Miscelánea
Es justo dar un parte positivo y una nota alta al desarrollo de las pasadas elecciones, por lo menos en el Eje Cafetero, en cuanto hace a la organización electoral, la logística dispuesta, el comportamiento de los jurados en el preconteo y la celeridad de la entrega de resultados.
No son malas per se la derecha o la izquierda, son sus líderes y sus intérpretes los que se encargan de enrarecer el clima. Con esto me refiero a que me parecen reprochables las manifestaciones que ha venido haciendo el señor presidente de la República, en las que ha cuestionado diferentes aspectos de la organización electoral, sin razón para ello y menos cuando si algún actor político en Colombia se ha visto favorecido por el éxito de las últimas elecciones, ha sido justamente la izquierda colombiana, no en vano Gustavo Petro fue elegido presidente con esta misma organización electoral, que hasta hace 4 años solo elegía godos y liberales.
Uno puede estar de acuerdo o en desacuerdo con muchas posturas o formas de actuar de la izquierda, pero, insisto, lo que es inadmisible es el radicalismo. Por ejemplo, es odioso cuando a la senadora electa Carolina Corcho le preguntan si el Pacto Histórico está satisfecho con los resultados de las elecciones, tratándose de una colectividad que se alzó con 25 curules en Senado y más de 40 en Cámara, y ella, a toda costa, evade hacer el reconocimiento y, en su lugar, dice que las elecciones salieron bien, pero sólo gracias al trabajo de los testigos electorales. Eso raya en el sectarismo que no ayuda, que tanto daño le ha hecho a este país.
No tenía el radar las candidaturas al Senado del señor Luis Carlos Rúa, el Elefante Blanco, y de la senadora del Pacto Histórico en Risaralda María Eugenia Londoño, que en buena hora salieron elegidos; motivo para que la celebración sea mayor ya que, con la lección de María Irma Noreña, se ha conformado un bloque parlamentario fuerte y muy representativo, con las curules en Cámara de Representantes que quedaron bien repartidas entre cuatro partidos políticos diferentes.
No hay que extrañarse de lo que ha pasado con el Partido Conservador, que ya venía en franco declive desde hace una década, hasta lo que ha sucedido ahora, quedándose prácticamente sin representación; es claro que ya no es tan glorioso. Iguales tristezas por el lado del Partido Liberal, que había sido un protagonista permanente en la historia político administrativa de Risaralda y, verlo ahora reducido a su mínima expresión, sin senado y con una sola cámara, da grima, como habría dicho mi abuela.
En buena hora el resultado de la consulta de la centro-derecha, que le dio una bocanada de aire fresco al uribismo; porque, como estaban las cosas de cara a la primera vuelta presidencial, se vislumbraba una conversación entre dos, que se me antojaba harta, quedando claro ahora que tanto Iván Cepeda como Abelardo de la Espriella, tienen un duro rival en el Centro Democrático.
Por el afianzamiento del Pacto Histórico, tanto en Cámara como en Senado, podría pensarse que Iván Cepeda tiene asegurado, por lo menos, llegar a la segunda vuelta, quedando por resolver la incertidumbre que ha surgido de si la pelea va a ser con el “El Tigre” o con “La Paloma”. De ahí no se sale la cosa.


