Reflexiones sobre Jesús, la justicia social, y una pregunta aparentemente inocente.
Un gran amigo, poseedor de muchas inquietudes culturales, espirituales, geopolíticas históricas, teológicas, e intelectuales, me pregunta, con inocultable insidia: “Si Jesús viviera en este momento en Colombia, ¿por cuál de los dos candidatos votaría?”. Las preguntas hipotéticas suelen revelar más sobre quien las formula que sobre quien las responde. Por eso, antes de preguntarnos por cuál de los dos candidatos votaríamos si el Salvador viviera en Colombia, conviene examinar qué rasgos de su vida, su prédica y su conducta resultan compatibles con los principios y valores que encarnan los aspirantes en contienda.
Jesús fue, ante todo, un reformador social:
1.- Defendió a los marginados. Se acercó a personas excluidas por la sociedad de su tiempo: pobres, enfermos, leprosos, viudas, extranjeros y pecadores públicos. Predicó que “Los últimos serán los primeros”, y que los humildes poseían una dignidad especial.
2.- Cuestionó estructuras de poder. Criticó duramente algunos dirigentes religiosos por su hipocresía y por imponer cargas pesadas al pueblo. Sus reproches a ciertos sectores del poder fueron tan severos que terminaron enfrentándolo con las autoridades.
3.- Proclamó un reino nuevo. Cuando hablaba del Reino de Dios, muchos esperaban un reino político que expulsara a los romanos. No obstante, Él describía un reino basado en la justicia, la misericordia, el perdón y el amor al prójimo. Algunos historiadores consideran que ese mensaje tenía profundas implicaciones sociales.
4.- Reunió seguidores, y generó un movimiento popular. Durante varios años recorrió pueblos y ciudades acompañado de discípulos y multitudes. Desde una perspectiva sociológica, se le considera el fundador de un movimiento religioso con trascendentales consecuencias sociales.
5.- Criticó las desigualdades. Pasajes como la expulsión de los mercaderes del Templo, y sus advertencias sobre la riqueza, son interpretadas por algunos autores como denuncias de abusos económicos y de injusticias sociales.
De modo que –por la enorme semejanza que encuentro entre esos postulados del Maestro, y una concepción de justicia social– mi voto será, sin lugar a dudas ni arrepentimiento, por Iván Cepeda.
En realidad, la pregunta no consiste en averiguar por quién votaría si Jesús viviera en Colombia, sino en determinar cuál de los dos candidatos se acerca más a los principios y derroteros sociales que Él predicó.
Si para responder el interrogante hay que ignorar a los pobres, relativizar la justicia social, pasar por alto la crítica a los privilegios y olvidar la defensa de los excluidos, entonces, el problema está en la pregunta y no en la respuesta.
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* Periodista y corrector de estilo
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