jueves, mayo 21, 2026

EL VOTO ÚTIL ME QUERÍA CONVENCER DE ABANDONAR A FAJARDO. TERMINÓ CONVENCIÉNDOME DE LO CONTRARIO.

OpiniónEL VOTO ÚTIL ME QUERÍA CONVENCER DE ABANDONAR A FAJARDO. TERMINÓ CONVENCIÉNDOME DE LO CONTRARIO.

La campaña ya empezó a repetir el libreto que Colombia conoce de memoria: “ese candidato no va a ganar”, “ese voto se pierde”, “escoja entre los dos grandes”. Y curiosamente esa presión casi nunca aparece contra los extremos o las maquinarias; aparece contra quien intenta salirse de esa pelea.

Durante años nos han entrenado para votar con miedo y no con criterio. Yo sigo pensando que la mejor opción es Sergio Fajardo. No por simpatía ni por romanticismo político. Lo digo por tres razones muy simples.

1. Gobernar no es opinar: Fajardo ya hizo el trabajo

Hay algo extraño en la política colombiana: a veces tratamos igual a quien ha administrado territorios complejos y a quien ha construido toda su carrera desde el debate o desde los medios. Gobernar no es dar discursos. Gobernar es administrar presupuestos, responder por seguridad, infraestructura, educación y tomar decisiones cuando las cosas salen mal.

Fajardo fue alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia. Ahí fue probado. El mejor en ambos casos de Colombia.

En contraste, perfiles como Iván Cepeda han construido una trayectoria importante desde el Congreso y el debate público; Paloma Valencia desde el escenario legislativo y la defensa de una corriente política; y Abelardo De La Espriella desde el litigio y la opinión pública.

Y aquí aparece una pregunta incómoda:

¿Queremos un presidente que llegue a aprender o uno que ya haya sido probado?

Porque cuando un presidente aprende, el costo no lo paga él. Lo paga el país. Ya lo hemos vivido con Duque.

2. Lo llaman “tibio”. Yo lo llamo independencia y coherencia.

A Fajardo le pusieron una etiqueta que ha sido repetida durante años: “tibio”. Pero muchas veces “tibio” terminó significando algo muy distinto: no arrodillarse ante un bando ni ante el otro.

Hoy gran parte de la política funciona como barras bravas. Si no estás conmigo, estás contra mí. Pero Colombia ya vivió gobiernos construidos alrededor de confrontaciones permanentes. Y la pregunta es válida:

¿Queremos otro presidente que llegue a profundizar trincheras o alguien que pueda hablar con distintos sectores sin convertirse en empleado de ellos?

No ser heredero político de nadie también tiene valor.

3. El voto útil ha sido uno de los negocios más exitosos de la política colombiana

Aquí aparece la crítica más repetida: «Fajardo puede ser bueno, pero no va a ganar.»

Esa frase parece lógica, pero tiene un problema enorme. Si una persona cree que un candidato es el mejor y termina votando por otro por miedo, deja de votar por convicción y empieza a votar por cálculo. Y así terminamos atrapados siempre entre los mismos proyectos políticos.

El voto útil ha servido muchas veces para elegir gobiernos; no necesariamente para elegir buenos gobiernos. Porque una cosa es ganar elecciones y otra muy distinta es gobernar bien.La pregunta para los indecisos Tal vez la verdadera pregunta ya no sea quién aparece primero en una encuesta.

La pregunta es esta:

Si mañana quitaran las encuestas y desapareciera el miedo a “perder el voto”, ¿por quién votarías realmente?

Porque si la respuesta sigue siendo Fajardo, tal vez tu voto ya estaba decidido hace rato y solo estabas dejando que otros lo decidieron por ti. Vota Libre, Vota por el mejor. Todavía hay tiempo, aún nada está decidido.

Más en en mi blog: Vida Sabática:
https://blogvidasabatica.blogspot.com/

Textos, imágenes y conversaciones para entender la ciudad desde otra mirada.

Ingeniero Ambiental y Economista*

*Investigador y consultor en Sostenibilidad de Ciudades y Territorios, Economía Ambiental y Servicios Públicos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Vea nuestros otros contenidos