* Vida digna para todos, vocación de fé desde la humanidad ética en el Legado del Papa humilde con los más débiles.
* Un liderazgo espiritual guía que desarme más espíritus sintonizado con toda la humanidad en espíritu de servir, no la ambición codicia de ser servido.
¿Cuántos seres humanos van a permanecer rezagados, atrás y por fuera sin chance, en la brecha insalvable e infinita de la singularidad tecnológica que propone vivir a velocidades siderales sin límite en los siguientes diez a veinte años?. La mayoría absoluta de la humanidad no alcanza a correr y menos al podio de la fórmula uno, mucho menos a salir de la tierra como el delirante Musk. Ahí, la proporción del abismo.
Quienes manejan hoy el timón del poder y el acelerador del mundo utilitarista, rentista, que prometen riqueza monetaria infinita a quienes se suban en su delirio, es seguro que ignoran sin remedio la realidad de la diversidad humana que por decreto pretenden cancelar. La persecusión desatada desde la élite megabillonaria contra el enfoque afirmativo de desarrollo social DEI, Diversidad, Equidad, Inclusión, todo lo que huela a no discriminación, es ni más ni menos que la destrucción de los avances en vida digna para todos, la causa del líder espiritual al que simularon rendir tributo esta semana en el Vaticano.
Los Libertarios de motosierra haciendo hostias robaron pantalla en el atrio de la misericordia, bastión que quieren cooptar para sus cuentas de control del poder. El maligno ego Trump tendrá fichas en el cónclave en busca del papado para sus tropas, dice el especuladero de los vaticanólogos. Cónclave, la película en cine streaming Netflix muestra cómo son las cargas para la elección de nuevo pontífice en el solio de San Pedro. El fariseísmo de la guerra económica y militar, el demonio del poder político, se pavoneó en su negociadera ahí en el territorio del pastoreo por la paz y la dignidad de los más débiles, los de a pie frente a la velocidad de la inteligencia artificial y su uso para aumentar la desigualdad.
Después del bálsamo para la fe creyente, la esperanza sembrada en clave de humildad y sencillez por el pontífice austero, el empático y revolucionario Papa Francisco en sus doce años con un carisma que tuvo la ventaja de las plataformas digitales, redes sociales, influencers, un comunicador excepcional que supo hacer su tarea en su tiempo con las herramientas que lo potenciaron, en ése punto tan alto que mitigó el vacío espiritual, de propósito y sentido en la era de la vida automatizada, artificial, después de tanto alcanzado por el humilde argentino que puso al Vaticano a aprender español cinco siglos después, único latinoamericano en esa cúspide, después del gran jerarca religioso abierto a la humanidad de los descartados como su prioridad sin animadversión pero en su lugar a distancia justa frente a los poderosos, ante esa línea puesta por el extinto carismático Papa, ¿ traerá una buena noticia la decisión del pulso de 135 conciencias vestidas de rojo en el cónclave de mayo 2025 ?. ¿ Será elegido un sucesor en clave de apostolado por los descartados para continuar la obra de Francisco ? o lograrán los amos del poder terrenal inclinar la balanza para colonizar ese trono en línea de exclusión, privilegios y clericalismo adicto a todo esto.
No salimos mejores de la pandemia en 2020 cuándo el Papa Francisco invocó la voluntad de la humanidad para no salir peores. Esperemos ese balance en el resultado del cónclave con los 135 jerarcas purpurados del catolicismo que guía los espíritus de al menos mil quinientos millones de seres humanos en su diversidad, entre dos mil cuatrocientos millones de creyentes cristianos en la especie. Que la codicia de poder y privilegios del clericalismo cerrado y excluyente no imponga su retorno al pasado para avanzar en la esencia de verdad, justicia social y vida digna paz para todos sin exclusión, el dogma cristiano promovido por la era de Francisco. Un Vaticano y una iglesia en contravía de esa siembra de vida no tiene proyección afirmativa.
Los descartados tienen que hacer lo mejor posible con plena voluntad para afianzar la esperanza que les sembró como semilla la obra legado de Francisco el Papa sencillo, humilde. Todos los excluidos del mundo, discriminados, segregados, victimizados, deben renunciar a descartarse y permitir a nadie descartarlos, prescindiendo de lo innecesario, ejerciendo capacidad para tomar distancia del miedo y el menosprecio. Asumir la convicción del valor amor propio por una vida digna, hará posible el lugar que corresponde para cada uno como la presencia activa e incidente de quienes pusieron su voz en la despedida del histórico Francisco, el Papa de las muchas primera vez. El derecho a la singularidad humana, a la diversidad en lo colectivo, a la inclusión real y a la equidad para todos, es un deber a la mayor potencia posible en el respeto propio de quienes no podrán ser descartados si no lo permiten. En eso está la voluntad de la tarea que llevamos desde nuestro proceso como divulgadores sociales por una sociedad para todos en humanidad potable. Una mirada desde la calle a pie en perspectiva de autodeterminación por la vida digna autónoma irrenunciable.
Escrito por Hernando Ayala M. Periodismo
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