sábado, mayo 23, 2026

LA DEMOCRACIA BARRIAL MERECE DIGNIDAD: UN LLAMADO URGENTE AL ALCALDE Y EL GOBERNADOR.

OpiniónLA DEMOCRACIA BARRIAL MERECE DIGNIDAD: UN LLAMADO URGENTE AL ALCALDE Y EL GOBERNADOR.

La reciente jornada de elección de las Juntas de Acción Comunal en Pereira  y en todo el departamento  deja una sensación que merece ser resaltada: la democracia local sigue viva. A pesar de la apatía creciente en muchos sectores, cientos de líderes y lideresas dieron un paso al frente para asumir la responsabilidad de representar a sus comunidades, muchas veces sin más recompensa que el reconocimiento moral de sus vecinos.

En Pereira, donde se estima que existen más de 300 Juntas de Acción Comunal activas, este proceso electoral no solo refleja organización social, sino también una realidad que no podemos seguir ignorando: quienes lideran estas estructuras comunitarias, en su gran mayoría, son adultos mayores que trabajan de manera informal o que, incluso, carecen de ingresos estables.

Desde esta tribuna, como líderes, periodistas y actores del sector comunitario, consideramos que ha llegado el momento de dar un paso más allá del aplauso simbólico. Es hora de que el Estado local y departamental reconozcan de manera concreta el valor del trabajo comunal.

Por ello, hacemos un llamado respetuoso pero firme al alcalde de Pereira, Mauricio Salazar al Concejo Municipal y al señor gobernador de Risaralda, Juan Diego Patiño para que estudien la viabilidad de presentar:

Un proyecto de acuerdo municipal, en Pereira

Una ordenanza departamental, en Risaralda

que permita reconocer a los presidentes de las Juntas de Acción Comunal con beneficios reales, especialmente en dos aspectos fundamentales: el pago de la seguridad social en salud y los aportes a pensión.

No se trata de un privilegio, sino de un acto de justicia social. Estos líderes dedican su tiempo, su energía y muchas veces sus propios recursos a gestionar soluciones para sus barrios: vías, seguridad, convivencia, servicios públicos, programas sociales. Son, en esencia, el primer eslabón entre el ciudadano y el Estado.

La ley que rige la organización comunal en el país, contempla la posibilidad de generar incentivos y estímulos para los dignatarios comunales. Es decir, el marco jurídico existe. Lo que falta es voluntad política para traducir esa posibilidad en políticas públicas concretas.

Además, es importante reconocer una realidad incómoda: cada vez menos ciudadanos están dispuestos a asumir estos cargos. La falta de incentivos, el desgaste personal y la inexistencia de garantías mínimas desmotivan la participación. Si queremos fortalecer el tejido social, debemos empezar por dignificar a quienes lo sostienen.

Recursos hay. Los municipios y departamentos cuentan con herramientas presupuestales y mecanismos de inversión social que pueden hacer viable esta iniciativa. Se trata de priorizar. Se trata de entender que invertir en liderazgo comunitario es invertir en gobernabilidad, en prevención de conflictos y en desarrollo territorial.

Hoy más que nunca, Colombia necesita fortalecer sus bases sociales. Y esas bases están en los barrios, en las veredas, en las comunas. Allí donde un presidente de Junta de Acción Comunal toca puertas, gestiona soluciones y mantiene viva la esperanza colectiva.

Que esta elección no sea solo un trámite más. Que sea el punto de partida para reconocer, con hechos, el valor de quienes sostienen la democracia desde abajo.

Porque un país que cuida a sus líderes comunitarios, es un país que construye futuro.

1 COMENTARIO

  1. Buen día apoyo la iniciativa de El Periodista Johnson

    La juntas de acción comunal es un eje importante para una comunidad
    Organización
    Falencias
    Necesidades
    Ayudas

    Merecen un reconocimiento y aporte del estado

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