EMOCIONES: LA PUERTA A UN PASADO QUE NOS MANTIENE CAUTIVOS

OpiniónEspiritualidadEMOCIONES: LA PUERTA A UN PASADO QUE NOS MANTIENE CAUTIVOS

La mayor conquista del ser humano es conocerse a sí mismo; no ir a la luna ni diseñar algoritmos, esas son herramientas útiles para el mundo en que vivimos, pero descifrar lo que vive en nosotros, lo que hace parte de nuestro código más íntimo, es una tarea personal y ardua, la cúspide del crecimiento mismo.

 Teniendo los ojos en la cima, miramos de lejos lo que ya vivimos, generalmente como una serie de eventos aleatorios y no como una malla de sucesos interconectados que nos llevan de nuevo al abismo. Entre un momento y el otro, sí que hay espacio recorrido, lo dicen las arrugas en la piel y las lágrimas en el espejo como testigo. ¿Por qué estoy viviendo esto? Es como si nunca me hubiera movido, parece que tengo mi voluntad alienada y solo puedo permanecer en este ciclo.

Seguimos recorriendo la vida, porque en nuestra naturaleza está sobrevivir como principio, pero los días se han vuelto batallas y, ciertamente, la existencia un sacrificio. Quizá ese pasado lejano, no sea tan ajeno como intuye mi juicio, quizá haya una puerta que me conduzca a la raíz de lo que me mantiene cautivo.

Encuentro pistas, partes de un rompecabezas que se habían perdido, símbolos que no entiendo, sueños que me dejan confundido. Escucho relatos sobre “pócimas mágicas” que algunos han ofrecido, la cura para el mal, la sanación para del alma, el secreto del cultivo.

He logrado verme sangriento y mal herido, ¡He visto por fin mis heridas! ¿Cómo dejo de sangrar si caigo continuamente en lo mismo? Veo el verdugo y al otro lado la victima y lo que ha sufrido, pero hallar culpables no me cura, sólo me ayuda a entender el dolor y de dónde ha venido. Esa es toda la información que necesito para retomar mi camino, sin señalamientos, sin culpa y sin buscar castigos.

Esa razón primordial alrededor de la que giran tus instintos está conectada a una necesidad que aún no has suplido. Se siente como rechazo, tristeza, enojo o miedo infligido, se siente visceral, lo llevas en tu cuerpo codificado en todo tu organismo.

Si logras reconocer esa emoción, podrás verte a ti mismo en todas aquellas veces que intentaste llegar a otro lado, recorriendo el mismo camino. Desde este punto podrás avanzar hacia nuevas experiencias con consciencia del condicionamiento aprendido, pero, sobre todo, con la determinación de elegir una ruta que antes no has recorrido. No puedo decirte qué te espera, porque no sé lo que has vivido, pero sí sé que saldrás del bucle al que permaneces adherido. Si dejas de llamar ansiedad al miedo desatendido, o frustración a la ira por el espacio invadido, si llamas por el nombre a la tristeza de sentirte vulnerable y desprotegido, y no solo culpas de tu dolor a tu pareja y lo que en tu relación ha ocurrido.  

Las emociones son la puerta a un pasado que nos mantiene cautivos, pero recuerda que toda puerta puede ser cruzada en dos sentidos.

4 COMENTARIOS

  1. Hola hija: cuando Sócrates dijo » Conócete a tí mismo» nos deslumbró con una frase de sabiduria , que permitió a Quino por boca de Mafalda preguntar ¿Y si me conozco y no me gusto?. Mil felicitaciones por la claridad que ud. da a lo que Sócrates quiso enseñarnos. Mil saludos, abrazos y bendiciones .

  2. Mi querida Maritza definitivamente dejas muy claro la importancia de reconocer nuestras emociones y el origen de las mismas, pero especialmente del dolor que proviene de un mal manejo de las mismas, concuerdo contigo en cuanto a que la responsabilidad no está por fuera sino dentro de nosotros.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Vea nuestros otros contenidos