La devoción a la Virgen de Valvanera se remonta al siglo IX, en plena época de la Reconquista, en las montañas de La Rioja, España. Según la tradición, un ladrón llamado Nuño Oñez, tras años de vida disoluta, experimentó una conversión radical al tener una visión de la Virgen María. La Madre de Dios le indicó que buscara una imagen suya en un lugar escondido en la sierra riojana.
Guiado por un roble iluminado y el canto de un enjambre de abejas, Nuño encontró la talla de la Virgen en una cueva, acompañada de un manantial de agua pura. Aquel lugar recibió el nombre de “Valvanera”, que deriva del latín Vallis Venaria (valle de las venas de agua). Así nació el santuario que, desde entonces, se convirtió en un centro de fe y peregrinación.
Tras el hallazgo, se levantó en el lugar una ermita que pronto dio origen al Monasterio de Valvanera, ocupado desde el siglo X por monjes benedictinos. Durante siglos, este monasterio fue un referente espiritual y cultural de La Rioja y de la cristiandad hispana. Allí se custodia hasta hoy la imagen de la Virgen de Valvanera, una talla románica en madera oscura (siglo XI), que representa a María sentada con el Niño Jesús en su regazo.
El monasterio se convirtió en un lugar de encuentro entre fe y cultura. En tiempos medievales, recibió donaciones de reyes y nobles, consolidándose como uno de los enclaves religiosos más importantes del norte de España. A lo largo de su historia sufrió abandonos y restauraciones, pero siempre ha mantenido viva la llama de la devoción.
La imagen de la Virgen de Valvanera es de estilo románico y se caracteriza por su sobriedad y solemnidad. María sostiene al Niño Jesús, quien bendice con la mano derecha y porta un pequeño objeto en la izquierda (a veces interpretado como un libro o un fruto de la salvación).
El roble, las abejas y el manantial de agua fresca siguen siendo símbolos asociados a su aparición. Estos elementos reflejan la conexión entre lo divino y la naturaleza, en una época en la que la fe y la vida cotidiana se comprendían en íntima unión con la creación.
La Virgen de Valvanera ha sido considerada protectora de los enfermos, de los necesitados y de quienes buscan conversión espiritual. Numerosos relatos de milagros se transmitieron a lo largo de los siglos: curaciones, protección contra adversidades, favores concedidos a quienes acudían con fe a su santuario.
La devoción se expandió desde La Rioja hacia toda España y, posteriormente, hacia América Latina, llevada por los misioneros y colonizadores. Hoy existen templos y parroquias dedicadas a la Virgen de Valvanera en países como México, Colombia, Venezuela y Puerto Rico.
n Colombia, la devoción a la Virgen de Valvanera arraigó especialmente en Pereira, donde la Parroquia Nuestra Señora de Valvanera se ha convertido en un centro espiritual y cultural de la ciudad. Fundada en 1935, esta comunidad ha mantenido viva la tradición riojana, adaptándola a la realidad local y vinculándola con la labor social y pastoral.
La imagen de la Valvanera en Pereira se ha asociado con la defensa de los más pobres, el consuelo de los marginados y el cuidado de la vida familiar, reflejando cómo la devoción mariana se adapta a las realidades concretas de cada pueblo.
La Virgen de Valvanera es más que una advocación mariana: es un símbolo de renovación interior y misericordia. Su historia está marcada por la conversión de un pecador, el hallazgo en un valle escondido y el agua pura como signo de vida nueva. Por eso, los fieles la invocan como Madre de la esperanza, del perdón y del nuevo comienzo.
Su mensaje sigue siendo actual: María acompaña en el camino de la fe a quienes buscan transformar su vida, reconciliarse con Dios y hallar paz en medio de las dificultades.
La Virgen de Valvanera, nacida de una experiencia de conversión y custodiada en un valle lleno de símbolos de vida, es una de las advocaciones más antiguas y queridas de España y América. Su historia une leyenda y fe, monasterio y pueblo, naturaleza y espiritualidad. Hoy sigue siendo faro de esperanza, refugio para los necesitados y presencia maternal que invita a la conversión y a la confianza en Dios.
Hoy, al celebrar los 90 años de fundación de la Parroquia Nuestra Señora de Valvanera, elevamos la mirada al cielo con gratitud y al mismo tiempo al corazón de nuestra ciudad de Pereira.
Padre Pacho


