“Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo” George Santayana.
“¿Qué perdemos cuando se retira una pieza de un museo? Cada pieza aporta contexto para comprender nuestra historia, reconocer distintas memorias y conversar sobre el pasado”. “Un Museo Nacional debe representar a una sociedad que no es monolítica, que no es homogénea” (Universidad de los Andes).
En estos días, el gobierno de la Espriella está llevando a cabo un intento de destruir parte de la historia de Colombia; en un país de amnésicos y de enfermos de Alzaimer que pierden la memoria, aparece ahora el presidente ordenando, lo que en realidad es solo otro intento (ojalá fallido), por borrar las huellas del paramilitarismo, los narcos y las alianzas politiqueras entre esos grupos, buscando adulterar la historia nacional y ocultar los abusos de una derecha que ha gobernado y saqueado al país durante más de 200 años.
El pasado 6 de octubre La paloma de la paz de Fernando Botero cayó del tercer piso del Museo Nacional y aunque no se fracturó: “Lo que no calculábamos es que esa caída anunciaba un quiebre mucho más delicado y que vendría a ocurrir unos días después. La retirada de más de treinta piezas con el criterio, no museológico sino del ojo de un funcionario”. “A la misma hora se hacía pública la orden presidencial de hacer la “contrarrevolución cultural” contra el “wokismo” y “social comunismo ateo”. Así, mientras las redes estallaban y el sector cultural escuchaba con preocupación los nuevos anuncios, unas cuadras más al norte descolgaban y desmontaban piezas y archivos que traían testimonios y noticias de las luchas feministas y LGBTIQ+, afiches de las campañas electorales de Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro que acompañaban a Luis Carlos Galán como evidencia de una época en la que fueron asesinados tres candidatos presidenciales”(Federico Díaz Granados, Las cosas que somos, revista cambio, 19 de octubre 2026).
¿Será coincidencia? No, La derecha colombiana sigue empecinada en borrar las huellas de sus alianzas narcos y sus crímenes contra los opositores; maquillar su manera sectaria y excluyente de gobernar y ahora, con la declaración del abogado-presidente De la Espriella, sobre combatir el wokismo, unirse servilmente a la campaña emprendida por la derecha mundial, liderada por Trump y continuada por Milei, para tratar de borrar las luchas de las minorías que buscan reconocimiento de sus derechos.
Y ¿Qué es la cultura?: la cultura puede definirse desde varios enfoques:
-Desde el punto de vista sociológico:” La cultura se define como el conjunto de símbolos, lenguajes, valores, normas, creencias, saberes y artefactos compartidos y aprendidos por los miembros de una sociedad, los cuales orientan su comportamiento y dan sentido a su realidad” (sociología inquirí… +2).
-“Desde el punto de vista geográfico, la cultura se define como el conjunto de manifestaciones materiales e inmateriales que un grupo humano plasma sobre el espacio físico, transformándolo en un paisaje cultural. La geografía no lo estudia de manera aislada, sino a través de su relación mutua con el territorio” (Visión general creada por IA).
Cualquiera de las anteriores definiciones se entiende con un ejemplo práctico ¿Cómo vivían los antiguos árabes del desierto? Sin entrar en demasiadas disquisiciones, los árabes antiguos se movilizaban en camello, a falta de otro animal para hacerlo y por que los camellos han evolucionado para vivir en ese ambiente extremo; obviamente comían la carne y grasa de camello, cocinaban con bosta de camello, la piel se utilizaba en calzado, odres para cargar agua, arneses y ropa, y el pelo de camello para tejer mantas, alfombras y las telas para sus tiendas de campaña; la leche era la base de la dieta nómada “ Para los nómadas del desierto (como los beduinos), la leche de camella era el principal pilar de la supervivencia, alimentación e identidad cultural en un entorno sumamente hostil” (Wikipedia…+1 ). Como puede verse los árabes antiguos tenían una cultura profundamente ligada al camello.
La cruzada que pretende impulsar el presidente colombiano al ordenar retirar piezas del Museo Nacional, además de revivir la época nazi, es farisea porque como dijo Jesús, los iniciadores de esta campaña, son sepulcros blanqueados empeñados en imponer a la ciudadanía colombiana la concepción ideológica conservadora de la más rancia y recalcitrante élite colombiana; parecen olvidar que cultura no es, solo lo que le guste a esas élites, y que las voces disidentes o discordantes, que con sus luchas y sangres han reclamado y ganado derechos, también han dejado una huella que no se puede borrar por decreto (Foto1).

Se equivocan el presidente y la Ministra de Cultura si piensan que retirando obras del Museo Nacional las retiran de la memoria de la sociedad. Entre los objetos retirados está el retrato de Carlos Pizarro que, al igual que su sombrero, quieren borrar la memoria colectiva.
Sí los gobernantes empiezan a retirar de los museos lo que no les gusta, pronto habrá que vetar, censurar o quemar los desnudos de Débora Arango, borrar a los nadaístas, eliminar las canciones de protesta de Ana y Jaime, Mercedes Sossa, el recién fallecido Piero; invisibilizar o acallar las luchas indígenas de, entre otros Quintín Lame, para recuperar de manos de hacendados y gamonales las tierras que éstos les habían despojado; las luchas palenqueras por la libertad, la dignidad, y la abolición de la esclavitud llevadas a cabo triunfalmente por Domingo Biojó, o las luchas por esas mismas reivindicaciones de las comunidades negras del Chocó, las del Valle del Patía, Cauca, estas últimas comunidades afros que, por paradoja terminaron apoyando al rey de España, no a los precursores de la independencia; también se deben ocultar las luchas por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, iniciando por el derecho al voto, y culminando con los derechos sexuales y reproductivos, incluido el derecho al aborto terapéutico, en los casos de violación, malformación del feto o peligro de muerte para la madre; la gesta de los comuneros etc., etc., etc.
La lista es larga y, llegaría hasta el extremo de borrar de nuestro anales, historia y memoria las luchas indígenas contra la invasión española, y la de los criollos y las masas pobres para derrotar al invasor Imperio Español. Nuestros héroes de la independencia hoy reciben tributo de gratitud con estatuas en las plazas públicas del país (estatuas, en la lógica de la contrarrevolución cultural, deberían ser destruidas y abominadas), pues nos recuerdan que, para lograr la independencia de la patria del yugo español, Santander y Bolívar debieron usar la estrategia de guerrillas.
El expresidente Santos se pronunció sobre el retiro de las obras del Museo Nacional, al señalar que «los elementos exhibidos en las instituciones culturales forman parte de la memoria del país y deben protegerse por encima de las confrontaciones políticas”. “Santos enfatizó la necesidad de preservar las colecciones y el patrimonio histórico como un eje fundamental para la construcción de la identidad nacional y la cohesión social”. “La historia y la memoria de un país no se borran. Por el contrario, se protegen y se utilizan para unirnos como nación, no para dividirnos. Cuidar nuestro patrimonio es honrar lo que somos, lo que fuimos y lo que podemos ser juntos “Juan Manuel Santos rechaza el retiro de las obras del Museo Nacional: “La historia y la memoria de un país no se borra, Katerine Lancheros, Infobae 28 de octubre 2026).
En el caso de Carlos Pizarro, es necesario contextualizar que las negociaciones entre el Estado colombiano y los grupos guerrillero, siempre fueron un caso de incumplimientos y traiciones, y que Pizarro fue el primero en creer, que a pesar de todo el diálogo era la única salida posible al conflicto: “Así se canse de repetirlo Abelardo y su replicantes. No se puede ser tan irresponsable, tan sectario. Antes de repetirlo, sepan las razones históricas de porqué es importante Pizarro”.
“Pizarro fue quien abrió la puerta, dentro de los grupos armados, a la salida negociada del conflicto. La primera vez que existió una intención real de diálogo de un grupo guerrillero fue en 1975, después del descalabro que significó para ellos la derrota en Anorí, que estuvo a punto de destruirlos. En 1982 Belisario Betancur se sentó a hablar con Jacobo Arenas y Manuel Marulanda, en los diálogos de la Uribe. Se sentaron las bases de la participación política a través de la creación de un partido, la UP, pero todo terminó en la matanza por todos conocida y que dejó más de 5.000 militantes de izquierda asesinados”. “Su primer gran enseñanza fue el perdón. La retoma violenta del Palacio de Justicia por parte de los militares fue un claro ejemplo del objetivo que tenían oficiales como Fernando Landazábal, Arias Cabrales o Plazas Vega de vengarse del M-19 después de haberlos dejado en ridículo con sus publicitados golpes”.
Los intentos de censurar, borrar o difuminar personajes como Carlos Pizarro, tienen el efecto de hacernos recordarlos, gracias por volverlo inolvidable.
El problema no parece ser con la guerrilla del M-19; De la Espriella pareciera olvidar que el exguerrillero y ahora pastor evangélico Carlos Alonso Lucio, su gerente programático de campaña, fue político, condenado por falsa denuncia y fraude procesal ¿estará amnésico? ¿o alzaimeroso?
Danilo Salazar Ríos.


