¡Oh, lágrimas de sangre!
Broten de mi pecho,
ahoguen la mancha del recuerdo,
tiñan de olvido lo que habita en mi cerebro.
¡Oh, incesante clamor,
sal de mi mente!
No agobies esta alma
que una mañana, entre lágrimas, pagó su karma.
¡Oh, agité deambulante, no corras por mis venas!
No me castigues con este sentir que ya no quiero.
¡Oh, pesares de lo no vivido!
Permítanme amar lo construido.
Permítanme secar mi llanto
y enterrar esto en un pozo muy oscuro.
¡Griten, griten, la verdad es un desgarro!
¡Griten, griten, la verdad no es un susurro!


