DESPUÉS DE LA TEMPESTAD VIENE LA CALMA.

OpiniónDESPUÉS DE LA TEMPESTAD VIENE LA CALMA.

Atrás quedó una campaña electoral virulenta y apasionada que literalmente dividió al país.   No entre buenos y malos porque, como dice el adagio, los buenos somos más.  Pero sí entre dos modelos de país.  Uno que procura el progreso de los menos favorecidos con una mirada generosa al desposeído y otro que se basa en la reducción del tamaño del estado y el libre mercado. 

Ganó por escaso margen el segundo, pero ganó.  Así fuera por un voto.  Y eso es lo que cuenta. 

Ahora, es nuestro deber y el de nuestros líderes restañar las heridas.  Desarmar los espíritus y convocar a una gran unidad nacional.  Sin mirar atrás.  Sin odios ni rencores.  Avanzar.  

Le corresponde al nuevo Presidente gobernar para todos.  Construir sobre lo construido. Sacar adelante su agenda legislativa para cristalizar sus promesas de campaña, observando celoso respeto a la Constitución y las leyes, escuchando a las mayorías, sin desconocer los derechos de las minorías.  No pisotear las reformas sociales que han reivindicado sectores olvidados, como los estudiantes universitarios de las clases populares, los aprendices del Sena, los médicos del internado, las madres comunitarias, los militares, los viejos y todos aquellos sectores hasta hace poco marginados. Ni destruir la cultura popular que ha reflejado nuestra diversidad. O echar por tierra la Reforma Agraria, que fue acordada en el proceso de Paz de Juan Manuel Santos y cuya ausencia fue causa de guerras, desplazamientos y desigualdades.

Sólo así podrán desarmarse los espíritus.  Con grandeza y altura. 

No hay dos colombias, la marginada y sempiternamente discriminada que ahora vuelva a sus anteriores condiciones de miseria ni la prepotente y elitista que mire al prójimo por encima de los hombros.  Hay una sola Colombia que merece ser respetada y libre.  Donde tienen cabida la crítica y el disenso. 

Abogamos por un nuevo país donde brille la libertad.  Donde opinar no sea un delito sino un ejercicio democrático.  Donde podamos volver a encontrarnos con nuestros amigos, nuestra familia y nuestros compañeros en el trabajo, en la casa o en el espacio público a discutir sin irnos a las manos.

 Porque estos meses de encarnizada campaña electoral nos deben dejar una lección:   las diferencias se deben dirimir de manera civilizada.   Dándole la razón a quien la tiene y presentando excusas cuando somos nosotros los equivocados. 

Volvamos a la solidaridad, al respeto y el compromiso con el bien común, a la decencia, y permitamos que las ideas divergentes fluyan libremente para que sin presiones podamos escoger en libertad aquello que más conviene a la nación. 

LFCG-

2 COMENTARIOS

  1. Buen día Don Luis Fernando. Gran escrito.

    Se debe esperar el resultado del escrutinio para conocer el presidente de Colombia en el periodo 2026—2030. Son dos propuestas diametralmente opuesta y esta posición tiene en vilo y en pánico a muchos ciudadanos del pueblo Colombiano.

    Denuncias por fraude en Argentina, Chile, Bolivia, Perú y en estos momentos en Colombia no es un dato menor que muestra una sospechosa tendencia, la cual hace ruido generador de preocupación y miedo.

    El pueblo tiene la capacidad de arreglar las cosas pero son las altas esferas no son capaces de mantener la paz ya que la guerra es un negocio porque las fábricas de armamento no pueden dejar perder las armas que tienen en bodega y orquestan bochinches como génesis del conflicto armado.

    Tengo fe en el reconteo y que lo bien hecho en este gobierno se consolide. Cabe destacar que en este país siempre vota el miedo y el discurso anticomunista y antivenezuela. La vida ganará en el reconteo.

    Feliz día Don Luis Fernando.

  2. Se ha luchado contra lo posible y lo imposible y las diferencias en número de votos son exiguas; ha sido una maquinaria aceitada durante 200 años enfrentada al entusiasmo de un pueblo que ha entregado todo de sí para favorecer a los «nadies», pero sea cual sea el resultado nadie podrá truncar este proceso, y el pueblo resistirá para defender las conquistas sociales. Por eso, la mayor votación fue en la Colombia profunda. Debemos esperar lo mejor, pero estar preparados para lo peor. Gracias Isdaén por tu valioso concepto.

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