Siendo las 9:09 p.m. del día 9 del mes nueve del 2026, me decido a escribir este artículo, aunque me duela el alma, y los sentidos se nieguen a quererme dejar escribir, como cuando acostumbro titular mis apreciaciones en el radical de dos colores antónimos entre sí.
No siendo esotérica en lo que, a números y fechas se refiere, recibí un archivo en uno de los chats, un mensaje respecto a la numerología que toca con la fecha de aniversario de la ciudad, y dice lo siguiente:
Pereira es un 9 de alma. El 9 es el humanitario, el que cierra ciclos, el que alberga a todos, el que siente el dolor colectivo y lo transforma en compasión. Es por eso que siempre ha recibido a tanta gente de afuera.
En otros de sus apartes continúa diciendo “en numerología espiritual el número 9 no limpia con suavidad cuando nos aferramos. A veces tiene que derrumbar. Lo que se cae, y se cayó, era porque ya estaba enfermo.”
Hace un año precisamente, el artículo escrito para septiembre en Elopinadero.com, lo intitule NUEVE MESES. Extraña percepción. Ya que le encuentro a todo esto una paridad, en cuanto lo que toca por lo del gran sismo que sacudió a mucha parte del territorio colombiano en especial a la cumpleañera Pereira y sus entornos.
Una columna que diga EN BLANCO Y NEGRO, se considera que va a tomar los dos extremos de una línea, llámese de tiempo, de espacio o de sincronía, PARA HACER UNA INSPECCIÓN CONCIENZUDA DE LOS HECHOS
Y no es propio enjuiciar el contenido, queriendo adentrarse en esos extramuros de lo desconocido, sino sencilla y explícitamente, que existen cosas que no se comprenden, aunque tengamos mentes tranquilas y busquemos ser imparciales y neutrales; pero, encontrarse en los términos que dan los dos puntos de claro y oscuro, permiten que se pueda divagar con una libertad difícil de manejar, pero que vale la pena auscultar algo de este terreno desconocido, sin ser temerario, ni tampoco de mente obtusa.
Y cosa bien particular que, al estar redactando estas líneas, se oyen las notas del segundo himno de esta Pereira Rota, como estoy llamando a mi ciudad natal – El bambuco LA RUANA – Se estremece todo mi ser, y pienso cómo continuar escribiendo, porque no puse a sonar la música a propósito, y que luego continuase la pieza musical más sentida que conozca, la cual es la ave maría de Schubert.
¿Coincidencias? No sabría decirlo. Solo que para escribir he tenido que vencer una pesadez y un aire de cansancio que hacia muchos días no sentía. Lo considero producto de todo esto que hemos sentido en todas partes: la tierra se está sacudiendo, pareciera que está respirando bocanadas de aire frio y caliente al mismo tiempo, y nos quisiera recordar que la humanidad tiene pendiente deudas y cuentas que arreglar por nuestro mal comportamiento con la naturaleza, el agua, el aire, los animales y con nosotros mismos. Y yo no lo considero castigo alguno, sino resultados que son necesarios que ella, la denominada Pacha Mama, entregase a los moradores de este planeta, porque alguna vez también escribí que LA TIERRA ESTÁ CANSADA.
Se habla aquí y allá de toda una serie de cambios, transformaciones, y reinicios para tener una ciudad diferente, aunque conservando en su fisonomía la ciudad prospera y pujante que ha tenido como estandarte su pujanza de antaño. Frente a muchos ires y venires que hay en conversaciones en estratos diferenciales, se sigue manipulando intereses que parecieran amables, pero al diligenciarlos y abrir sus respectivos paquetes, se nota que seguimos siendo incapaces de moderar los apetitos políticos, de fama, prestigio y poder, porque la humildad y sencillez que se dice esgrimir, es solo una mampara de ideas que se tiende para crear espejismos e ilusiones. Al expresar estos conceptos como tan propios de una mente inquieta, pensativa y desconcertada por los distintos movimientos existencialistas para llevar a cabo los planes de un país en punta de lanza, que se debate con tanta suspicacia en muchos frentes, de cómo vamos a reconstruir esta CIUDAD ROTA. Valdrá la pena una vez más, empezar de nuevo a tomar esta vida en serio, con el equilibrio que representa el Blanco y el Negro.
DE NUEVO CON USTEDES, AMPARO BUSTAMANTE OSORIO QUE LLEVA EN SU SER EL CIVISMO COMO INSIGNIA IMBORRABLE.


