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ActualidadGracias Maestro

Gracias Maestro

Por HÉCTOR CAMACHO ARCILA

El sentimiento de gratitudes es  universal entre hombres y mujeres.

Desafortunadamente no estuve cerca del maestro Luis Carlos Gonzales Mejía el poeta de Risaralda el día de su sorpresiva muerte…

No pude expresarle mi gratitud por el cariño que nos dio a los hijos de su amigo Alejandro Camacho.  fue como nuestro padrino o segundo padre.

Gracias a don Luis Carlos, mi padre se pensiono en el club Rialto, después de 20 años de trabajo, pues lo recomendó allí , sin conocerlo profundamente.

Mi padre fue el todero en la casa de don Luis Carlos, ubicada en la carrera sexta entre 21 y 22 donde ahora está el concejo municipal.   Sin muchos conocimientos en electricidad, mi papa instaló allí bombillas, lavamanos, arregló radios, planchas, movía la antena del televisor hasta que llegara la imagen clara y el sonido esperado, entre otras cosas.  Y nosotros los hijos de Camacho, nos metíamos debajo del piso donde estaba la cocina a quebrar los huevos de las gallinas que rondaban allí en el inmenso patio de esa monumental casa.  En varias ocasiones, don Luis Carlos nos regaló la lista de útiles que pedían en la escuela.  Libros, colores, cuadernos, lápices, y doña Carola nos atendía con aguapanela con pan o tostadas o con desayuno, y nos trataba como uno de sus hijos, con inmenso cariño…

Nunca nos acostamos con hambre, tuvimos la educación básica, por allá, de vez en cuando, le quedaba plata a mi papa del sueldo, y nos compraba una camisa, un par de zapatos o unos pantalones.  Gracias al empleo que le dio don Luis Carlos Gonzales.  Fuimos pobres pero honrados y decentes.  Mis padres: Alejandro Camacho y Ligia Arcila.  Sus hijos:  Alonso, Elmer, Héctor, Leonardo y Claudia Camacho.

Queda   en mi corazón eses dolor por la partida de don Luis Carlos. 

Entonces después de muchos años desde su muerte, intenté encontrarme con su hijo Eduardo.      No sabía dónde encontrarlo, no sabía de su número telefónico, no sabía dónde vivía, y casualmente, gracias a una persona que está relacionada con la danza y el arte y la cultura en Risaralda, mencionamos a don Luis Carlos en una charla, y el señor muy amablemente me dio el número del teléfono de don Eduardo Gonzales, hijo del reconocido autor de La Ruana.

Fue así como a las 9 pm, de un día cualquiera de la semana pasada, tome mi teléfono y vía WhatsApp, le envié un audio a don Eduardo Gonzales, identificándome y contándole la razón del mismo y que mi voz de agradecimiento llegara a su corazón y de allí al alma del poeta,  (Anoto que don Eduardo y yo sólo nos vimos una vez en las instalaciones de la emisora Remigio Antonio Cañarte  en el edificio Lucy Tejada, hace como 12 años, pero por su prisa no pude hablar con él).  Pasaron los minutos, y don Eduardo me llamó y sostuvimos una hermosa charla, nostálgica y llena de emociones y recuerdos…hablamos de la casa ahora concejo municipal, del cariño de sus hermanos por mi papá, de sus padres, de la foto que publicaron en el Diario del Otún, donde se ve a mi papa cargando un extremo del ataúd, y de otros detalles como columnista.

En el corazón de los pereiranos vivirá eternamente el nombre de LUIS CARLOS GONZALEZ MEJIA, en el nuestro, los hijos de Alejandro Camacho también.  Gracias Maestro

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1 COMENTARIO

  1. Bacana esta nota Camacho. Muy sentido y espontaneo su mensaje.
    Hay en el relato una gran sensibilidad, muy escasa por estos días, el agradecimiento. Excelente artículo. Un abrazo.

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