su discurso en el Congreso, muestra que con el tiempo la palabra woke ha tomado diversos significados políticos. “En principio, eran las minorías las que la utilizaban para visibilizar sus causas, pero eso evolucionó hasta convertirse en un término peyorativo utilizado para desestimar esfuerzos para transformar el statu quo. Si una persona es crítica de la historia colonial, es woke. Sí pide que se le llame con unos pronombres que otras personas no reconocen, es woke. Sí llama la atención sobre la redistribución de la riqueza, es woke. Se convirtió en un sinónimo de no ser conservador y, sobre todo, es un insulto” Explicó David Peña Guzmán, profesor de la Universidad Estatal de San Francisco y coanfitrión del pódcast de filosofía Overthink.
Esta es la manera en la que gobiernos como el de Donald Trump han instrumentalizado la palabra: convirtiéndola en una amenaza que hay que erradicar. Para lograrlo, han apelado al argumento de la meritocracia que, en principio, suena bastante convincente. “Creemos que sin importar si usted es doctor, contador, abogado o controlador del tráfico aéreo, debería ser contratado y ascendido según sus habilidades y competencias, no su raza o género”. Expresó el mandatario estadounidense durante su discurso.
“El argumento apela a nuestra idea de que hay justicia en la meritocracia. El problema es que eso presupone que los individuos están en las mismas condiciones de entrada, que no es el caso. Hay diferentes puntos de partida, económicos, sociales y políticos, que hace que quienes lleguen a estar en posiciones de poder no necesariamente son quienes las merecen. Las personas que dicen ´no queremos cuotas, porque queremos que sea el mérito el que determine quién llega hasta allá´ ignoran que ese no es el caso” contraargumentó Peña Guzmán.
Para Castañeda, el peligro de este cambio de narrativa de lo woke está en la desestimación de los reclamos de justicia social legítimos. Eso ha causado que los llamados de las minorías al reconocimiento de sus derechos sean respondidos con prácticas de desprecio, lo que refuerza el mensaje que el valor de la vida no es universal, sino que depende de ciertos parámetros que establece la sociedad”, afirmó” (“El Espectador”, Santiago Gómez Cubillos, El discurso “antiwoke” que promueve el gobierno de Donald Trump, domingo 16 de marzo de 2025, páginas 24 y 25).
En Colombia, las actuaciones del mal llamado “Centro Democrático”, partido politiquero al que el abogado valluno Ramiro Bejarano, acertadamente ha rebautizado como “centro demoníaco”, son definitivamente antiwoke, un caso muy recordado de ese tipo de actuaciones es el de la ¿candidata presidencial? María Fernanda Cabal, gritando desaforadamente “estudien vagos, no más vagos subsidiados por el sistema” u otra de sus frases célebres:” trabajen vagos”, “los pobres quieren todo regalado”, que en su momento fue contestado con un meme que más o menos decía” los de la izquierda lo quieren todo regalado, aprendan de la derecha que todo lo quiere robado”. Esas frases demuestran el desprecio por las desigualdades sociales, los excluidos del sistema y los personas en zonas alejadas que viven en condiciones extremas de pobreza, en territorios ricos en recursos naturales como maderas, oro, platino como el Chocó, y que carecen de agua potable en un territorio de grandes ríos.
Otra demostración del estilo antiwoke que usan los grandes empresarios de Colombia, la clase politiquera tradicional y los narcos enquistados en la estructura del estado, es el desprecio por los campesinos y sus necesidades que incluyen, recuperar las tierras de que fueron despojados por paras y sus aliados políticos, guerrillas, sectores económicos como los ganaderos, cultivadores de palma etc., son los subsidios de agro ingreso seguro, otorgados no como debió ser a humildes agricultores, sino a grandes terratenientes como el entonces presidente Uribe, quien autorizó esos desembolsos y, aunque no hay evidencia de que él haya recibido dinero directamente, el informe oficial de la Contraloría General de la Nación del 2013 asegura que la Sociedad Agropecuaria el Ubérrimo SAS se benefició de unos $ 3.297.000 de pesos del estado y, según el mismo informe hasta se agrandó el Ubérrimo con 103 hectáreas de baldíos de la nación (Facebook. Alirio Uribe Muñoz 12 julio 2019). No faltará alguna Cabal, Nieto, o Valencia que diga que divulgar estas verdades son una incitación a la lucha de clases, y una demostración de resentimiento, de uno que además de pobre es envidioso; pero con abusos de poder de ese tamaño ¿Quién no se hace millonario?
En el día de ayer en su juicio el ex Uribe Dijo no conocer a Santiago Gallón Henao, personaje relacionado con el surgimiento de grupos paramilitares en Antioquia, acusado de narcotráfico, y también vinculado al asesinato de Andrés Escoba y protegido por sectores de la Fiscalía General de la Nación; curiosamente la empresa Clasman S.A. también recibió dinero de Agro Ingreso Seguro, siendo el aludido señor Gallón el representante legal de la empresa (verdad abierta. Com. 22 enero 2018, ¿Quién protegió en la Fiscalía a Santiago Gallón); como decía el “mocho Sánchez” en sábados felices: “bonito así”, el dinero del estado para narcos y paracos, no para campesinos víctimas: despojados y desplazados?
La actual convocatoria a la consulta popular sobre la Reforma Laboral, es otra consecuencia del manejo del Estado por las mismas oligarquías que denunció Gaitán, que a raíz de este escrito podemos denunciar como antiwoke, con claro sentido de enriquecerse ellas, cargar de impuestos y arruinar a los trabajadores, o mantenerlos sumidos en la miseria a ellos y grandes sectores de la población, a los que cada cuatro años estafan con promesas de cambio y mejores condiciones de vida. Ahí está el señor Uribe y su nefasto y antipatriota partido, oponiéndose a que el trabajador colombiano recupere los derechos que tenía, antes que este señor fuera elegido presidente y, que para ayudarle a los grandes empresarios desmejorara sueldos y prestaciones. Ahora este pastorcito mentiroso predica que reducirá impuesto a los colombianos ¡Que cinismo ¡Y qué mano de inocentes alucinados que salen a oírlo y aplaudirle sus mentiras!
Si usted es un gran empresario, un caballero o dama de estrato seis; un narco destruye vidas, o un asqueroso y corrupto politiquero no salga a votar la consulta sí en la consulta, está en todo su derecho de ser antiwoke y consecuente con su clase social; pero si usted es un asalariado, así gane millones; un pequeño empleado; o una persona del común como yo, y la gran mayoría de los colombianos, salga a votar sí por sus derechos laborales que son los de sus hijos, nietos, parientes, amigos y los de las gentes de su clase social.
Sí usted es asalariado, es pobre, pertenece a una minoría étnica, no vota para recuperar sus derechos porque se considera uribista, está alienado, es una víctima del adoctrinamiento de los discursos del “centro demoníaco”, le lavaron el cerebro y actúa contra sus intereses y los del pueblo trabajador y humilde, sin saberlo ud. es antiwoke de estrato bajo, y está en la vergonzosa condición del que enviaba mensajes contra Petro, amenazando (en el más puro lenguaje paramilitar), tomarse la casa de Nariño, cortarle la cabeza y jugar fútbol con ella; al investigar la procedencia de los mensajes, el autor resultó ser un mísero vendedor estacionario.
Repitiendo como loro, lo aprendido en el discurso de odio del partido de Uribe contra Petro, este ciudadano humilde, solo es un miserable traidor a su clase social, que imagina ser un poderoso paraco. ¿Quiénes lavan cerebros e incitan a la lucha de clases en nuestro país?
Danilo Salazar Ríos.


