Si las cifras son ciertas, el escándalo no está en lo que hoy se reconoce, sino en todo lo que jamás se reconocerá.
¡Ya no hay tutía: la suerte está echada!
¿Recuento? ¿Cuál recuento? ¿Para qué? Según el Consejo Nacional Electoral la última revisión del escrutinio arrojó 624 votos de más para De la Espriella y 400 menos para Cepeda. Pero ya la duda queda en el aire y la pregunta ahora es: ¿quién garantiza que el resultado reflejó exactamente la voluntad popular?
Las responsabilidades recaen sobre la Registraduría, el Consejo Nacional Electoral y la infraestructura tecnológica utilizada para el proceso, incluida la operada por Thomas Greg & Sons. Esta última, empresa privada, que fue ampliamente cuestionada por el monopolio que tuvo por más de 20 años en la expedición de pasaportes en Colombia, y, porque dos de sus principales accionistas, los hermanos Camilo y Fernando Bautista Palacio, fueron condenados en los Estados Unidos por defraudación a veinticinco entidades bancarias en el mundo.
Al final, más de veintiséis millones de colombianos confiaron en instituciones y sistemas cuya credibilidad hoy es objeto de controversia.
Todo esto sin contar los discursos ‘metemiedo’, las tergiversaciones y mentiras mediáticas y la influencia e intervención de los Estados Unidos, Israel y los gobiernos de derecha en Latinoamérica.
Por algo se dice que quien escruta elige.
Así, cuando la confianza desaparece, ni el resultado más amplio alcanza para despejar las dudas.
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* Periodista y corrector de estilo.
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