Chao, negro bembón y querido, ya no volveré a toparme a las seis de la mañana con tu figura de príncipe nigeriano presto al beso y al abrazo. Las calles de Pereira extrañarán tu risa capaz de despertar a los muertos, que ahora son tus compañeros y serán los de todos. Tus interlocutores de café ya no tendrán noticias sobre los libros que andabas leyendo y que subrayabas con monomaníaca obsesión. Ya no escandalizarás a las buenas conciencias con tus gritos y aplausos repentinos en medio de un Requiem de Mozart.
En fin, como dijeron los antiguos: » Que la tierra te sea leve». ¡Salud!
PDT: aquí va la banda sonora para tu viaje infinito.



QEPD Principe
Bonita nota.
Amén, apreciado Hernán Roberto.
Gustavo: Excelente nota sobre Javier. Como tantas realidades que tú dignifica al ponerlas en palabras.
Mil gracias, don Álvaro. Ante esa clase personas nadie puede permanecer indiferente: o se las ama o se las detesta. Como pueden leer, pertenezco al primer grupo.