El doble terremoto que sacudió Venezuela es uno de los más devastadores en más de un siglo, las autoridades informan que dejó al menos 164 muertos, 971 heridos y decenas de edificios colapsados, especialmente en La Guaira y Caracas. El país está en estado de emergencia y continúan las labores de rescate.
Balance oficial
El reporte oficial da cuenta de las siguientes cifras:
- Víctimas mortales: 164 confirmadas.
- Heridos: 971 personas atendidas en hospitales y centros improvisados.
- Desaparecidos: decenas aún bajo escombros, cifra en evaluación.
- Réplicas: más de 30 registradas en las horas posteriores.
Zonas más afectadas
- La Guaira: declarada “zona de desastre”, con colapso de hoteles, edificios residenciales y daños graves en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía.
- Caracas: derrumbe de edificaciones, personas atrapadas y cortes de electricidad.
- Otros estados: Miranda, Aragua, Carabobo, Falcón y Yaracuy reportan daños estructurales y afectaciones en servicios públicos.
Daños materiales
- Infraestructura crítica: Aeropuerto de Maiquetía cerrado; suspensión de clases y actividades laborales no esenciales.
- Servicios públicos: cortes de electricidad, agua y gas en varias regiones.
- Edificaciones: decenas de edificios residenciales y comerciales colapsados.
Respuesta nacional e internacional
- Gobierno venezolano: declaró estado de emergencia nacional.
- ONU y países aliados: despliegue de equipos de rescate internacionales y envío de ayuda humanitaria.
- Portugal y EE.UU.: anunciaron brigadas de rescatistas y suministros médicos.
Riesgos y proyecciones
- El USGS estima que el saldo final podría ser mucho mayor, con miles de víctimas potenciales según la vulnerabilidad de las edificaciones.
- Existe una probabilidad del 40% de réplicas de magnitud superior a 6 en la próxima semana.
Conclusión
El terremoto en Venezuela es uno de los más devastadores en más de un siglo. La prioridad inmediata es el rescate de sobrevivientes y la atención a los heridos, mientras la comunidad internacional coordina ayuda urgente. La magnitud del desastre exige vigilancia constante y solidaridad regional.


