Fin de año

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Por Luis Alberto Martínez

Estamos en el noveno mes del año, septiembre de amor y amistad, en otrora bellísimo de celebraciones cariñosas, e invitaciones a discotecas, a lujosos restaurantes, las rosas rojas cubrían la ciudad. Hoy por culpa del Covid19 estos halagos poco se ven.

Las emisoras musicales FM están sonando las canciones parranderas con sabor a diciembre, recordándonos que ya llega la navidad, días de alegría, felicidad y unión familiar.

Llegamos a octubre, con puente festivo el 12, Día de la Raza. El 31 día de los niños, de los brujitos, o Halloween como se conoce, pero como están las cosas, mejor quedémonos en casa, protejamos nuestros hijos.

Noviembre con dos festivos, más encierros, el dos, día de Todos Los Santos y el dieciséis, Independencia de Cartagena. Los temas decembrinos están en pleno furor.

Las céntricas calles empiezan a ser adornadas con luces navideñas, igual que el viaducto, “César Gaviria”, acostumbrado a lucir esplendoroso en esta época. No obstante, las circunstancias por la peste que nos aflige, los alcaldes de Pereira y Dosquebradas, manifiestan su amor y cariño por sus gentes y encienden las luces de la alegría.

Diciembre, explosión de emociones, llega la prima de navidad, quizás para muchos lo normal, para otros muy reducida y para los que se quedaron sin trabajo, cuánto lo siento.

Siete y ocho, día de las velitas y los faroles; el recogimiento espiritual se hace presente. El arbolito de Navidad, que siempre florece los 24, está en sitio especial en cada uno de los hogares.

 El dieciséis se inician las novenas del Niño Dios, alrededor de viejos pesebres que cobran vida con los villancicos, hermosos canticos alusivos al nacimiento de Jesús. Llegamos al 24, nace El Niño Dios, renacen nuevas esperanzas en nuestras vidas. Regalos, la cena familiar y unas copitas de vino, acompañan esta celebración.

  En medio de carreras, aglomeraciones, sin distancias y con el tapabocas debajo del mentón, a la gente escasamente le importa, estamos de fiesta, los protocolos de bioseguridad quedaron en el olvido, pero el virus sigue vivo, no nos ha olvidado y su pertinaz ataque continua.

Y así llega el jueves 31 de diciembre, fin de 2020, 10 meses de muerte y desolación, la historia contará lo vivido por quienes hoy somos víctimas de este extraño enemigo.

“Faltan cinco pa las doce el año va terminar”, himno de cada final de año, besos, abrazos, el feliz año nuevo, la tradicional cena de media noche y tal vez otros regalitos. Algunos creen en los agüeros y desempolvan viejas maletas y salen corriendo a darle vueltas a la manzana, con el deseo que el año venidero si puedan irsen de viaje, aunque sea a la ciudad de Wuhan, China.

Bueno ya me voy despidiendo, pero les cuento, para finalizar, que el marranito que estaba engordando desde enero, se quedó flaco y feo, su mirada es triste, lánguida, debe ser que le llegó el coronavirus, mejor lo dejo para la próxima noche buena.

 A los que leen estas sencillas líneas, muchas gracias y a los que no, también.  He dicho, Feliz año.

Luis Alberto Martínez. LAM

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