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Política¿Todos contra Merheg?

¿Todos contra Merheg?

Por LUIS GARCÍA QUIROGA

Pocas verdades hay en materia electoral, pero una de ellas es la conveniencia. Es irremediable en cualquier proceso político. Conveniencias, se llama el libro favorito de los políticos y nunca terminan de escribirlo.

Fouché jamás anunció su voto en la asamblea constituyente de la Francia revolucionaria si antes no hacía sus propias cuentas. Así saltó del gobierno de la revolución a la república, al imperio napoleónico y a la monarquía, una y otra vez siempre como ministro.

Y es célebre la anécdota de Winston Churchill cuando en pleno debate pasándose de una bancada a otra alguien de su propio bando le reclamó el abandono del partido, a lo cual el genio inglés replicó: “Yo no me voy, son ustedes los que se quedan”. En Colombia la voltereta de Núñez y su discurso derogando la Constitución, es historia que todavía estamos sufriendo.

En la parroquia pereirana algunos de nuestros políticos perdieron la cuenta en cuántos movimientos y partidos han estado. Y como vienen las elecciones de marzo de 2022 para elegir congresistas, la puerta giratoria está aceitada anunciándose y pronosticándose que la orfandad más probable será la del senador Samy Merheg.

Los conservadores más tradicionales de Risaralda dicen que Samy Merheg no es conservador. Su hermano Habib había sido elegido senador en 2002 por un efímero partido sin sangre, pero con mañas llamado Colombia Viva.

Sucedió entonces que su hermano Habib fue judicializado y debió salir del país. Como Habib tenía su propio feudo electoral (en la sufrida Tumaco tenía más de 15 mil votos) solo faltaba que Samy tuviera un partido.

Gracias a la gestión de Alto Turmequé que Samy hizo durante una visita presidencial a Pereira consiguió el aval del partido Conservador donde hay un sector en Risaralda y otro en Bogotá, que no lo quieren.

No obstante, desde 2010 Samy es jefe porque en la política colombiana el pluma blanca es el senador, excepto cuando el dueño de los votos es un representante a la Cámara, como ocurrió por tres décadas con Jaime Salazar Robledo, quien fue siempre su propio jefe.

Así, la suma de votos de Samy (81.087 de los cuales 32.000 en Risaralda) es como la de todos los senadores que siendo de una región determinada donde tienen su línea base de votación, la circunscripción nacional hace de su electorado una colcha de retazos.

Solo una vez he tenido la ocasión de hablar largo y tendido con Samy en su casa. Creo que confía más en sus propios métodos y en sus empresas de telecomunicaciones que en la comunicación de doble vía. Pero es un tipo amable, educado, reposado (tal vez demasiado) y tan hábil como todos los de su estirpe medio oriental. No será fácil bajarlo del curubito.

Con la aspiración al senado del ex alcalde Juan Pablo Gallo (quien busca aliados, como agua el sediento) termina la alianza electoral con la casa Merheg y obviamente, Gallo va por buena parte de los 32 mil votos de Samy pues necesita más de 60 mil votos para coronar su proyecto político.

Recién el ex gobernador Sigifredo Salazar anunció también su divorcio de la casa Merehg, y otros alcaldes y microempresarios electorales se preparan para el deslizamiento.

Estos movimientos telúricos de la dinámica electoral están creando un nuevo mapa político en el que se advierte que si Samy no se pone mosca, le moverán el piso y se podría quedar sin poder real (gobierno) pues había perdido la gobernación con Tamayo Vargas, Santa Rosa de Cabal con el partido Verde, Dosquebradas en la cuerda floja y ahora en Pereira, se desarma la tenaza Gallo-Merheg. Todo pasa.

Como en política cada día trae su afán, habrá que estar con los ojos abiertos y los oídos despiertos para no perderle el hilo a esta historia que amenaza con hacer cada vez menos breves los reinados parroquiales en los que abundan los jefes y se siente la falta de auténticos líderes transformadores.

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2 COMENTARIOS

  1. Querido Juan, una medida de aseguramiento es una decisión judicial expedida a la luz de la norma jurídica por la autoridad legítima correspondiente. En cualquiera de los dos casos es poco amable para el imputado y sus seguidores. Hoy recibí el reclamo de un presunto colega exigiéndome que le probara que el aludido había sido judicializado. ¡Qué tal que le hubiera dicho lo que sugieres!

  2. “Sucedió entonces que su hermano Habib fue judicializado y debió salir del país” Que manera tan amable de describir la fuga de una medida de aseguramiento dictada por la Corte Suprema de Justicia por vínculos con el paramilitarismo.

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