PEREIRA EN MI CORAZÓN

OpiniónCiudadPEREIRA EN MI CORAZÓN

A un mes de la “Tragedia sísmica” que enlutó nuestra ciudad, vuelvo a poner mis pensamientos “en el papel” para reflexionar un poco sobre lo que ha significado la ruptura entre el pasado y este presente que nos ha tocado vivir.

Pero no quiero hablar de pérdida de vidas, viviendas, empleos o daños materiales ocasionados por el terremoto.

Quiero hablar de pérdidas intangibles, esas que no se ven, que parecen poco importantes, pero que nos dejan profundas huellas. Son aspectos relacionados con el sentido de pertenencia, la identidad, la memoria, el reconocimiento de una ciudad a la que considero mi “Casa Grande”.

Llegué a Pereira en septiembre de 1986, contratada por el gobierno de Holanda, para trabajar con la CARDER en el Plan de Ordenamiento y saneamiento ambiental del tramo urbano del río Otún. Era un contrato de seis meses, lo que me hizo suponer que mi paso por Pereira sería efímero, y pronto regresaría a Bogotá, mi ciudad natal.

Lo que no imaginé es que me quedaría a vivir en Pereira, porque a estas alturas, todavía estoy aquí, y mi deseo es permanecer en esta ciudad lo que me resta de vida.

Pero ¿Por qué me quedé en Pereira?

En primer lugar, porque una vez terminado mi contrato con el gobierno de Holanda, la CARDER me vinculó a su planta de personal, oportunidad que no podía perder y por supuesto, acepté.

En segundo lugar, porque me enamoré de Pereira y decidí construir aquí mi nido familiar junto con mi esposo, de nacionalidad chilena, y una hija que, al nacer en esta ciudad, nos hizo comenzar a sentirnos parte de ella.

Pero he de decir que el comienzo fue difícil. Abandonar la ciudad donde uno ha pasado su vida para establecerse en una ciudad desconocida, no es fácil.

Lo primero que encontré al llegar fue una “jerga” diferente, una manera de hablar distinta: acentos, terminología, palabras con diferente significado. Para empezar, cuando llegué al terminal, pedí un “café con leche clarito” y la mesera pidió en la cocina un “pintado lechudo”, que supuse, era lo que yo había pedido.

Hay diferencias culturales, costumbres, modos de ser y de vivir. Al principio, se sufre la soledad. Nuestros amigos y familiares estaban en Chile y Bogotá, solo éramos nosotros tres. Poco a poco fuimos conociendo gente, haciendo amigos y forjando nuestra red social.

Tuvimos que aprender a movernos por la ciudad, a familiarizarnos con sus lugares, con sus costumbres, a descubrir las “picadas” (sitio donde se consigue lo que necesitamos a precios favorables), abrir espacios laborales, espacios de disfrute y tantas otras cosas.

Es el proceso de adaptación que se tiene que vivir. A medida que lo íbamos logrando, nos íbamos sintiendo “como en casa”. Porque Pereira, se fue volviendo nuestra “Casa mayor”.

Poco a poco comenzamos a integrarnos, a sentirnos parte de la ciudad. Fue cuando comenzamos a cantar el Himno de Pereira, a emocionarnos con los goles del Deportivo Pereira, a comer helados en La lucerna, a acudir a los sitios donde se come rico, donde se oye la buena música, al teatro, a donde se conversa con los amigos, donde están las cosas que necesitamos y los servicios que precisamos.

Todo ello produce una sensación de pertenencia, de seguridad, de estabilidad, de saber dónde estamos y por donde nos movemos.

En cuarenta años vimos crecer a Pereira, pasar de ser una ciudad tradicional cafetera a convertirse en un importante centro comercial, de servicios y turismo. Fuimos testigos de su expansión urbana, del surgimiento de nuevos barrios y la construcción de obras que la fueron transformando: el viaducto César Gaviria Trujillo, el teatro Santiago Londoño, el Centro Cultural Lucy Tejada, el Megabús, el Bioparque Ucumarí, el Megacable, la plaza ciudad Victoria, entre muchas otras.

Vimos aparecer centros comerciales con modernos teatros, restaurantes con una gastronomía ejemplar, plazas, parques que fueron convirtiendo a Pereira en una ciudad muy atractiva tanto para el visitante como para el local.

¡Una ciudad de la cual sentirse orgulloso!

Pero… en pocos minutos la vimos caer… derrumbarse.

Aquello que vimos nacer y crecer se vino al suelo, por cuenta de un terremoto que arremetió contra ella el pasado 10 de agosto. Nuestra Pereira se llenó de escombros, de edificios y casas destruidos o averiados, de muertos, desaparecidos y damnificados.

Duele caminar por Pereira y no encontrarla.

No encontrar nuestros sitios favoritos, los lugares que frecuentábamos, donde nos proveían de los servicios que precisábamos y que teníamos la certeza de encontrar, de tantas cosas que formaban parte de nuestra cotidianidad y que ya no están.

Duele ver tantos sitios destruidos o semidestruidos que me eran familiares, y que ya no reconozco. Veo lotes inmensos, grandes vacíos urbanos y ya no sé qué quedaba aquí o allá, que era esto o aquello.

¿Qué pasó con esos sitios que solía frecuentar? ¿Qué se hizo el lugar donde almorzaba, donde compraba mis cosas, el puestico donde me reparaban el reloj o el bolso, el Apostar de Cuba donde pagaba los servicios?

Ya no están.

Se perdieron escenarios artísticos y casas de arquitectura colonial que constituían hitos históricos de la ciudad. Es como si todo hubiera sido borrado de repente. 

Sé que Pereira volverá a surgir, porque tiene la capacidad y fuerza necesarias para lograrlo. Pero también sé, que demorará en hacerlo. Requiere de muchos recursos económicos, pero especialmente, de la capacidad y honestidad de quienes se pongan al frente de la reconstrucción. Y sé que eso… no será fácil.

También sé que la Pereira que conocimos, a la que vimos crecer, ya no volverá a ser.

Porque Pereira renacerá, sí, pero nunca será la misma. No será una copia del pasado. Será una Pereira nueva, moderna, funcional, quizás más hermosa, pero diferente. 

Pero a la Pereira que conocí, disfruté y aprendí a querer, no la veré más.

Esa quedará en la memoria y el recuerdo de quienes la vivimos, y quizás en las fotografías que se convertirán en historia y serán un testimonio de lo que fue nuestra ciudad. 

Por lo pronto, habrá que esperar a que, como el ave fénix, surja de los escombros esa nueva Pereira, que quizás muchos de nosotros, los llamados adultos mayores, no alcanzaremos a conocer.

Pero la Pereira que llevamos en el corazón no necesita reconstrucción. Porque una ciudad se puede reconstruir, pero hay otra ciudad anterior que sobrevive en la memoria.

Ella seguirá allí, hecha de recuerdos, personas y momentos que el terremoto pudo destruir físicamente, pero que nunca se podrán borrar de nuestra memoria.

Consuelo Gómez Alvira

43 COMENTARIOS

  1. Siempre viviremos con los buenos y malos recuerdos a pesar de eso la idea es siempre sacar a flote los mejores y Buenos, las experiencias serán las que nos ayudan a superar las diversidades, gracias a Dios todavía estamos para mostrar y recordar lo mejor del recorrido de la vida. Saludos a todos los Pereiranos, no hay mal que por bien no venga.

  2. El terremoto del 10 de agosto,nos arrugó el corazón por todo lo que la ciudad vivió,hoy hay un vacío muy grande y una tristeza infinita de ver la ciudad con escombros y la soledad de sus calles céntricas y con las historias de lo que vivimos,nos vamos a demorar en recomponernos nuevamente,pero solo deseo que la nueva Pereira sea reconstruida con honestidad,haciendo lo correcto y construyendo una ciudad futurista,segura y que podamos vivir en armonía,equidad y mucha empatía y solidaridad para los que arrancan de cero.

    • Así es Rocío solo nos queda esperar y confiar en que la reconstrucción se haga con honestidad y que sea lo mejor para Pereira y sus habitantes. Gracias por tu comentario.

  3. Consuelo , un relato muy nostálgico lleno de verdad. Pereira no volverá a ser la ciudad en la que viviste físicamente pero será la ciudad con las personas que aman su terruño y renacerá con el amor de todos.

  4. Que relato tan profundo, nos deja un bello recuerdo de lo que fue Pereira y lo mucho que se tiene que hacer para recuperarla. Un abrazo gigante para ti, tú querida familia y todos los pereiranos.

    • Así es Inesita, siempre la recordaremos como la ciudad que nos abrió sus puertas y nos cobijó a la que aprendimos a querer. Gracias por tu comentario.

  5. Mi Pereira del Alma, como me duele verla asi, pero siempre lo diré, hay que resurgir y juntos lo vamos a lograr, como tu dices la Pereira en la cual vivimos hermosos momentos ya no esta, pero queda en nuestros corazones, vendrá renovada e imponente, me hiciste recordar tantas cosas, su crecimiento y desarrollo urbanistico para lograr ser el mejor vividero de Colombia.

  6. Consuelito: leí tu artículo y sentí que con ese hermoso relato hablabas por mí, porque mi corazón está latiendo exactamente al mismo ritmo doloroso y esperanzador que el tuyo. Gracias por poner en palabras tan bellas y desgarradoras este dolor compartido. No estás sola en este sentimiento; aquí estoy abrazándote fuerte y llorando y soñando con la misma Pereira que fue y con la que no sabemos qué será.

    • Si, querida Nidia, compartiendo historias y compartiendo sentimientos, eso ayuda a superar estos momentos tan tristes, pero con la certeza que saldremos adelante! Gracias por tu comentario

  7. La ciudad q viviste estará siempre en tu memoria y ningún evento la borrará, la nostalgia del recuerdo permanece pero también sonries cuando el pasado feliz aparece en algún detalle, eso no te lo quita nadie. Pereira será el ave Fenix de esta tragedia. Un fraternal abrazo.

    • Gracias querida Lucero por tu comentario tan bonito y reconfortante! Así será, vendrá una nueva ciudad y la anterior quedará en nuestra memoria

  8. Pereira no es solo donde vivimos es la casa grande que nos adoptó llegué por seis meses y me quedé para toda la vida porque aquí se hace familia pereira duele cuando la golpea el sismo pero se levanta junta y por eso está en mi corazón

    • Que palabras tan bonitas y tantas cosas en común, historias parecidas y la esperanza de volver a ver a nuestra ciudad crecer y levantarse a mayor altura. Muchas gracias por su comentario!

  9. Considero que el artículo también nos invita a valorar nuestra ciudad, su cultura y sus lugares, porque muchas veces no reconocemos su importancia hasta que los perdemos. Pereira podrá renacer y ser una ciudad diferente, pero siempre conservará la historia y el cariño de quienes la han vivido.
    En conclusión, me parece una reflexión que transmite tristeza, pero también esperanza, porque aunque se haya perdido parte de la ciudad, su esencia permanece en la memoria y en el corazón de sus habitantes.

    • Así es, gracias por su comentario. Es muy reconfortante compartir no solo la nostalgia sino también la esperanza de una Pereira renacida, y sentir que tantos corazones laten en torno a esta esperanza.

  10. En mi opinión, esta historia me parece muy bonita y sentida, porque nos enseña que Pereira es una ciudad que acoge con cariño. La autora vino solo por seis meses desde Bogotá y terminó quedándose toda la vida porque aquí encontró trabajo, formó su familia y sintió a Pereira como su Casa Grande. Me hace reflexionar que después del terremoto la pérdida más grande no fue solo lo material, sino lo intangible: el sentido de pertenencia y la identidad. Estoy de acuerdo en que el amor por una ciudad no depende de donde uno nace, sino de donde uno construye su vida y su corazón.

    • Gracias por sus lindas palabras y por haber hecho eco a mi mensaje de manera tan precisa, pues esos fueron mis sentimientos y lo que quise expresar. Pero especialmente, gracias por compartir!

  11. En mi opinión, el texto muestra de una manera muy emotiva cómo una ciudad no solo está formada por edificios, calles y lugares, sino también por los recuerdos y las experiencias de las personas. Me parece triste pensar que un terremoto puede destruir lugares que hacen parte de la vida de muchas personas, pero también es bonito saber que esos recuerdos permanecen en la memoria….

    • Gracias por tu comentario. Me conmueve mucho sentir que quien me lee capta mi mensaje y sobretodo mi sentir con tanta precisión, es muy cierto lo que dices, una ciudad está formada también por los recuerdos y las vivencias de quienes la habitamos!

  12. Yo fui despues de lo del terremoto muy trizte y lo que dice consuelo es cierto no va ser el mismo pereira en cuestion de esrtructura aunque pereira sigue ciendo una ciudad con una calidad humana super pero tenemos la fe que va salir adelante

  13. Consuelo, no es fácil plasmar por escrito los sentimientos del alma, del corazón sobretodo cuando son desgarradores. Pero hacerlo, nos sana, nos limpia, nos llena de fuerza y de esperanza por vivir. Tu logras de una forma muy coloquial y a la vez elegante, transmitir al lector esos sentimientos intimos, con la certeza de un nuevo amanecer para Pereira y para todos los lugares afectados por el sismo. Felicitaciones.

  14. Querida Consuelo, tus palabras reflejan exactamente lo que sentimos al ver a nuestra amada ciudad como una distopía nunca presentida de la ciudad que no volverá en relación con los lugares que vivimos antes del fatídico 10 de agosto.
    Las nuevas generaciones la verán renacida de sus cenizas como el ave Fénix 🐦‍🔥 pero nosotros nos quedaremos con las postales que acunaron su pasado de ciudad alegre, acogedora y cordial. Es un dolor indescriptible.

    • Bellas tus palabras querida Nidia y muy sentidas. Tengo la certeza de que esa Pereira que se derrumbó se conservará en nuestra memoria y cuando ya no estemos, será la historia de esta ciudad que la recordará en postales y fotografías. Gracias por tu comentario!

  15. Consue, Consue, ahí estas pintada, y es q con esa vena literaria q te caracteriza describes como propia, y en mi caso, nuestras historias de vida en Pereirita.
    Sabes, y es que me defino como:“Pereirano, formado en Medellín y nacido en Tuluá (V)”.

    • Claro que sí Abelino, tenemos una historia común que es la historia de los que hemos llegado de otras ciudades y nos hemos quedado aquí, porque de alguna manera nos volvimos pereiranos. Muchas gracias por tu comentario!

  16. Es muy emotivo porque muestra que una ciudad no está formada solamente por edificios y calles, sino también por los recuerdos, las personas y las experiencias que vivimos en ella. Me parece especialmente importante la idea de que, aunque Pereira cambie después del terremoto, lo vivido y el cariño por la ciudad permanecerán en la memoria de sus habitantes.

    • Muchas gracias por su comentario Nataly y especialmente por haber hecho eco de mi mensaje, porque creo que eso son las ciudades: una mezcla de ladrillo, cemento, sentimientos, vivencias y recuerdos!

  17. Yo digo que lo que dice la señora es verdad y da mucha tristeza. Duele ver como Pereira quedó toda destruida después del terremoto porque era una ciudad muy bonita y con muchos recuerdos. Yo siento que aunque la vuelvan a construir nunca va a ser la misma de antes y lo que queda es la memoria de lo que era.

  18. Tiene toda la razón cuando dice que una ciudad no son solo ladrillos, sino los rituales de la vida diaria, el puestico del relojero, la cafetería de siempre, la esquina que nos daba seguridad.

    Ver eso borrado deja un desamparo invisible que ninguna cifra oficial de daños alcanza a medir.

  19. Estoy totalmente de acuerdo, no solo les duele la pérdida de la hermosa ciudad de Pereira a quienes son natales de ella, también nos duele a quienes venimos haciendo nuestras vidas desde años en ella, la ciudad que nos dió una oportunidad para crecer una vez más en la vida, duele el simple hecho de recordar todos sus lugares que antes eran tan visitados y ahora solo queda el recuerdo. Todos esperamos con ansias de que Pereira se vuelva a levantar y vuelva a ser el mejor lugar del eje cafetero

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