sábado, marzo 21, 2026

NO TODO ES FATIGA: CUIDADO DE LAS PIERNAS EN DEPORTE DE ALTO IMPACTO

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Bogotá, marzo de 2026. En la Semana Mayor, cuando muchas personas cuentan con más tiempo libre como si estuvieran de vacaciones para moverse, entrenar o retomar la actividad física, también es clave prestar atención a la salud vascular, debido a actividades de alto impacto, entrenamientos prolongados, el impacto repetitivo sobre las extremidades inferiores y los periodos de recuperación pasivos que generan cambios en el sistema venoso y dificultan el retorno de la sangre al corazón, favoreciendo la aparición de venas dilatadas, pesadez, inflamación y fatiga en las piernas.

Estos síntomas suelen confundirse con cansancio muscular, como calambres nocturnos, hormigueo, presión interna, adormecimiento o hinchazón al final del día, lo que lleva a muchas personas a ignorarlos y continuar su rutina, aumentando el riesgo de lesión o incapacidad, especialmente en actividades como correr, montar bicicleta o jugar fútbol de manera ocasional, donde la presión constante sobre las venas de las piernas puede generar insuficiencia venosa a largo plazo.

De acuerdo con el doctor Alberto Muñoz Hoyos, especialista en salud vascular y endovascular, “las actividades de alto impacto incrementan la presión intraabdominal y la tensión en las piernas, lo que puede sobrecargar las venas y favorecer la aparición de várices”. Sin embargo, es posible reducir ese riesgo con medidas sencillas como escuchar el cuerpo, no ignorar la pesadez, elevar las piernas tras entrenar, hidratarse adecuadamente, usar calzado adecuado y realizar ejercicios específicos que activen el retorno venoso.

La evaluación temprana es clave para evitar la progresión de la enfermedad venosa. Un diagnóstico oportuno permite establecer si hay daño en el sistema superficial o profundo, orientar recomendaciones personalizadas, definir cuándo usar medias de compresión, cuándo modificar rutinas deportivas y cuándo valorar tratamientos, evitando complicaciones, reduciendo el dolor y permitiendo mantener continuidad en la actividad física.

Factores como la sobrecarga sin descanso adecuado, entrenamientos intensos sin estiramientos posteriores, el impacto repetitivo en superficies duras, la recuperación pasiva después de competencias o viajes, el uso de prendas demasiado ajustadas y la deshidratación prolongada aumentan el riesgo venoso.

Para proteger la circulación, los especialistas de centros especializados como la Clínica Vascular de Bogotá recomiendan activar los tobillos y los dedos de los pies, caminar después de sesiones intensas, alternar deportes de alto impacto con actividades como natación o bicicleta, evitar el calor directo prolongado en las piernas, hidratarse antes y después del entrenamiento y elevar las piernas durante 10 a 15 minutos al final del día para favorecer el drenaje.

Los ejercicios de activación como movimientos circulares de tobillo, caminar en puntas y talones, elevar las piernas contra la pared o realizar estiramientos de pantorrilla mejoran la circulación, reducen la presión sobre las venas y alivian la sensación de peso en las extremidades.

La invitación es clara: la salud venosa también hace parte del bienestar físico, por lo que escuchar el cuerpo, no normalizar el dolor y consultar ante síntomas persistentes es esencial para evitar complicaciones y mantener un buen desempeño a largo plazo.

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