“Ir a Estados Unidos a pedir la descertificación de Colombia, es un acto de alta traición” Carolina Corcho
Últimamente a motu propio, algunos dirigentes y funcionarios regionales les ha dado la costumbre de viajar a Washington, en gestos de reverencia y adoración con el único propósito de difamar del país y del gobierno nacional, cuando consideran que alguna idea, reforma o proyecto lanzado por el gobierno y su presidente, no es de su conveniencia, acudiendo a la difamación, sin tener en consideración que con estos viajes turísticos atendidos por algunos senadores republicanos, exponentes de la derecha del congreso de los Estados Unidos, lo único que logran inclinando sus rodillas en posición de genuflexión, es dejar en evidencia ante el mundo que requerimos de un nuevo colonialismo, que apoyados por lacayos, el país regrese a sus verdaderos dueños.
Este periplo recreativo en contra del país, empezó con una delegación de nueve (9) congresistas colombianos: Efraín Cepeda, Ana Paola Agudelo, Berenice Bedoya, Lorena Diaz, Nicolas Echeverry, Mauricio Gómez Amín, Carlos Abraham Jiménez y Honorio Henríquez. Todos ellos se preocuparon por llevar sus rodilleras para el saludo ante tan adorados señores. Si consideramos el costo-beneficio de ese desplazamiento para ponerle quejas del gobierno y del país, a dos senadores republicanos, sobre la forma en que el ejecutivo los trata, no pasa de ser un show mediático. Fue un encuentro entre congresistas de derecha.
En varias oportunidades lo ha hecho la excanciller Martha Lucía Ramírez, que se considera más americana que el mismo Rubio. Nada positivo ha logrado para el país, distinto de ir a ratificar su desprecio por el gobierno y su presidente. Toda esta parafernalia de la señora Ramírez terminó con una salida en falso: envió una carta a Marco Rubio, en nombre de un grupo de excancilleres criticando al gobierno Petro. Hizo el oso. Los excancilleres no autorizaron su firma en la carta; por fortuna para ella el asunto no escaló los estrados judiciales.
Difamar, al gobierno colombiano, a la justicia, cuando los fallos no son los esperados para la oposición, es lo que buscan dirigentes y funcionarios de derecha, cuando quieren hacer algún protagonismo frente a sus patrones. Difamar es el mejor combustible para mantener incendiado el país, dándole argumentos a Estados Unidos para que restablezca el nuevo colonialismo presencial.
Buscando protagonismo que la visibilice como candidata presidencial, la senadora María Fernanda Cabal, ha realizado varios viajes a Washington llevando siempre una maleta de quejas y difamaciones contra el país. En uno de esos viajes expuso ante los más conservadores senadores republicanos su visión del país: Al presidente Petro hay que bajarlo como sea. En otro, viajó a la posesión de Trump, aspirando destacada posición protocolaria, pero solo logró verlo a distancia.
Algunos alcaldes también viajan a Estados Unidos a exponer sus opiniones y percepciones del país: Federico Gutiérrez, Alejandro Eder, Dumek Turbay, Alejandro Char, llevan un aparente relato: hablar sobre la posible descalificación de Trump a Colombia en la lucha contra las drogas. Viaje innecesario que igual suena a protagonismo. En sus maletas de doble fondo van los “argumentos difamatorios” contra el presidente y el país. Desconocen estos “ilustres” mandatarios que nadie puede estar por encima de la legalidad y de la ley: La constitución en los artículos 189, 296, 315, expresan el protocolo y la autorización del Presidente para estos encargos y desplazamiento. Incluso el código penal, Art. 428 y 455 es explicito en lo referente a sanciones.
Tampoco solicitaron para ir a conspirar en contra del país, autorización de la cancillería. Ni siquiera solicitaron hablar con el embajador de Colombia en Estados Unidos. En resumen, los veremos en los diarios nacionales fotografiados con los mismos senadores republicanos que alientan para Colombia la anarquía y el caos institucional. Este viaje clandestino y malicioso es un delito tal como lo establece el código penal. Es traición a la patria
Parece que en Colombia el no acatamiento de los fallos judiciales y el no acatamiento a las normas está haciendo carrera más rápido de lo esperado. Bien parece que el ejemplo del presidente Trump, se convirtió en norma para la derecha. ¿Quién autorizó el viaje difamatorio a Estados Unidos de estos prohombres? Estos alcaldes violan la ley a la luz del día, creyendo que para ellos no existe ni Dios ni ley.
JAIRO ARANGO GAVIRIA
Septiembre 2025



