Este S.O.S. va dirigido a los 53 millones de colombianos, para recordarles que, en el Occidente del país, el Eje Cafetero, Risaralda y particularmente en la querida, amada y recordada Pereira, la Querendona, Trasnochadora y Morena, sufrimos el mayor desastre de Colombia en los últimos 61 años. De las cinco capitales afectadas, Pereira llevó la peor parte en destrucción física y muertes humanas, comparativamente con su extensión y número de habitantes.
De un total de 43.978 viviendas afectadas, 1.770 viviendas colapsadas y 42.208 viviendas averiadas en las cinco capitales, a Pereira le correspondieron el 15,4 % del parque habitacional, el 26 % en daños severos con afectación estructural y el 29 % sin afectación estructural, y el 80 % de las edificaciones colapsadas totalmente. Ingenieros estructurales señalaron que el 80 % de la ciudad sufrió algún grado de daño y un porcentaje cercano al 20 % requiere demolición o presenta colapso inminente.
Como puede observarse, el cuadro de destrucción de Pereira es pavoroso y, a 70 días de la Gran Catástrofe, la ayuda nacional no se ve. Solo la Administración Municipal, con recursos propios, ha facilitado ayudas a vendedores ambulantes, comerciantes y mediante el Plan de Techos para afectados rurales, y el rubro más costoso ha sido asumir la demolición de edificaciones y la remoción de escombros, que a hoy asciende a 378.872 toneladas.
¿Y el Gobierno nacional? Ha brillado por su ausencia, amén de esporádicos shows fotográficos. Solo han ayudado con auxilios de arrendamiento para hogares desplazados de sus viviendas, con un millón de pesos por tres meses. De un total de 8.797 hogares inscritos en el RUD (Registro Único de Damnificados), a 79 días de la Gran Catástrofe solo han atendido al 40 % de ellos.
La conclusión es que el Gobierno nacional abandonó a los damnificados del Occidente del país, al Eje Cafetero y, en particular, a Pereira.
Se calcula que la reconstrucción puede costar alrededor de 38 billones de pesos y el Gobierno nacional creó el Fondo Milagro con 624 mil millones y en 2 meses le inyectará dos billones más. ¿Dos billones contra 38 que puede costar la reconstrucción? A eso se le llama abandono y desidia desafiante.
A los colombianos no se les puede olvidar que el Eje Cafetero y su ejemplar economía cafetera contribuyeron al desarrollo del país en las épocas de bonanzas cafeteras. Es por ello que, con frente en alto y el orgullo de la raza cafetera, le lanzamos este S.O.S. al pueblo colombiano para que, con su reconocida solidaridad, demostrada en miles de tragedias, dirija su mirada piadosa al Eje Cafetero y a Pereira en particular, que hoy más que nunca necesita del acompañamiento de sus compatriotas.
Colombianos del común, empresarios, comerciantes, agricultores y banqueros, reemplacen al Gobierno nacional en su obligatoria tarea de atender a los damnificados de la mayor catástrofe sufrida por el terremoto de 7.4 grados del 10 de agosto pasado. A la bancada parlamentaria de Risaralda, le pedimos, le solicitamos que formen el más férreo bloque, sin ambages y ni particularidades partidistas, luego hagan Unidad de Acción con las bancadas de Caldas y Quindío y luego busquen Alianza con los demás departamentos impactados, sin olvidar que somos las 5 capitales más afectadas.
Si no nos hacemos sentir unificadas, no valdremos nada ante el gobierno nacional.
Necesitamos que las ayudas de los colombianos y de la comunidad internacional se vuelquen sobre uno de los pueblos más laboriosos y serviciales del país: el Eje Cafetero. La catástrofe no es una noticia en un periódico de ayer; es un inmenso grito de dolor vivo hoy y por muchos años más, que estamos sufriendo en el Eje Cafetero, y este inmenso dolor y congoja no es sentido igual por el Gobierno nacional.
Colombianos, sus compatriotas del Eje Cafetero y el Occidente del país esperan sentir la grandeza de su patria, que también ha sufrido cientos de tragedias, pero hoy continúa altiva y soberana, basados en su unidad y fraternidad nacional.
Desde los escombros de Pereira, octubre 23 de 2026.
Marino Muñoz H.


