Me encontré perdida
en una senda
sin luz ni seña;
por ahí transitaba ella,
con su brillo radiante,
cazando almas en pena.
Es gratificante ver su rostro
lleno de esperanza y
escuchar sus palabras
llenas de vida;
son el alivio a tanta desdicha.
Sentada en su silla
transmite el gozo de la victoria,
una salida dolorosa pero liberadora,
un oasis en medio del desierto.
La verdad frente a la mentira.
Un empujón al vacío sin paracaídas
con la firmeza de caer de pie.
Un alma noble que ha trazado el camino
para los que no vemos huida.
Un alma noble que nos espera a la entrada
y nos acompaña hasta la salida.


