Hay una máxima en política: El que va perdiendo puede ofrecer el oro y el moro; al final son solo discursos y promesas, y/o tiros al aire. No diría que este tipo de candidatos sean irresponsables; mejor diría, que son actos incoherentes en la desesperación por conseguir los votos que le son adversos, lanzando promesas populistas para cautivar a un público, que por demás, ya ha tomado partido por otro candidato y que no es tan fácil cuando en su trayectoria han estado en contra de las políticas sociales, lo cual los convierte más bien en cantos de sirena.
Un ejemplo de estas promesas, las ha hecho la candidata a la presidencia Paloma Valencia, en su visita el 2 de mayo a Pereira: “Voy a exonerar a motos de menos de 250 c.c. del cobro del SOAT”. En su afán desesperado de atraer votos a un grupo de moteros, no ha comprendido el significado del SOAT: “El seguro obligatorio de accidentes de tránsito (SOAT), es una póliza exigida por la ley en Colombia para todos los vehículos, cuyo objetivo principal es garantizar la atención médica inmediata e incondicional de las victimas de accidentes de tránsito: conductores, pasajeros, peatones. Cubre lesiones corporales, incapacidad, muerte y gastos funerarios, independientemente de la responsabilidad”. La cobertura del SOAT es: Gastos médicos y hospitalarios, incapacidad permanente, muerte, gastos funerarios y transporte al centro asistencia. Cubre peatones, conductores y ocupantes del vehículo asegurado.
Se le pasó a la candidata Valencia, contar que ya existen descuentos del 50% para motos de menos de 250 cc; bueno, pero estamos en campaña, y la señora Paloma Valencia no puede ofrecer lo que la ley tiene exonerado (50% de la tarifa). Es apenas normal que la derecha siga lanzando globos al aire que nunca van a poder volar, en su desesperación por la inminencia de volver al poder y destruir lo que el gobierno del cambio ha logrado construir para el país.
Lo paradójico es que cada vez que dicen una mentira; más se demoran en lanzarla (directrices de Júpiter), que en caerse por su propio peso, como en el caso de los señalamientos por parte de Uribe, al gobernador de Nariño, al anunciar maliciosamente que el gobernador, tuvo participación destacada en el asesinato del senador Migue Uribe. Esta falacia electorera no solo fue desmentida por el propio progenitor del inmolado senador, sino que en la derecha tuvo un efecto boomerang; el pueblo nariñense salió masivamente a respaldar a su gobernador.
Parece que los mejores directores de campaña del candidato del cambio Iván Cepeda sean los propios candidatos de derecha: Paloma y De la Espriella, cada vez que dicen públicamente una mentira o lanzan una idea que saben que no podrán cumplir, el candidato Cepeda aumenta el porcentaje de aceptación, hasta estar ad portas de ganar en primera vuelta.
La derecha puede seguir ofreciendo el oro y el moro; incluso, pueden desempolvar sus mejores cuadros ancestrales, ofreciéndoles el ministerio de defensa; pero estas acciones desesperadas, solamente les trae división interna entre sus seguidores y animadversión en la sociedad civil. Nadie quiere volver al pasado “palomismo”. Cepeda va a ganar en primera vuelta: es lo que quiere el pueblo.
JAIRO ARANGO GAVIRIA
Mayo 2026


