PERIODISMO: QUIJOTADA DE LA LIBERTAD

OpiniónÉTICAPERIODISMO: QUIJOTADA DE LA LIBERTAD

La sociedad exige verdad, pero niega respaldo a quienes la defienden

Un periodista es, en esencia, un servidor público por fuera de la nómina estatal. Sea cual fuere su rol —editor, director o redactor— es un profesional de la palabra que consagra su vida a la búsqueda de la verdad, con el propósito de mantener informada a la sociedad que lo rodea.

Sin embargo, pese a la magnitud de su misión, los periodistas no cuentan con respaldo económico estatal que alivie las cargas de su oficio. Y esa misma sociedad, que tiene derecho a estar bien informada, carece de mecanismos que garanticen la subsistencia de los medios. En tales condiciones, sostener una empresa periodística se traduce en una completa quijotada.

No todos trabajan para los grandes medios de comunicación, blindados por poderosos músculos financieros capaces de soportar los vaivenes de la economía y sostener nóminas robustas. La mayoría de esos gigantes son propiedad de conglomerados económicos que, a su vez, controlan las empresas anunciantes. De allí surge un ciclo cerrado: el dinero ingresa como pauta comercial y retorna convertido en ventas y “lavado de imagen” para el anunciante, que suele ser también su socio. Los otros somos nosotros: los medios alternativos.

Independientes y Alternativos: dos caminos, una misma lucha

Conviene aclarar que alternativo no es lo mismo que independiente, aunque un medio pueda tener algo de ambos.

  • Independientes: periodistas que no dependen de un patrón ni de la nómina de un gran medio, y optan por fundar el suyo propio.
  • Alternativos: aquellos que rompen el unanimismo, crean nuevas audiencias, cultivan nichos invisibles para la gran prensa y dan voz a quienes no la tienen.

La subsistencia de ambos depende de la pauta comercial y, en casos excepcionales, del crowdfunding o micromecenazgo: pequeñas aportaciones colectivas que sostienen proyectos creativos y sociales.

Un medio independiente se convierte en alternativo cuando un público lo demanda, lo sigue y lo apoya. Ese objetivo solo se logra con iniciativa, innovación, calidad, perseverancia y, sobre todo, con el mayor capital al que pueda aspirar periodista alguno: la credibilidad. Esa que se construye con toda una historia de vida y realizaciones, y que no se negocia con los poderes políticos ni económicos, aunque permanentemente lo acechen.

El Opinadero: seis años de voces libres

En estas condiciones surge El Opinadero, medio que ha logrado convocar durante seis años a centenares de columnistas bajo un eslogan incluyente: “Todos cabemos aquí”.

Aquí se escribe para expresarse en libertad, para decir lo que otros callan por temor a perder apoyos económicos o por miedo a represalias. Es nuestro aporte a la Libertad de Expresión.

Pero la libertad de prensa en Colombia sigue bajo amenaza. Entre enero y junio de 2026, la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) documentó más de 150 agresiones contra periodistas, incluyendo amenazas, obstrucciones y estigmatizaciones, con un aumento significativo durante el proceso electoral. El asesinato del periodista Mateo Pérez Rueda en Antioquia fue el hecho más grave registrado este año.

La sociedad, en contraste, mantiene una deuda histórica con los periodistas auténticos: aquellos que sacrifican intereses personales para ofrecer información oportuna y veraz.

Voces que construyen país

Nuestros colaboradores escriben por el placer de escribir, buscando favorecer los intereses de los lectores y la sociedad que los circunda. No buscan likes ni métricas, no contratan bots ni bodegas digitales. Su intención es informar, construir conocimiento y sembrar inquietudes que inviten a la reflexión.

Y lo han logrado: se han ganado un lugar en la sociedad que los lee, debate sus ideas y se identifica con sus opiniones. A ellos, a nuestros columnistas que por seis años consecutivos han sostenido este espacio con el valor de sus ideas, quiero animarlos a seguir construyendo país y promoviendo democracia.

Que no se dejen contaminar por quienes, por un bocado de pan envenenado, han vendido su alma a los políticos de turno, sacrificando la verdad en el altar de la patria boba.

Estas páginas digitales siempre estarán abiertas para quienes no tienen agendas ocultas ni defienden intereses egoístas. Ellos saben dónde está su lugar, y no es aquí.

Este es nuestro legado para las nuevas generaciones.

Si usted considera que valemos la pena como proyecto de periodismo alternativo, háganoslo saber y le diremos de qué forma puede contribuir para que perduremos en el tiempo. De antemano, la sociedad se lo agradecerá.

LUIS FERNANDO CARDONA GUTIÉRREZ

Director El Opinadero.

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