* Si no es posible comprar algo hay que destruirlo parece su dogma fundamental.
* Guerra al conocimiento y la libertad de pensamiento.
¿Por qué la insania de la guerra del mandatario estadounidense 2025 contra la autonomía universitaria que representa el pilar clave del liderazgo científico alcanzado por la nación que significó tierra de libertad en el siglo veinte para el mundo?.
«Burros cargados de plata» dijeron de muchos iletrados que acumularon capital, concentradores de tierras cercadas y exponentes de un comportamiento matón contra todo el que desobedeció sus designios en su territorio donde se declararon dueños de todo lo inmueble como también semoviente y servil. Ése fue el pensamiento pistolero del oeste siglo diecinueve, ley del revolver que mantiene vigente sus violencias en la anti cultura mafiosa en territorio latinoamericano y más continentes de inequidad y exclusión.
Ésa mentalidad pervive en el supremacismo segregador que impone el inquilino de la Casa Blanca en sus guerras económicas y cognitivas contra todo lo que no obedezca a su idea de grandeza narcisista maligna y neocolonial. No les alcanzó a él y sus correligionarios de dogma monetario para entender, comprender, los avances de la humanidad en respeto a la diversidad, derechos, diferencia, democracia, participación en equidad e inclusión en coexistencia ciudadana. Todo lo que huela a igualdad, avance social y distribución de riqueza, desata en ése modo de vivir el mundo, un miedo feroz contra quien desobedezca.
Hay relatos documentales sobre la trayectoria existencial de Trump y su modus vivendi basado en la ventaja, el complejo de sometimiento a los que participan de su corte imperial, tramp es el sonido de su marca que ensambla entrampamiento, relatos que hablan de una infancia víctima de matoneo, descalificación y desconfianza paterna que siempre lo relegó al ostracismo familiar por preferencia con el primogénito hermano que se perdió en ese mar de expectativas y preferencia en línea de sucesión al trono del poder en una familia inmigrante que aprendió a apropiarse de todo lo posible a su alcance como fuere. Fue tratado sin compasión como estúpido hasta que el príncipe heredero dejó libre el lugar. Ahí se transformó de ganso a cisne con el resentimiento incurable que lo convirtió en lo que el mundo conoce.
El talento y capacidad de aprendizaje en las aulas académicas tampoco fue lo suyo y fue otra cúspide negada en su trayectoria con toda la capacidad para comprar lo que fuese necesario. Harvard, templo de la élite académica, investigación, libertad de expresión y pensamiento, referente de excelencia en autonomía universitaria, es enemigo público declarado por Trump en su autocracia, dicen que por ajuste de cuentas. Nunca lo aceptó con matrícula para estudiar ahí y lo relegó al término medio de la titulación académica. Excelentes negociantes del mundo ciber digital tampoco fueron lumbreras académicas, pero al emperadorzuelo estrambótico del tupé amarillo, ésa afrenta no se puede pasar sin cobrar, relatan en la conversación pública gringa. También rumoran que Harvard repitió el tratamiento con el benjamín de la dinastía Trump, el joven hijo de Melania, Barrón que parece no padecer la malformación de espíritu de su progenitor.
Lo de Trump es incurable. Lo de Harvard es pasajero y se resuelve con dólares. Patética época la elegida por la democracia gringa en crisis profunda que irradia su reflejo sobre las ideas de matoneo y acomplejamiento autócrata de los apóstoles de venganzas y ajustes de cuentas envenenando analfabetismos políticos vulnerables y manipulables por odio fanático y miedo sectario, herramientas de embrutecimiento.
Pobre Trump y su feligresía, no podrán comprar el reino que no les pertenecerá nunca por ningún precio. La dignidad y autodeterminación de la gente sin amos ni servilismos. Hay humanidad invencible aún bajo la destrucción genocida visible hoy en la cobardía de los matoneos.
Escrito por Hernando Ayala M.


