El acto de posesión del presidente ADLE tuvo como sede el teatro de la Universidad privada Santiago de Cali a donde se trasladó el Congreso desde su tradicional templo de la democracia en Bogotá para cumplir el deseo del mandatario.
Una vez terminado el discurso del Presidente del Congreso, tomado el juramento e impuesto la banda presidencial, se apagaron las luces y el salón quedó completamente a oscuras, mientras un reflector enfocaba la imagen de la Virgen de Fátima para dar tiempo al desplazamiento del Presidente al Batallón Pichincha. Entre tanto se iniciaba en el teatro, un acto a todas luces inexequible porque con esta ceremonia religiosa de tres discursos, o mejor tres oraciones, presidido por la Virgen en un evento oficial de un Estado laico, se estaba desconociendo no solo, la Constitución política vigente, sino también las sentencias de la Corte Constitucional C-350 de 1994, C-817 de 2011 y C-088 de 2022.
Es posible que la intención del Presidente al reunir representantes de tres cultos, fuera dar una idea de pluralidad religiosa pero no tuvo en cuenta, que entre los asistentes e invitados, podían encontrarse ateos, agnósticos, musulmanes o budistas quienes fueron obligados a escuchar las palabras de las tres iglesias. Me extrañó la presencia del Rabino porque los judíos en Colombia no representan ni siquiera el 0.3% de la población total del país. Ah, …pero claro, la intención del gobierno es apoyar a Netanyahu, un gobierno acusado por crímenes de guerra y de lesa humanidad por la CPI (Corte penal Internacional) y calificado por la opinión mayoritaria mundial, como genocida.
Aunque ese no era el espacio ni el momento adecuado, me gustó la oración pronunciada por el pastor evangélico Eduardo Cañas pidiendo la gracia y protección divina para el Presidente, el Vicepresidente y sus familias e implorando que en ellos prevalezca la verdad sobre la mentira, el diálogo sobre la confrontación y el amor por encima del odio. Me uní a su plegaria porque si eso se da, tendríamos un mandato más pacífico y democrático.
Seguidamente, en un discurso impostado, una entonación veintijuliera y como si la autoridad se transmitiera por gritos desaforados y gestos teatrales de fuerza, el Presidente se dirigió al país frente a las tropas acuarteladas en el Batallón Pichincha de Cali. Se veía un mandatario lejano, que no establecía comunicación real con una audiencia de uniformados estáticos, ni con un aparente pequeño grupo de personas, que parecían instruidos para aplaudir cada vez que el Presidente concluía un planteamiento. Mientras tanto, en la virtualidad, los siete presidentes, los congresistas y demás autoridades, así como su grupo de invitados, obligados por la circunstancia a escuchar al Rabino, al Pastor y al Arzobispo, veían al Presidente por una pantalla gigante con el fondo de la bandera de Colombia.
Quienes seguíamos la trasmisión televisada por canales distintos a la señal concedida de manera exclusiva RCN, pudimos apreciar un marcado contraste entre en las tomas realizadas en Puerto Resistencia, el variopinto de multitud de personas en las que destacaba una juventud vibrante, con la ausencia total de pueblo en la posesión del Presidente. De ese pueblo en quien reside de forma exclusiva la soberanía, como dice nuestra Carta Magna y de quien emana el poder público que lo ejerce de manera directa o a través de representantes como son los Congresistas y también el Presidente elegido por su voto.
En el discurso, ADLE se mostró como el salvador de Colombia, como un regenerador de este caos que recibe, según él y porque “ha llegado la hora del renacimiento, ha llegado la hora de acabar con el narcoterrorismo, con la coca, con la delincuencia” y promete la victoria porque afirma que sin ella, no hay supervivencia. También advierte que la opción del dialogo ha terminado; ¿Cuál o cómo será entonces su política de seguridad? La guerra? Acusa al régimen que termina, de haber sido cómplice de la delincuencia, de la violencia e incluso del asesinato de Miguel Uribe Turbay. Qué graves acusaciones y dónde quedaron pues las intenciones de unir al país?
Entre los temas que abordó está el de la JEP que, según él fue instituida en contra de la voluntad del país manifestada en el plebiscito del 2016, y afirma que su gobierno no acepta, bajo ninguna circunstancia, que se den concesiones a los delincuentes, aunque al mismo tiempo dice que jamás desconocerá a los jueces y que respeta la Constitución y la independencia judicial pero no a la JEP. Me da la impresión que desconoce el Acuerdo de Paz pues ignora que el sistema de justicia para la paz JEP hace parte del Acuerdo y por tanto del bloque de constitucionalidad.
Invita a Colombia a convertirse en una “manada” que defienda el país de la corrupción. Pues yo estoy lista para contribuir con esa lucha, pero no en esa Manada -término que según la RAE “ es un grupo de animales de la misma especie que viven juntos-, especialmente si son salvajes”. No yo no soy de esa manada.
Afirmó que acudirá a la justicia de otros Estados, de otros Estados? Pero como así? Desconoce entonces la gestión de la Rama judicial? No confía en la justicia nacional? y sentenció: “que lo oigan bien los corruptos, los encontraré y los llevaré a la justicia.” Yo pregunto: a la nuestra o a la de otros Estados?
Cuando anuncia que eliminará el impuesto al patrimonio afirmando que lo dijo en campaña y lo reafirma de manera tajante: “debemos dejar de castigar a quienes generan riqueza en nuestra patria” los asistentes aplauden y gritan vivas pues es una eliminación que beneficiará a quienes tengan patrimonios de más de 3.800 millones y por la espontánea y nutrida manifestación de alegría, creo que la mayoría de sus invitados, eran de ese nivel.
Habla del campo y los campesinos y les ofrece gran parte de lo consignado en el Acuerdo de Paz, puntos 1 y 3. Como seguramente no lo conoce, no sabe que allí están dadas todas las soluciones que promete para el campo y el buen vivir de los campesinos. Solo debe encargar su implementación.
Sobre la educación dice que no puede ser doctrinaria, que debe ser libre pero que en la patria milagro el renacer también tendrá que ser cultural para recuperar la creencia en Dios, la familia y las tradiciones. Pregunto ¿Al fin qué? la educación será doctrinaria o laica? La Constitución en su Artículo 68 establece que: “ninguna persona podrá ser obligada a recibir educación religiosa.”
Al hablar de la defensa de la familia promete cadena perpetua para quien atente contra una mujer o un niño, lo que exigiría una reforma constitucional porque la Carta prohíbe de manera expresa, en su Art. 34, la cadena perpetua.
Me referí solo a algunas afirmaciones para demostrar algunas contradicciones temáticas y preocupantes señales en el discurso, el que tal como inició, terminó con una invocación religiosa de ingrata recordación como que animó la violencia, cuando gritaban desde los púlpitos “Viva Cristo Rey”.


