“Es lo cotidiano lo que debemos poetizar”
Edgar Collazos
La entrega de hoy me lleva a un lugar donde se difumina la razón, a esa línea que se traza delgada entre el poema y la complejidad de lo que significa poetizar. Siempre lo creí un acto de hallazgo, pero hoy se siente como caminar a ciegas bajo la bruma espesa de un camino que se niega a ser hallado; sin embargo, al no parecer suficiente la confusión, agreguemos una incógnita más a mi cabeza ya del todo revuelta ¿es interpretar igual a poetizar? Me pregunto lo mismo una y otra vez con la inquietud de quien se sabe perdido y no encuentra el punto de partida ¿En dónde termina el pulso del que escribe y comienza la voz del que explica?
El poema a continuación que surgió hace varios años en el estrépito del estallido social vivido en nuestra patria, se me antojan hijos gemelos de una misma línea, de la obra del pintor de los girasoles, ambas hacen uso subversivo de la anatomía femenina, no como un objeto estético sino como un campo de batalla emocional, social y político.
Mi cuerpo, mi patria
Yace en el suelo este cuerpo mío, estropeado por el dolor,
mi respiración entrecortada por el llanto,
los gritos ahogados en mi garganta,
el trago amargo, la horrible noche.
Mis pies en la tierra, firmes ante la atrocidad,
mi mirada al cielo exigiendo justicia.
Ríos de sangre corren por las calles de mi ser.
Clama mi vientre por mis hijos que en la lucha han dejado sus almas.
Sus voces que aún retumban en nuestros oídos, quieren acallarlas los bárbaros.
Mi cuerpo es mi patria vulnerada por las huellas indolentes de quienes no quieren verla fecunda.
¡Crueles, inhumanos todos!
Revisten de desgracia mi cuerpo férreo,
quieren opacar su brillo con el humear de las balas.
Mi cuerpo impávido brota una vez más de entre las rancias luces de la violencia,
refulge, se alza y vive.
Su desnudez inmaculada es estandarte de esta lucha mía por mi cuerpo, por mi patria.
¡Resistencia!
Lina Alvarado
Vincent Van Gogh retrata una tristeza íntima en su obra; el poema, una tristeza colectiva transformada en resistencia, el punto de encuentro entre ambos es la carnalidad del sufrimiento. No sé si ambos sean caminos que se bifurcan o si están destinados a perseguirse sin alcanzarse nunca, hoy, en la licencia que se me ha concedido, procuro poetizar las obras o interpretarlas, sin saber a ciencia cierta si lo único que logre sea traducir un silencio que se escapa.
Empecemos pues, enmarcando los dos conceptos, poetizar e interpretar, en el elemento que ambos tienen en común: El lenguaje. Es a través del lenguaje por medio del cual ambos se materializan para dar a luz a la obra. Paradójicamente es mediante el mismo lenguaje que se distancian, pues en la oralidad –hermana del lenguaje-, poetizar e interpretar encuentran disyuntivas que llevan al lector por diferentes caminos, a veces intrincados, a veces paralelos. Entonces ¿qué es lo poético?, lo que contiene el poema y que es tan difícil de describir con palabras, palabras que casi siempre se manifiestan por ellas mismas y simplemente quedan presentes dando paso a lo interpretado que nos señala en una dirección, que hace exégesis del poema, que nos aclara lo multívoco del mismo y que es necesario hacerlo porque no se poetizan conceptos, se poetizan ámbitos, contextos, sentimientos, personas, situaciones tan subjetivas al individuo que poetiza, que serían imposibles de entender sin el intérprete.
En Sorrow, la mujer está desnuda, encogida, mostrando un cuerpo que ha sido golpeado por la vida, tal vez por la pobreza y por qué no, por el desamor, aquí no hay lugar a la idealización, su desnudez evidencia del dolor. De otro lado, la del poema no es una desnudez erótica, por el contrario, es inmaculada, clama a gritos por la sangre derramada de sus hijos, es un estandarte. En ambas obras el cuerpo desnudo de la mujer abandonada por la esperanza es el último refugio de la verdad, de su verdad. Cuando nada queda, cuando nada importa, cuando no hay amor ni deseo, ni patria, la ropa arde sobre la piel y la desnudez se vuelve acto de defensa.
Volvamos. Para poetizar entonces, el lenguaje tiene que ser perfecto, virtuoso; no puede darse el lujo de dejar de lado las exigencias artísticas que de él se esperan; el intérprete, por otro lado, puede permitirse un lenguaje más coloquial, más aterrizado al entendimiento del lector, sin tantos adornos: más real. Pero el poema va más allá del lenguaje, la poesía tiene multiplicidad de voces que en palabras del autor se entretejen con su univocidad y es allí donde este lenguaje configura el intrincado significado de lo poético, en donde adquiere personalidad, voz, una voz que en su propia lengua denota algo que traducido trocaría su significado drásticamente, por ello la tarea del intérprete es tan peliaguda.
Van Gogh utiliza líneas curvas, pesadas, lúgubres, la mujer de la obra está hundida sobre sus propias rodillas, su vientre y sus senos vencidos por la gravedad de su desolación, el poema, describe una imagen similar: “Yace en el suelo este cuerpo mío», puede adivinarse su postura muy parecida a la del loco del pelo rojo, pero esta mujer trasciende, usa el suelo en el que está postrada para impulsarse y resistir, en un paso obligado pathos (sufrimiento) al ethos (acción/resistencia). El genio incomprendido al pie de su obra escribe en francés: «Comment se fait-il qu’il y ait sur la terre una femme seule, délaissée?» (¿Cómo puede ser que haya en la tierra una mujer sola, abandonada?), queriendo, en palabras de la intérprete, mostrar algo de la lucha de la vida; en el poema esta idea es llevada al extremo axiomático, mi cuerpo es mi patria, los ríos de sangre no son biológicos, son las calles de un país en desolación, el vientre de estas mujeres es un espacio de tensión del que quiere brotar la vida, pero que la violencia o la pobreza insisten en oprimir.
Vamos concluyendo. Poetizar entonces es un acto de creación, interpretar uno de coautoría. El intérprete descubre como el autor creó la obra y enmarca su descubrimiento en el análisis del uso de su lenguaje, hace una écfrasis de su composición y entrega una imagen de lo que podemos presentir, son los sentimientos más puros del poeta, del autor. Acerca al espectador desprevenido al constructo artístico y da al juicioso datos precisos para ahondar en ella, nos brinda una radiografía de cuáles elementos poetiza el autor, cómo lee la realidad y cómo la plasma, permitiendo percibir aquello que no puede ser comunicado, aquello que no puede ser dicho porque la obra misma ya lo interpretó y poetizó en sus propias pinceladas poéticas, así que no estamos leyendo lo que dice el intérprete de la obra, ni siquiera lo que el poeta poetiza, sino lo que el artista interpretó de su realidad.
El grito en Sorrow es interno, el grito en el poema es externo y político, se me antoja entonces que, si la mujer de la obra levantara la cabeza y decidiera hablar por su patria y por sus hijos, sus palabras serían exactamente «¡Resistencia!». Puede decirse entonces que si la obra es intuición y es el intérprete el que recibe dicha intuición y la vierte en el molde de su subjetividad y la comunica en un medio seguro, en dónde sea aceptado, en dónde se pueda interpretar, en dónde sea común, no puede haber una línea que separe lo que se poetiza y lo que se interpreta. Terminemos pues esta entrega con las palabras del epígrafe: Debe poetizarse lo cotidiano.
Me despido ahora con el poema de un hombre que tengo el privilegio de conocer, que se viste de bondad y quién como una armadura invisible, usa su voz en la defensa de los derechos de todos los quindianos.
DUDA
La brisa, humedece la palabra sincera en la rima del verso
La nota musical, es la voz sonora de los cantares del amor
La palabra tierna, libre de color es el espejo de la libertad
La sonrisa, es el fondo azul del alma el canto a la sabiduría.
Sin brisa, muere el verso del poema
Sin música, agoniza la voz en la canción
Sin ternura, la palabra limita la libertad
Sin alma, se oculta en frío la sabiduría.
Cómo murió su verso
Cómo enterró los cantares
Cómo escondió el azul de la libertad
Cómo ocultó la alegoría de la sabiduría
No hay duda, eres la proa de la barca
No hay duda, eres un eclipse en el invierno
No hay duda, eres fuego en el bosque de robles
No hay duda, mujer valiente.
Cesar Ramírez



Fascinante obra literaria. Una pureza en el tejido lingüístico en una lectura plácida y serena en la construcción madura más no abstracta. Es el viento que narra,es el frío abrigado,es el tamborito del corazón. Eres Tu la conclusion: Poesía libre y viaja a las estrellas a interpretar la obra viva pura de la humanidad ante el metaverso y Lina no es creación o interpretación es luz sin puerto de la humanidad ante el universo en verso.