miércoles, marzo 4, 2026

URBANIDAD DIGITAL: EL DEBER SER EN LAS REDES SOCIALES.

OpiniónActualidadURBANIDAD DIGITAL: EL DEBER SER EN LAS REDES SOCIALES.

 

 

El siglo XXI ha llegado con muchos cambios, inventos, avances, dinámicas. La urbanidad ha trascendido en los espacios físicos para instalarse en los entornos digitales. Así como Manuel Antonio del Rosario Carreño Muñoz, en su manual de comportamiento y las buenas maneras, llamado con el título genérico, “Manual de Carreño”, nos enseñó la forma adecuada de vivir en comunidad durante el siglo XIX, hoy se hace urgente una nueva cartilla de comportamiento para las redes sociales, donde millones de personas interactúan a diario.

Muy comúnmente se habla de “redes sociales”, dicen: “búscame en las redes”, y, así se han convertido en escenarios de convivencia. Ya uno busca a sus amigos, parientes y conocidos en Facebook, Instagram, X (antes Twiter), TikTok y otras plataformas, prácticamente convertidas en “plazas públicas”.

Recuerdo cuando a los compañeros del colegio o al noviecito de turno, le decíamos, espérame en el parque y la mayor inspiración para asistir a esa cita, era el deseo de recibir un beso o un apretado abrazo. Las miradas entraban hasta el fondo del alma. Las palabras se decían, a veces con la cara rojita, cargada de timidez. Ahora un mensaje acompañado de un beso y un abrazo virtual, borran toda la emoción del contacto y genera el dibujo de una sonrisa en el rostro.

Ya debemos recurrir a las frías redes sociales para compartir ideas, emociones, noticias y opiniones.  No solo eso; por ese medio, también se propagan insultos, desinformación, violencia verbal, imágenes cargadas de agresividad visual. ¿Dónde quedó el respeto?

La urbanidad digital, que vendría a complementar la Urbanidad de Carreño en este asunto de lógica modernidad, propone reglas básicas en espacios de convivencia cibernética, así:

Respeto por la diferencia: Debemos tener en cuenta que no todos pensamos igual. El debate es válido, pero sin agresiones.

Veracidad ante todo: Antes de compartir una noticia, es nuestra responsabilidad verificar su fuente. La desinformación puede causar daño real e irremediable.

Privacidad ajena: No se debe publicar fotos, videos o datos personales de otros sin su consentimiento.

Lenguaje adecuado: Evitemos insultos, sarcasmos hirientes   comentarios humillantes. Es bien cierto, que, la cortesía nunca pasará de moda.

Empatía digital: entender que detrás de cada perfil hay una persona, con debilidades y fortalezas, con sentimientos y batallas que día tras día libra. Practicar la empatía es clave primordial, para evitar el cíber-acoso.

Las familias y las instituciones educativas tienen un papel protagónico en formar ciudadanos digitales responsables. A los pequeños, desde temprana edad, se les debe ensañar el uso ético de la tecnología. Esto es tan importante como enseñarles los modales para comer en la mesa o de cómo cruzar la calle.

Hoy hablamos de la tenencia responsable de mascotas, de cómo usar el celular en espacios públicos y algunos privados como consultorios, bibliotecas, también deben existir códigos de conducta para el mundo virtual, así la Urbanidad de Carreño se actualiza, se digitaliza e incluye los cambios de forma positiva, de los nuevos tiempos.

Ser cortés, respetuoso y considerado no es solo cuestión de buena educación: es una necesidad para construir una sociedad más justa, tanto en la calle como en la red.

Es tanto el cambio que hemos tenido con las redes, en comparación con la vida del siglo XX, que ya no peleamos con los amigos. Pierden esta calidad cuando se dan cuenta que fueron “bloqueados” por el receptor. Es ahí cuando dicen con toda frialdad, “ya no somos amigos, me bloqueó”.

Todavía nos queda mucho por aprender. Las mejores maneras en todos los sentidos, se aprenden desde el hogar. Es éste la primera y mejor escuela.

Olga Cecilia Trejos Buriticá.

 

 

2 COMENTARIOS

  1. Es un tema importante de abordar, pues los cambios en la sociedad, y más cuando son tan fuertes y acelerados, requieren que las diferentes instancias se vayan ajustando, modificando y generando respuestas para atender a las demandas de dichos cambios. Ciertamente que se requiere un manual de conducta para educar y educarnos en el manejo adecuado de las redes, pero también se requieren sanciones severas para quienes las convierten en medios de agresión y ataque hacia los demás. Inevitablemente y cada vez más, la vida girará en torno a las redes y hay que generar las herramientas para su adecuado manejo.

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