LA GRAN COSECHA DEL CAMPO.

OpiniónDeportesLA GRAN COSECHA DEL CAMPO.
La tierra no solo se cultiva con pala y azadón, la naturaleza humana es vital para la cosecha

El campo no solo se siembra con semillas y sudor, en él también se cultivan las tradiciones, las risas y el amor por la comunidad. Los juegos campesinos nacieron no por la capricho de unos cuantos, sino por la necesidad de integrar el núcleo rural. Son pues una extensión lúdica del núcleo familiar, son una manifestación cultural donde las herramientas de trabajo se transforman en elementos de diversión y la fortaleza de los trabajadores del campo se viste de gala para la competencia.

El campesino expresa en su labor, resistencia, precisión, paciencia y un gran sentido del trabajo diario y de compañerismo, por eso es común que en las actividades deportivas se reflejen esas mismas condiciones, pero sin la responsabilidad de una tarea.

El que siembra, se preocupa de su cosecha, el que recolecta es cuidadoso en la misma, el que cría se esmera en sus animales y todo esto con el apoyo de la unidad familiar.

En los deportes como el tejo y el tiro al sapo, que demandan agudeza visual, control y pulso, se refleja la pericia que necesita el agricultor cuando escoge la semilla, siembra con delicadeza y luego calcula “al ojo” el peso y la madurez de la cosecha.

Los deportes de conjunto se asemejan a las cuadrillas de recolectores, que hacen su trabajo individualmente, pero que saben que del trabajo en equipo dependen las buenas remuneraciones, lo que hace que, en los encuentros deportivos, esa misma unidad les permita buscar los triunfos y lo mejor, lo hacen con orgullo, pues se sienten valorados y reconocidos por sus coterráneos.

La agotadora jornada diaria, se ve recompensada en los minutos de alegría que sienten cuando participan de un encuentro deportivo y roban sonrisas a familiares y vecinos.

En estos juegos no importa la edad, porque además de los tradicionales como el fútbol el microfútbol y el ciclismo entre otros, algunos que son considerados pasatiempos mas que juegos, cobran importancia, pues es placentero ver a personas de avanzada edad disfrutar y sobre todo competir en parqués, domino, tiro al sapo y tejo.

Algunos de estos que hacen parte de la dinámica diaria de los campesinos tras las largas jornadas, se convierten en la pausa necesaria y la motivación de un triunfo en unas justas deportivos y sirven de espacios de diálogos donde se comparten saberes tradicionales y hasta se debate sobre el estado del clima o las mejores fechas para sembrar.

Son pues estos juegos campesinos el tributo a los labriegos y una forma de honrar su estrecha relación con la naturaleza., pues cada deportista tiene olor a tierra y a sudor, lo que engrandece no solo su labor sino su compromiso.

No se equivocó la administración municipal en rescatar estas justas deportivas, que siembran esperanza, y cosechan una verdadera unión del campo.

Carlos Alfonso Riaño Acevedo.

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