Bogotá, 5 de mayo de 2026. La antigua isla prisión de Gorgona, ubicada a 30 km de la costa del Pacífico colombiano, se consolida como epicentro de estudios científicos de alcance mundial. Lo que alguna vez fue símbolo de aislamiento y castigo, hoy se transforma en un laboratorio natural que conecta la arqueología, la paleontología y la astronomía con la exploración planetaria.
La Universidad Nacional de Colombia, a través de su Grupo de Ciencias Planetarias y Astrobiología (GCPA), reveló que las rocas volcánicas de Gorgona —las komatitas más jóvenes de la Tierra, formadas hace 90 millones de años— son un análogo único para comprender procesos geológicos similares a los que habrían ocurrido en Marte.
Mediante el análisis de meteoritos marcianos, datos orbitales y metodologías estadísticas avanzadas, los investigadores lograron comparar con precisión la composición de distintos cuerpos planetarios. El hallazgo sitúa a Gorgona en un selecto grupo de territorios del mundo, junto a Hawái e Islandia, que permiten estudiar fenómenos volcánicos con implicaciones directas para la astrobiología.
David Tovar, candidato a doctor en Ciencias-Geociencias de la Universidad Nacional y en Investigación Espacial y Astrobiología de la Universidad de Alcalá de Henares (España), explicó: “Al revisar la información, encontramos que las rocas de Gorgona, especialmente las komatitas, podían ser un buen análogo para Marte”.
Este descubrimiento resignifica la isla: de enclave penitenciario a patrimonio científico global, donde la memoria histórica se entrelaza con la posibilidad de entender cómo se formaron otros mundos.


