sábado, febrero 14, 2026

EL GRAN RETO DE LA INTERSECCIÓN DE CORALES

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Un año y medio después de iniciar la presente administración municipal los pereiranos asistiremos a partir del segundo semestre de este año a la construcción de una de las obras más polémicas y esperadas por todos: la intersección vial de Corales.

Los antecedentes de esta obra son caricaturescos. Desde hace treinta años se advertía la urgencia de resolver el conflicto de movilidad vial que se iba a presentar, sobre todo con la construcción de la avenida de la Independencia que desembocaría en este cruce de caminos. El entonces diputado y después congresista Carlos Enrique Soto insistía para entonces en la necesidad de adelantar una gran intersección que resolviera el atolladero que ya se sabía que tendríamos. Pero como suele suceder en los últimos años con el desarrollo de la ciudad, solo hasta que la movilidad se hizo crítica y el problema se convirtió en un caos aparecieron las soluciones. Juan Pablo Gallo pudo en su alcaldía resolverlo, pero empecinado en estigmatizar la contribución de valorización como mecanismo de financiación de las grandes obras de la urbe y escaso de recursos prefirió contratar una solución (?) a la que llamó «provisional» mientras aparecían los recursos para la definitiva cuyo diseño contemplaba obras en tres niveles.

A punto de entregar su mandato, adelantó un afanado contrato que se ejecutó durante el período de su sucesor. ¡Vaya fiasco! Lo que se inauguró allí algunos meses después fue un remedo de solución que complicó aún más el problema. Los taxistas, los transportadores y el público en general repudiaba esta obra y se burlaba de ella. Quizás allí empezó el declive de la imagen del equipo del «cambio» que concluyó con el fracaso electoral de octubre de 2023, cuando le entregaron la alcaldía de Pereira a la oposición, en cabeza de quien ellos mismos habían derrotado cuatro años antes. Ese fue sin duda el principio del fin.

Los pereiranos hemos esperado impacientemente la obra que se requiere en este cruce y aplaudimos que por fin se vaya a adelantar. Pero el gran reto que tienen el alcalde y muy especialmente la secretaría de Infraestructura, Diana Osorio Bernal, es cumplir a cabalidad con los términos contractuales y con las expectativas creadas. La obra está planeada para hacerse en 18 meses, con un presupuesto de 96 mil millones de pesos. El alcalde ha dicho que esta obra será un modelo de eficiencia. Esperemos que los planificadores hayan tenido la sensatez de incluir los «imprevistos» que bien fáciles son de prever: en Pereira llueve la mitad del tiempo, en enero los salarios aumentarán en un 8% y los insumos en un 4% aproximadamente, las redes de servicios públicos de gas, electricidad, acueducto y alcantarillado son de pleno conocimiento público y los predios afectados con la obra están plenamente identificados y avaluados. Además de todas estas previsiones será crucial que el plan de movilidad provisional y de emergencia que se adelante —mientras se construye la intersección— alivie bien los flujos vehiculares.

La historia reciente nos ha demostrado que «las cosas no son como parecen» y que al final estas obras terminan costando mucho más de lo esperado y ejecutadas en tiempos mucho más largos. La avenida de los Colibríes nos hace hervir la sangre y nos produce rabia y desazón pues se van a cumplir próximamente dos años de demora y de larga espera. Diana y Mauricio tienen el desafío de devolvernos la confianza y recuperar la credibilidad de nuestros dirigentes en el ejercicio de lo público. ¡La obra de Corales es un hecho, el reto es hacerla bien!

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