Esta columna, escrita antes de los comicios de ayer, el día viernes, es la reafirmación de nuestro pensamiento sobre la realidad actual del país. Por el querer mayoritario de los colombianos de tener un futuro como nación libre, independiente y soberana, refrendado en las votaciones de ayer al derrotar a la izquierda corrupta, dañina y criminal de Petro, de retener el poder en la primera vuelta, Colombia amaneció hoy recibiendo una poderosa bocanada de oxígeno que le devuelve la vida para nunca más transitar el camino de ideologías caducas, vividas y expulsadas de las naciones que ha engañado. Lo vivido ayer, fue ante todo una demostración civilizada de organización comunitaria que, dejando atrás épocas de aterrador sectarismo partidista, nos permitió a los colombianos de bien, que somos la inmensa mayoría, unirnos bajo el tricolor nacional en defensa de las instituciones, fortaleciendo nuestra democracia. Si el empuje fue realmente grande para elegir a Abelardo De la Espriella en primera vuelta, al Dios de nuestros mayores elevamos nuestras oraciones de agradecimiento o, si la suerte nos fue reservada para el 21 de junio en la segunda vuelta, nuestras plegarias igualmente a Él dirigiremos para que ilumine la mente de nuestros compatriotas y unidos en un as de corazones, le brindemos a nuestra Patria el merecido derecho de gobernarse en paz, cerrando las brechas de la pobreza y la desigualdad. Que la ruindad del poder erigido bajo este Gobierno desaparezca de la faz del territorio y que vuelva la justicia a brillar con todo su esplendor, llenando de ilusiones y esperanzas el diario vivir de quienes poblamos esta tierra. Necesario será erradicar los odios y venganzas para que con un buen estructurado programa impartido desde el nuevo gobierno, le abramos las puertas al entendimiento y al perdón, como únicos caminos posibles para lograr la reconciliación y poder construir, entre todos, el país que queremos. Necesario será igualmente, abocar sin tardanza la revisión de ciertas normas constitucionales como lo afirmamos en la columna del 11 de mayo: “Controles sí existen”, pues si bien, la convocatoria de una “constituyente” es hoy inaceptable, no lo es la revisión de la norma de normas para aclarar o introducir urgentes modificaciones. La bocanada de este nuevo aire impulsará sin duda alguna la transformación esperada del país, situándonos dentro del concierto de naciones democráticas, que con valor, arrojo e inteligencia, supimos dar la batalla por su independencia, librándonos del yugo opresor de una izquierda retardataria que quiso hacerla presa de su ideología. De la mano de países hermanos latinoamericanos que como nosotros, pusieron fin a gobiernos destructivos como el de Petro, y con el apoyo total de EE.UU., Israel y la Comunidad Europea, avanzaremos en la dirección indicada fortaleciendo, no solo nuestra democracia, sino buscando con denodado afán salir del subdesarrollo, promoviendo políticas de desregulación, apertura comercial y reducción de impuestos para incentivar la inversión privada y lograr pleno empleo dentro de una economía de libre mercado, respetando y garantizando la propiedad privada. La democracia es la fuente de legitimidad y legitimización de la vida política moderna, razón para que la derrota del socialismo del siglo XXI que ayer infligimos en democracia a esta dañina ideología, quede grabada en la mente de los colombianos que por siempre la abominaremos, para impedir que vuelva a apoderarse de nosotros. Gracias pueblo de Colombia.
Alberto Zuluaga Trujillo. Alzutru45@hotmail.com


